El régimen chino discrimina a las empresas privadas, dice exempresaria

Por Wang Kaidi y Lin Qinxin
09 de Agosto de 2020
Actualizado: 09 de Agosto de 2020

La exempresaria y política Wang Ruiqin escribió una carta abierta en mayo a todos los miembros de la jerarquía del régimen comunista, pidiéndoles que destituyan al líder chino Xi Jinping. En una entrevista con The Epoch Times y su medio asociado NTD, Wang relata el tormento que sufrió como propietaria de un negocio privado en China.

“Cada propietario chino de un negocio tiene una historia de sangre y lágrimas (…) El grado de dificultades está más allá de la imaginación”, dijo Wang.

Las ‘Tres Montañas’ que matan a los negocios privados

Wang dirigía un exitoso negocio inmobiliario en Hainan, la provincia más pequeña y meridional de China. En 1997, su empresa se convirtió en uno de los proyectos empresariales promovidos por la provincia de Qinghai al noroeste de China.

“Yo crecí en Qinghai y le tenía un profundo afecto. Solo quería hacer algo por Qinghai”, explicó Wang. Ella creía que un hotel de alto nivel era lo que necesitaba una provincia relativamente poco desarrollada.

“Teníamos la mente puesta en el famoso río Huangshui, un afluente de la cuenca alta del río Amarillo”, dijo Wang. Ella construyó el Hotel Donghu a lo largo de la orilla del río, con más de 200 suites y varios restaurantes. El hotel se inauguró en julio de 2001 y los ingresos mensuales fueron de casi 1 millón de yuanes (aproximadamente USD 143,000), y se convirtió en el principal hotel de negocios de la zona.

Al mismo tiempo, Wang fue nombrada delegada de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (CCPPCh) de Qinghai. La CCPPCh es el cuerpo consultivo político del Partido Comunista Chino (PCCh). Dicho organismo participa en las “Dos Sesiones”, una reunión anual de la legislatura títere del régimen, la Asamblea Popular Nacional (APN), para promulgar políticas y agendas.

Sin previo aviso, en abril de 2002 el gobierno local inició la construcción de una carretera justo al frente del hotel, obligando a que el negocio cierre. “El hotel había sido construido recientemente y ahora se estaba construyendo la sección local de la Autopista Qinglan (ruta G22). La salida de la autopista pasaba justo enfrente del hotel, bloqueando completamente la entrada”, dijo Wang.

Cuando la construcción finalmente se completó, el hotel fue restaurado y reabierto. Poco tiempo después, el gobierno comenzó la segunda fase de construcción y el hotel se vio obligado a cerrar nuevamente.

“Estuvimos cerrados durante tres años y las pérdidas de ingresos fueron sustanciales. Los intereses de un préstamo fueron de 30 millones de yuanes (aproximadamente USD 4,3 millones), mientras que las pérdidas de ingresos ascendieron a 100 millones de yuanes [más de USD 14 millones]”, dijo Wang.

Aunque ella era delegada de la CCPPCh, su queja no le permitió ni siquiera conseguir un carril de un vehículo para el hotel. “Los gobiernos de las ciudades de tercer y cuarto nivel de China son salvajes. Sus procesos de construcción y gestión son salvajes. No les preocupan las pérdidas de tu negocio; así que tienes que luchar por tu propia cuenta”, dijo Wang.

En 2007, el Hotel Donghu fue demandado por el Banco de Qinghai por impago del préstamo. “Fuimos víctimas del gobierno. Por tres años no pudimos operar el negocio. Exigíamos que tanto los intereses como las multas de penalización se redujeran o se eximieran según correspondía”.

