En Cuba los cigarrillos y el alcohol cuestan menos que los alimentos y jamás escasean

Por Jesús de León
11 de Julio de 2019 Actualizado: 11 de Julio de 2019

En Cuba, el tabaco y el alcohol, se consiguen siempre y a bajos precios, a diferencia de los alimentos que son muy difíciles de conseguir, incluidos productos de primera necesidad como el huevo y la leche.

Cuarenta tipos de cigarrillos integran el listado de precios en CUC (moneda con un valor de cambio artificial similar al dólar estadounidense), aprobado el 6 de junio por el Ministerio de Finanzas de Cuba con la finalidad de fijar los topes de venta minorista.

“Comenzaremos a fumar, al final es más barato que comer y bañarse”, comentó un anciano mientras espera en la fila de un banco para cobrar la pensión de apenas 11 dólares mensuales, reportó el medio Cubanet.

En el documento del miniesterio de finanzas de 11 páginas, dos y media de ellas detallan los costos bajísimos del tabaco, a diferencia del espacio que ocupa la regulación de los precios de los alimentos, algunos de los cuales, como el huevo y la leche, son vendidos a 0.60 centavos de CUC la unidad del primero, y a 2.65 CUC la bolsa de 500 gramos de leche en polvo, en un país donde el salario medio mensual oscila entre 25 y 30 dólares.

“Pareciera que las instituciones financieras del gobierno estuviesen mucho más preocupadas por asegurar el acceso masivo a los cigarrillos, elevando la producción, diversificándola y estimulando el consumo mediante el abaratamiento de los precios de venta, que por ampliar las ofertas de alimentos en la red estatal de comercios”, reportó este medio.

Además, esos precios se refieren al mercado de divisas, CUC, pero en moneda nacional hay cigarros a precios aún más baratos.

Un hombre bebe ron en el patio de su casa en La Habana, el 3 de junio de 2019. Foto de YAMIL LAGE/AFP/Getty Images.

“Es una paradoja terrible que el paquete de cigarros más barato cueste 7 pesos (nacionales) y que todavía existan lugares donde por un peso se puede comprar una línea del ron más abominable; mientras en el conglomerado militar TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas) el tubo de picadillo más barato cuesta 0.80 CUC (20 pesos), una sola hamburguesa de cerdo 0.35 centavos CUC (8 pesos) y un kilogramo de pollo 1.80 CUC (45 pesos). En el agromercado, un bistec de cerdo vale 10 pesos y ni hablar de los granos, verduras o frutas que se venden por libra, a precios criminales y con calidad cuestionable”, reportó Cubanet.

En el breve listado del ministerio de finanzas, además del amplio surtido de tabaco y del pobre inventario de comestibles, no se mencionan alimentos como los pescados y mariscos, la carne de res y cerdo, mantequilla, quesos, leche fresca, embutidos, cereales, alimentos para niños y adultos con requerimientos especiales en su nutrición, entre otros.

“Nadie sabe qué está sucediendo en Cuba que los cigarrillos cuestan menos que los alimentos y jamás escasean”.

Una cajetilla de Dunhill, marca extranjera de producción nacional, cuesta 3 dólares, lo mismo que un kilo de alas de pollo congeladas, pero la caja de cigarrillo más barata de alta calidad queda en 0.40 centavos.

Una mujer compra productos alimenticios en La Habana, Cuba, el 31 de agosto de 2008. Foto de STR/AFP/Getty Images.

Consumo ascendente de alcohol y tabaco

El consumo de alcohol y tabaco en Cuba aumentó en los últimos años.

Fuente: Organización Mundial de la Salud. Foresightcuba.com

“Cuba se ubica entre las tres primeras naciones del continente con mayor prevalencia del tabaquismo: 24 de cada cien personas fuma. De las 10 causas de muerte, 8 están asociadas a esta enfermedad crónica adictiva, lo que representa alrededor del 14% de la mortalidad del país”, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El número de adolescentes que fuman a la salida de la escuela, ha crecido en proporción a la liberalidad con que los adultos cultivan ambas adicciones y el Estado provee la mercancía a precios irrisorios, en comparación con lo cara que resulta la alimentación en la Isla, denunció Cubanet.

