El Senado: Despójenlos de su investidura a (casi) todos

Por Roger Simon
24 de Diciembre de 2020
Actualizado: 30 de Diciembre de 2020

Opinión

Todos y cada uno de los miembros del Senado de EE.UU. merecen ser despedidos, vilipendiados y descartados, excepto, alfabéticamente, Marsha Blackburn (R-Tenn.), Ted Cruz (R-Texas), Ron Johnson (R-Wis.), Mike Lee (R-Utah), Rand Paul (R-Ky.) y Rick Scott (R-Fla.).

Los senadores que merecen permanecer en sus escaños son los únicos con el honor y la moralidad básica para no votar por un miserable “proyecto de ley alivio de COVID” que envía veinticinco millones de dólares, de los contribuyentes, a Pakistán para algo llamado” programas de género” y millones más para cada despilfarro de artes liberales y humanidades imaginables (la mayoría de ellas sometidas a los encierros de COVID-19), pero solo envía unos miserables seiscientos dólares para los ciudadanos (sometidos a portar mascarillas) de este país que han estado obligados a los encierros en sus casas durante periodos significativos.

Y mientras la gente se conduce por un determinado sendero, deberíamos construir un sendero especial (el cual no se pueda evadir) para Nancy Pelosi y Chuck Schumer y enviarlos de regreso respectivamente a las calles llenas de heces y jeringas de San Francisco y a los paseos infestados de ratas de Hunt’s Point y East New York.

Estos mismos supuestos servidores, que se han enquistado por larga data en el sector público, REPENTINAMENTE, como si descubrieran la vergüenza por primera vez en sus vidas, acordaron con Donald Trump que los miserables seiscientos dólares del paquete de ayuda deberían aumentarse a, al menos, 2000 dólares.

¿Dónde estaban ellos, y el resto de senadores y congresistas y mujeres que votaron en primera instancia por esta monstruosidad?

Si su senador o representante votó por ese nefasto proyecto de ley, tome nota y actúe en consecuencia.

Pienso que las únicas personas decentes en este país son a las que etiquetan como “deplorables”.

Son los únicos que realmente se oponen al unipartidismo, del cual este proyecto de ley es un producto por excelencia, además de “The Squad”, un grupo de chiflados reaccionarios.

Hablando sobre esto, al mismo tiempo en que conocí dicho proyecto de ley recibí el borrador de un comunicado de prensa de Garland Favorito, experto en informática de Atlanta y cofundador de VoterGA, quien ha reflejado que es un verdadero servidor público gracias a su trabajo sobre el fraude electoral.

Aparentemente, se ha presentado una demanda de emergencia contra el Director de Elecciones del Condado de Fulton (Atlanta) y contra los miembros de la Junta de Elecciones. Esa demanda alega que un pequeño grupo de trabajadores del State Farm Arena escaneó ilegalmente miles de boletas por correo, las cuales se acomodaron en secreto para trastocar los resultados en la noche de las elecciones.

Dos declaraciones juradas de testigos atestiguan que este escaneo comenzó después de que los observadores electorales se fueron. La salida de los observadores del sitio de conteo se debió a que les habían dicho que el escaneo había terminado. Aproximadamente 40 minutos después de que se completara este nuevo escaneo de boletas ocultas, se dio a conocer un aumento sin precedentes de más de 100,000 votos, los cuales cambiaron la elección a favor de Joe Biden.

Los demandantes, preocupados por las boletas que parecen ser fraudulentas, están solicitando examinarlas. Sostienen que las boletas eran prístinas (no parecen haber sido enviadas por correo) y el material con el que estaban hechas era diferente, parecían de una cartulina desconocida.

Las anteriores solicitudes de revisión se han ignorado y los peticionarios sostienen, además, que los acusados violaron su juramento en el cargo para prevenir el fraude.

El State Farm Arena, debe recordarse, fue la ubicación de una supuesta fuga de plomería por la que presuntamente se cerró el lugar.

Volviendo al Senado y a la Cámara, con los resultados de los seis estados indecisos aún poco claros, ¿cómo van a actuar los diversos senadores y representantes?

¿Quiénes presentarán una objeción en las votaciones electorales del 6 de enero?

¿No deberían estar de acuerdo todos los que votaron en contra del falso proyecto de ley de alivio? Hasta ahora tampoco está claro.

Sin embargo, la representante electa Marjorie Taylor Greene (R-Ga.) Es optimista. Aparentemente orquestó una reunión el 22 de diciembre con el presidente Trump para “poner la pelota en marcha” con respecto a las impugnaciones electorales.

“Tenemos un caso muy sólido, y nuestros números están creciendo sólidamente”, dijo Taylor Greene el martes durante una aparición en “Spicer & Co.” de Newsmax TV. “Hablamos con senadores y estamos listos para llevar a cabo esta objeción”.

“Los medios son vagos, no están haciendo su trabajo”, dijo. “Predicaron la colusión rusa durante cuatro años seguidos, las 24 horas del día, los 7 días de la semana, e investigaron todos los ángulos que se les ocurrieron… pero se niegan a cubrir algo sobre esta elección robada”.

En efecto, hablando de medios vagos, no fue hasta anoche, dos semanas antes de las elecciones, que las imágenes de la cámara de la policía del candidato al Senado de Georgia, Raphael Warnock, en un reciente y acalorado altercado con su ex-esposa, aparecieron en el programa de Tucker Carlson. ¡La ex está alegando que Warnock le atropelló el pie!

(En realidad, no estoy de acuerdo con la Sra. Greene. La prensa no es vaga. Es deshonesta y complaciente con el criminal).

Entonces, hablando de deshonestidad, estamos en lo que popularmente se llama “tiempo de crisis”. Fraude electoral. Fraude de estímulo. Fraude COVID. Fraude por todas partes.

El país se enfrenta a eso. Depende de los “deplorables” posicionarse en la línea de frente, hacer que sus sentimientos se escuchen tan fuerte y groseramente, si es necesario, como sea posible. Si lo hacen, algunos políticos, al menos, se unirán.

Roger L. Simon es un novelista galardonado, guionista nominado al Oscar, cofundador de PJMedia y ahora editor general de The Epoch Times. Sus libros más recientes son “The GOAT” (ficción) y “Lo sé mejor: cómo el narcisismo moral está destruyendo nuestra república, si aún no lo ha hecho” (no ficción). Encuéntrelo en Parler @rogerlsimon.


Únase a nuestro canal de Telegram para recibir las últimas noticias al instante haciendo click aquí


A continuación

Ley de insurrección permite que le ejecito se apropie de material electoral clave

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

TE RECOMENDAMOS