Sin embargo, el tribunal ordenó que se pagara 20 millones en intereses de acuerdo con los requisitos del banco estatal. “Inicialmente pedí prestado 36 millones de yuanes y el tribunal nos ordenó a pagar 20 millones de yuanes. Eso era 10 millones en intereses y 10 millones en intereses de penalización. Era injusto”, dijo Wang

En el curso de la demanda, alguien sugirió que Wang podía resolver el problema si sobornaba a los aseguradores hipotecarios del Banco de Qinghai; una deuda de 20 millones de yuanes de intereses requeriría un soborno de dos o tres millones de yuanes. “Pero soy una propietaria [de negocios] fuerte y no iba a pagar el dinero. Ellos nos han hecho daño. Somos un negocio legal. ¿Por qué teníamos que sobornar a alguien?”.

“El banco no aceptaba ningún plan de pago, ni aceptaba hipotecas sobre las propiedades o villas. Solo aceptaba un pago único en efectivo. Eso solo dificultaba las cosas, y el propósito de dificultar las cosas era obligarte a pedir dinero”, continuó Wang.

Dado que el Banco de Qinghai y Wang no pudieron llegar a un acuerdo, el Tribunal Superior de Qinghai puso el caso en suspenso en 2009.

Cinco años después, el Banco de Qinghai reabrió el caso. Para ese entonces, los intereses sumaron 120 millones de yuanes, lo cual significaba que un soborno costaría decenas de millones para cubrir la cuota del 10 al 20 por ciento de los intereses adeudados. “Yo soy una víctima y soy cristiana, ¿por qué tendría que sobornar a la gente?” dijo Wang.

El caso fue llevado al Tribunal Supremo, pero no ha sido resuelto.

A través de esta demanda, Wang se dio cuenta de que había “tres montañas” u obstáculos —el gobierno, el instituto financiero y el sistema judicial— que estaban acosando colectivamente a las empresas privadas.

“Comprendí cuánto atormenta el gobierno de Xi a la gente”, dijo. Así que decidió tomar el asunto en sus propias manos.

Wang publicó una carta abierta a los miembros de la APN y de la CCPPCh el 21 de mayo, el día en que comenzaron las Dos Sesiones, pidiéndoles que expulsaran a Xi de su cargo.

Luego de que su carta fue publicada, Beijing creó un “equipo de casos especiales 616” para investigar a sus parientes y a más de 20 negocios que ella había contactado, e inspeccionó sus libros e incluso a los empleados que habían dejado de trabajar desde hace años. Ella dijo que el alcance de la investigación estaba mucho más allá de lo que podía haber imaginado.

Congelaron los activos de su empresa y acosaron a su familia cercana y a otros parientes. El 22 de junio, Wang decidió cortar los lazos con sus familiares, incluyendo sus hijos, para la seguridad de ellos.

“Así es como son perseguidos, aquellos que trabajan duro para promover la democracia para la ciudad y para la nación”, dijo Wang. “Todos deberían ponerse de pie, como yo”.

Wang vive ahora exiliada en los Estados Unidos.

El duro ambiente de negocios en China

En 2015, Wang publicó un artículo criticando las dificultades que encuentran las empresas privadas en la China actual. “Luego de más de 30 años de desarrollo, las empresas privadas se han convertido en una parte indispensable e importante del desarrollo económico y social de China, creando más del 60 por ciento del PBI e incluso superando el 80 por ciento en algunas provincias y proporcionando empleo a 219 millones de personas”, dijo Wang. Aún así, los negocios privados están en aprietos.

“En primer lugar, en el plano legal, los propietarios privados nacionales son tratados injustamente comparados con las empresas estatales e incluso con las empresas de propiedad extranjera. No hay protección ni seguridad”, explicó Wang. Todos los sectores gubernamentales harán todo lo posible para asegurarse de que ellos obtengan algunos beneficios de las empresas privadas y si no lo hacen, entonces bloquearán todo el acceso a esas empresas, dijo.

“Los impuestos son especialmente fuertes e incluso hay impuestos dobles. Apenas puedes llegar a fin de mes por los impuestos. Si quieres obtener ganancias, el sistema tiene muchas lagunas que pueden usarse para aprovecharse de ti. El propósito es promover la colusión”, añadió.

