El relato de Strzok en CBS sobre los orígenes de la investigación hacia Rusia se contrapone a los hechos

Por Petr Svab
07 de Septiembre de 2020
Actualizado: 07 de Septiembre de 2020

La investigación del FBI sobre la campaña de Trump debido a la presunta colusión con Rusia no comenzó de la forma en que el exfuncionario de alto nivel del FBI, Peter Strzok, la describió en una entrevista reciente de CBS News, según muestran los registros disponibles.

Strzok era el que tenía más conocimiento sobre el tema, ya que como jefe de operaciones de contrainteligencia del FBI en 2016, fue Strzok quien escribió el documento de apertura que inició la investigación, y la nombró Crossfire Hurricane.

Pero su reseña sobre las bases de la investigación que dio en la entrevista no se ajusta a los hechos, ni siquiera a las del registro oficial que él ayudó a crear.

Strzok reiteró la narrativa oficial de que la investigación se basaba en la información sobre una conversación que los diplomáticos australianos tuvieron en mayo de 2016 con el asistente de campaña de Trump, George Papadopoulos.

El exfuncionario dijo que los australianos comunicaron la información al FBI luego de que Trump dijera durante una conferencia de prensa el 27 de julio de 2016:

“Rusia, si estás escuchando, espero que puedas encontrar los 30,000 correos electrónicos que faltan. Creo que seguramente serás recompensado enormemente por nuestra prensa. Veamos si eso sucede”.

Trump, quien luego calificó sus declaraciones como una broma, se refería a los correos electrónicos de su oponente, Hillary Clinton, los cuales ella eliminó de un controvertido servidor privado que usaba para asuntos gubernamentales mientras era secretaria de Estado.

“Cuando [los diplomáticos australianos] vieron esa declaración de Trump, despertó el recuerdo de la conversación que tuvieron con Papadopoulos”, dijo Strzok.

“Así que Donald Trump, con sus propias palabras, hizo que esta investigación cayera sobre sí mismo?” respondió el corresponsal de seguridad nacional de CBS News, David Martin, quien realizó la entrevista.

“De acuerdo con lo que nos dijo el gobierno extranjero, sí”, respondió Strzok.

Esto se contrapone con la información del reporte del 9 de diciembre del inspector general del Departamento de Justicia (pdf).

El reporte dice que uno de los funcionarios del “gobierno extranjero amigo” ya había comunicado la información sobre Papadopoulos a un funcionario del gobierno de Estados Unidos el 26 de julio de 2016 —un día antes de que Trump hiciera sus comentarios. Ese funcionario transmitió la información a un asesor legal del FBI en una de las embajadas de Estados Unidos, quien la envió a la oficina local del FBI en Filadelfia, y luego, el 28 de julio de 2016, fue enviada a la sede principal del FBI.

Strzok describió la información australiana de la siguiente manera:

“Papadopoulos les dijo que alguien en la campaña de Trump había recibido una oferta que decía que los rusos tenían material que sería perjudicial para Clinton y Obama y se ofrecieron a coordinar la divulgación de esa información de una manera que ayudaría a la campaña de Trump”.

Pero esto no es lo que Strzok escribió en el documento de apertura de la investigación, el cual dice que uno de los diplomáticos dijo que Papadopoulos “insinuó” que la campaña recibió “un tipo de propuesta” de que Rusia podía ayudar a divulgar anónimamente alguna información perjudicial para Clinton.

Es por eso que el fiscal general William Barr criticó las bases de la investigación como una “insinuación de una insinuación”.

Los diplomáticos australianos eran el entonces ministro de Relaciones Exteriores australiano, Alexander Downer, y su asistente, Erika Thompson. Downer recordó la conversación del 10 de mayo de 2016 con Papadopoulos en múltiples entrevistas con los medios de comunicación. Pero nunca mencionó nada de que Rusia insinuó que ayudaría a Trump. Downer no dijo que Moscú estaba haciendo una oferta a la campaña de Trump, mucho menos una oferta para coordinar algo.

El único punto que Downer reconoció fue que Papadopoulos “pensó que los rusos tal vez podrían divulgar información—podrían divulgar información— que sería perjudicial para la campaña de Hillary Clinton en algún momento antes de las elecciones”.

El documento de Strzok dice que la información de Downer estaba “relacionada” con el presunto hackeo del Comité Nacional Demócrata (DNC), durante el cual miles de sus correos electrónicos fueron robados y publicados en 2016 por Wikileaks. Pero según Downer, Papadopoulos no mencionó el hackeo, los correos electrónicos, o el DNC.

Papadopoulos ha negado cualquier recuerdo de tan siquiera haber hecho el comentario.

Un día antes de que Downer hablara con Papadopoulos, el exjuez Andrew Napolitano transmitió en Fox News un rumor infundado de que el Kremlin tenía en su poder correos electrónicos del controvertido servidor privado de Clinton y estaba considerando divulgarlos. La investigación del FBI del servidor de Clinton fue el tema principal del cotilleo político en mayo de 2016. No está claro cómo el FBI dedujo que la supuesta “insinuación” era sobre el DNC en lugar de lo que Fox había transmitido el día anterior.

Strzok fue despedido del FBI por intercambiar mensajes de texto en celulares otorgados por el gobierno con su entonces amante Lisa Page, quien era asesora especial del entonces subdirector del FBI, Andrew McCabe. Los textos mostraban una fuerte animadversión hacia Trump y una simpatía hacia Clinton durante el periodo en el que Strzok lideraba la investigación de la campaña de Trump y también estaba involucrado en la investigación del servidor de correo electrónico de Clinton. En un mensaje, Strzok le aseguró a Page que Trump no sería presidente.

“Lo detendremos”, escribió.

Strzok le dijo a Martin que las investigaciones han “probado de manera concluyente” que él no estaba usando la investigación como una herramienta para perseguir a Trump.

El informe del inspector general (IG) dijo que el análisis “no encontró evidencia documental o testimonial de que el sesgo político o la motivación inapropiada influyeran en… [la] decisión de iniciar Crossfire Hurricane”.

Pero eso no se relacionaba personalmente a Strzok, sino a su entonces supervisor, Bill Priestap, quien le dijo al IG que fue él quien aprobó el inicio de la investigación.

El IG, Michael Horowitz, dijo al Congreso que la falta de “pruebas documentales o testimoniales” no excluye la posibilidad de que un sesgo político influyera en la investigación.

Strzok también negó las irregularidades con respecto a una orden de espionaje que el FBI hacia a Carter Page, exasesor de campaña de Trump, en 2016.

“Hay personas que trabajan en exceso, que cometen errores”, dijo Strzok, aunque agregó que los errores eran “imperdonables”.

El IG descubrió una larga lista de “inexactitudes y omisiones significativas” en la orden, la cual se basó en gran medida en el infame Expediente Steele, una colección de rumores infundados sobre la colusión de Trump con Rusia para influir en las elecciones de 2016, el cual que se difundió al FBI, al Departamento de Estado, al Congreso y  a los medios de comunicación por un agente pagado por el DNC y la campaña presidencial de Clinton.

Barr dijo que eran más que simples errores. Recientemente, el abogado del FBI, Kevin Clinesmith, se declaró culpable por falsificar un documento relacionado con la orden. El documento confirmaba que Carter Page tenía una relación con la CIA, pero Clinesmith la modificó para indicar lo contrario.

El fiscal federal, John Durham, está llevando a cabo una investigación sobre el manejo de Crossfire Hurricane por parte del FBI.

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