Emilia Clarke dice que las hemorragias cerebrales que pusieron en peligro su vida son “algo bueno”

Por Isabel van Brugen
02 de Diciembre de 2019 Actualizado: 02 de Diciembre de 2019

La actriz Emilia Clarke ha hablado abiertamente acerca de su primera hemorragia subaracnoidea (SAH por sus siglas en ingles) a los 24 años, y de cómo ahora considera que el sufrimiento es algo bueno.

La estrella de “Game of Thrones”, que ha sufrido dos hemorragias  cerebrales causadas por hemorragias en el espacio que rodea al cerebro, no se dio cuenta de que había sufrido un derrame cerebral en 2011, no mucho después de haber completado el rodaje de la primera temporada de la exitosa serie HBO.

Aproximadamente ocho años después, la joven de 33 años le dijo a The Observer que cree que sus temores de salud le han proporcionado una forma diferente de ver la vida.

“Definitivamente creo que es algo bueno”, comentó Clarke. “Tener una hemorragia cerebral que coincidió precisamente con el comienzo de mi carrera y el comienzo de un programa que se convirtió en algo bastante sustancioso, me dio una perspectiva que de otra manera no tendría”.

Fue el primero de muchos obstáculos para Clarke. Poco después de terminar el rodaje de la tercera temporada de Game of Thrones, descubrió que tenía otro vaso sanguíneo inflamado en el cerebro. Luego, en 2016, su padre falleció de cáncer.

Clarke señaló que la combinación de dificultades que enfrentó durante las primeras etapas de su carrera solo la ayudó a enfrentar mejor las presiones de la fama.

“Soy un ser humano bastante resistente, así que un padre que se está muriendo y tiene hemorragias cerebrales que coinciden con el éxito y la gente que te sigue en la calle y acecha, piensas,’Bueno,intentemos hacer algo sensato al respecto'”, agregó Clarke.

La actriz de “Last Christmas” compartió por primera vez detalles de sus problemas de salud en marzo, en un escrito personal publicado en el New Yorker, titulado “A Battle For My Life” (Una batalla por mi vida), en el que destacó los peligros de la enfermedad.

“Como me enteré más tarde, cerca de un tercio de los pacientes de SAH mueren inmediatamente o poco después. Para los pacientes que sobreviven, se requiere tratamiento urgente para sellar el aneurisma, ya que hay un riesgo muy alto de una segunda hemorragia, con frecuencia mortal”, escribió.

“Si tuviera que vivir y evitar graves problemas, tendría que operarme urgentemente. E incluso entonces, no habría garantías”.

Con su madre a su lado, Clarke recordó el momento en que firmó un formulario de autorización para una cirugía cerebral de tres horas en el Hospital Nacional de Neurología y Neurocirugía de Londres. Cuando se despertó, el dolor era “insoportable”, y ni siquiera podía recordar su propio nombre, escribió la actriz.

“Nunca había experimentado un miedo como ese, una sensación de fatalidad acercándose. Podía ver mi vida por delante, y no valía la pena vivirla. Soy actriz, necesito recordar mis líneas. Ahora no podía recordar mi nombre”.

“Esta no sería mi última cirugía, y no sería la peor. Tenía veinticuatro años”.

Clarke recordó cómo luchó durante las giras publicitarias, bebiendo morfina entre entrevistas para aliviar el dolor y el agotamiento.

La recuperación de la segunda cirugía de Clarke, destacó, “fue aún más dolorosa de lo que había sido la primera”.

“Pero sobreviví. Sobreviví a MTV y mucho más. En los años transcurridos desde mi segunda cirugía, he sanado más allá de mis esperanzas más descabelladas. Ahora estoy al cien por cien”.

“Cada día extraño a mi padre, que murió de cáncer en 2016, y nunca podré agradecerle lo suficiente por haberme tomado de la mano hasta el final”, concluyó.

El último papel de Clarke fue en Last Christmas, una comedia romántica en la que protagoniza junto a Emma Thompson y la estrella de Crazy Rich Asians, Henry Goulding.

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