“Todos los departamentos [del gobierno] acosarán a las empresas privadas. De arriba a abajo, todos en el sistema tratarán de ganar dinero contigo. No les hacen esto a las empresas estatales o a las empresas extranjeras. Solo las empresas privadas son objeto de extorsión”.

Wang explicó que los dueños de negocios privados dedican al menos el 50 por ciento de su tiempo y energía en tratar con el gobierno. Una buena conexión y relación son las herramientas básicas de supervivencia para las empresas privadas, esa es la característica de las empresas chinas bajo el régimen comunista.

“Algunas pequeñas empresas, especialmente las que son propiedad conjunta de marido y mujer, se enfrentan especialmente a desafíos. No hay garantía de ningún tipo. Cualquiera, usando cualquier excusa, puede poner fin a su negocio. Eliminar los obstáculos cuesta mucho dinero”, dijo Wang.

La exempresaria también explicó que los reportajes de los medios de comunicación nacionales son totalmente tendenciosos. “No se informa sobre los esfuerzos, el trabajo duro, las contribuciones o la promoción económica de las industrias privadas. Solo publican artículos que contienen distorsiones y calumnias sobre cómo las empresas privadas evaden impuestos o están involucradas en confabulaciones”.

“¿Por qué la colusión y el soborno? El régimen los obliga a seguir ese camino”, dijo Wang. Ella explicó que todos los funcionarios del régimen, incluidos los fiscales, abogados y tribunales del sistema jurídico, usan todo su poder para chantajear a los dueños de las empresas privadas. Muy pocos han contraatacado como Wang, a pesar de que ha pagado un alto precio por sus acciones.

Al resumir sus 30 años de experiencia y reflexión, Wang dijo: “El PCCh rechaza y se opone a la empresa privada. Es solo porque las empresas estatales son tan corruptas, incompetentes e ineficientes que consideran a las empresas privadas como último recurso. Sin embargo, el PCCh no acoge con agrado ni confía en la empresa privada”.

Es precisamente por la precariedad de las empresas privadas que algunos propietarios se protegen convirtiéndose en delegados del CCPPCh o de la Asamblea Nacional Popular. “Un aura política es una especie de protección de la identidad. Para que algo suceda, hay al menos un requisito previo. Primero, deben privarte de tu membresía a la CCPPCh antes del arresto. Usar este proceso les da un poco más de tiempo para prepararse, lo cual lo hace atractivo. Así de triste es la empresa privada”.

Instando a los dueños de negocios privados a que apoyen la democracia

Wang dijo que el régimen disuade a muchos propietarios privados de que sus hijos se hagan cargo de sus negocios. “Básicamente, nadie está dispuesto a invertir ahora”, añadió. En cambio, la mayoría de ellos están pensando en cómo asegurar y proteger sus activos trasladándose a otro país.

“Sin democracia, el negocio privado del propietario no irá a ninguna parte. Siempre se convertirán en las víctimas de la próxima masacre”.

“Deberíamos levantarnos y apoyar a las personas y organizaciones dedicadas a promover la democracia en China”.

“Hay mucha gente, incluyendo intelectuales y personas exitosas en varios campos, que sostienen la misma idea. Pero simplemente no se atreven a decirlo o no pueden decirlo”.

“De hecho, muchos funcionarios y líderes de varios niveles lo saben también. Este país se dirige rápidamente hacia el desastre”.

La pandemia y las inundaciones han traído dificultades al pueblo chino en China continental. “Me duele profundamente el corazón”, dijo Wang. Ella está aún más decidida a levantarse e instar a la gente a reconocer la fuente de las calamidades: el Partido Comunista.


Apoye nuestro periodismo independiente donando un “café” para el equipo.


Descubre

Cómo el comunismo destruye a la familia

TE RECOMENDAMOS