Paleontólogo venezolano sigue trabajando en su país a pesar de todo: “Mi trinchera es la ciencia”

Por La Gran Época
27 de Junio de 2019 Actualizado: 28 de Junio de 2019

Ascanio Rincón sabía que quería ser paleontólogo desde que era niño, y logró su sueño convirtiéndose en uno de los más renombrados especialistas en fósiles de Sudamérica, como lo muestran los restos de mandíbulas, y otros huesos de enormes dinosaurios que tiene en su oficina. Pero en medio de la grave crisis por la que atraviesa Venezuela, que ha tocado también al medio científico del país, el especialista continúa su tarea en condiciones cada vez más difíciles, pero con la misma pasión que siempre ha tenido por su trabajo.

El 12 de febrero pasado, la revista Journal of Systematic Palaeontology publicó el último descubrimiento del Dr. Ascanio D. Rincón, el cual fue replicado por la BBC. El artículo del científico, con su equipo a distancia, presenta dos nuevos perezosos megalonychid del Mioceno encontrados en el Estado Falcón, Venezuela: el Urumacocnus urbanii y Pattersonocnus diazgameroi.

Pero este artículo también muestra que aún en las condiciones más adversas como las que atraviesa su país, Ascanio lo entrega todo para seguir aportando al conocimiento de la vida prehistórica.

Ascanio  ha logrado presentar al mundo fósiles de dinosaurios de tamaño impresionante de Venezuela y Sudamérica, como el fémur de 2,40 metros de largo de un saurópodo encontrado en Argentina en 2014, los restos de un tigre dientes de sable descubiertos en 2006 en Venezuela, o el Tachiraptor admirabilis, el dinosaurio carnívoro de 1,5 metros de hace 200 millones de años, descubierto en la región andina del país en 2013.

En su pequeña oficina resguarda los fósiles de impresionantes criaturas de la prehistoria de Venezuela, y aunque aquí solía trabajar con ocho personas, ahora es el único que aún continua sus investigaciones en el laboratorio; casi solo con sus propios recursos en las pequeñas instalaciones disponibles y con la ayuda de la gente que le avisa por las redes sociales cuando creen que han visto algún fósil de dinosaurio.

En el laboratorio de paleontología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), fundado por el propio Dr. Ascanio, compartía con otros investigadores y con estudiantes de posgrado que llegaban a aprender y a ser orientados para generar nuevos descubrimientos sobre la paleontología de la región.

Un artículo sobre paleontología en Venezuela publicado en la revista Persea, menciona que “el contexto político-económico en el que se encuentra el país desde hace años representa un obstáculo que entorpece la eficiencia de las investigaciones ya que se requieren muchos recursos (como vehículos y viáticos para ir al campo, análisis geoquímicos especializados y la infraestructura de los laboratorios) para ejecutarlos”.

Así que para el Dr. Ascanio, continuar investigando los fósiles de la prehistoria es un gran desafío, mientras su país sufre una acentuada crisis de dimensiones humanitarias, con desabastecimiento de alimentos, medicinas, la hambruna entre su población y el recorte de los fondos para la ciencia. Entonces para continuar sus investigaciones, él pone sus propios recursos.

“Si conseguir suministros de comida o salud es tan complicado, ¿cómo hacen para la experimentación en investigación por ejemplo?” preguntó El Tiempo al venezolano Claudio Bifano, presidente de la Academia de las Ciencias de Latinoamérica. “Es que ya no podemos. No se hace. Los costos están muy por encima de cualquier financiamiento que uno pudiera llegar a tener por parte de alguna cartera del gobierno. No alcanzaría para comprar reactivos, y muchísimo menos instrumentos de ciencia”, contestó el científico.

La grave crisis ha motivado a que millones de venezolanos abandonen su país, y eso también ha llegado al medio científico. Sus alumnos graduados ahora continúan sus investigaciones en México o Chile. “En la Venezuela de la crisis, también hay diáspora científica”, menciona la BBC.

La fuga de cerebros es impresionante debido a la baja de sueldos, afectaciones al sistema universitario y la elevada deserción escolar; tan solo en el 2015 se estimaba que más de 1000 científicos de alto nivel habían dejado Venezuela.

Pero Ascanio piensa diferente y por diversos motivos. Él quiso ser paleontólogo “desde que tenía ocho años por un programa de National Geographic que me encantó, vi a unos tipos excavando en África buscando fósiles y dije: ¡Quiero ser como ellos!”, dijo a Cromo. Años después sería protagonista de un documental sobre paleontología de National Geographic.

Ascanio logró su sueño viajando a diario durante hora y media en autobús y en lancha de su casa a la escuela, especializándose en el extranjero y fundó la investigación paleontológica en su país.

Ahora su pasión por los fósiles enfrenta nuevos desafíos.

“Hacemos ciencia pese a todo. De alguna manera seguimos adelante”, dice a BBC el Dr. Ascanio. “Yo protesto haciendo ciencia. Mi trinchera es la ciencia”.

“¿No piensa en marcharse?”, le preguntó la BBC, y Ascanio responde: “Tendría que irme y no lo hago porque amo Venezuela”, aunque reconoce que vive con las mismas carencias cotidianas de los venezolanos.

“Si me fuera, sería uno más. Aquí soy el paleontólogo de Venezuela. Tengo el patio de casa para mí solo”, agrega el científico al valorar la actual situación de su país para sus investigaciones.

“La paleontología me divierte. Parece que no sirve, pero tiene implicaciones económicas. Con un registro fósil podemos determinar la edad de un yacimiento petrolero. Para mí es un poco como la música: es el deleite”, dijo a Cromo hace unos años, y la crisis de su país parece no afectar su amor por los fósiles de la prehistoria.

Mira el video a continuación:

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