La revista británica The Economist, publicó un informe en el que aparece Cuba como el mayor consumidor de ron por habitante en el mundo en el año 2012, y asimismo tuvo uno de los más altos percápitas en la ingestión de las bebidas espirituosas más populares del planeta.

“En lo relativo a la cantidad consumida por habitante, los de la isla caribeña fueron los líderes, con 4,9 litros por persona anuales, cifra que quintuplicaba la cantidad de litros ingeridos por cabeza en nueve de los diez países donde más ron se consume”, reportó este medio.

Un cubano se apoya en la barra mientras bebe cerveza frente al Capitolio el 27 de noviembre de 2006 en La Habana, Cuba. Foto de leer RODRIGO ARANGUA/AFP/Getty Images.

En cuanto al consumo per cápita de los seis licores espirituosos más difundidos en el mundo en general, los cubanos ocuparon el sexto lugar, sólo detrás de cinco grandes consumidores de vodka como Rusia (11,9 litros anuales per cápita); Belarrús (11,3); Ucrania (7,7); Polonia (7,0) y Kazajstán (5,9).

En Cuba las personas consumen tabaco y alcohol en todas partes y a toda hora, y eso tiene serias consecuencias para la salud.

Foto de la fábrica de ron cubano Havana Club, en San José de las Lajas, en la provincia cubana de Mayabeque, tomada el 22 de noviembre de 2013. Foto de leer ADALBERTO ROQUE/AFP/Getty Images.

Según datos del Instituto Nacional de Higiene, Epidemiología y Microbiología, citados por Cubanet, más de la mitad de las familias cubanas está expuesta al tabaquismo ambiental, registrándose el mayor impacto negativo entre los menores de edad.

Las cifras son alarmantes. El 51% de las embarazadas, el 50% de los niños y el 60% de los adolescentes son fumadores pasivos; niveles que obligan a abordar el flagelo como un problema de Salud Pública.

“Cuba tiene más personas adictas al alcohol, y más personas con trastornos cuya causa es el alcohol que el promedio en el continente americano”, de acuerdo con el sitio Foresightcuba.

La tendencia mundial en los últimos años va acorde con políticas de promover hábitos saludables que impactan positivamente en los costos de la salud pública, y con multar los precios del tabaco, cigarrillos y bebidas alcohólicas, buscando además disminuir o subvencionar los costos de determinados alimentos básicos para colocarlos al alcance de las personas menos favorecidas económicamente.

Una canasta básica en una casa de Cuba, el 21 de junio de 2017. (Yamil Lage/AFP/Getty Images)

Contraste muy perjudicial

En Cuba el caso de los productos importados, existe gran cantidad y variedad de bebidas alcohólicas en los comercios; así como cigarrillos de marcas muy caras para el bolsillo nacional.

Foto debe leer ADALBERTO ROQUE/AFP/Getty Images.

Estos productos mantienen una presencia constante en las tiendas y contrastan con las neveras desoladas, y con el aluvión de gente desesperada buscando qué poner en la mesa para comer.

“Algo oscuro subyace en este desorden de prioridades que pone cantidades ingentes de sustancias nocivas a disposición de un pueblo mal alimentado, envejecido y enfermo (…) los cubanos no pueden permitirse una alimentación de calidad regular; pero sí costear el veneno de su elección”, concluyó un reporte de Cubanet de marzo de este año.

No hay comida en ninguna parte; los molinos para hacer pan se rompen y las gallinas no ponen huevos; pero la fábrica de ron no cesa, menciona esta fuente.

Existe “una sórdida contradicción en el hecho de que el mismo gobierno que insiste en que la Salud Pública demanda inversiones multimillonarias, facilite el acceso a adicciones letales cuyas consecuencias generan gastos enormes”.

Dos cubanos toman un descanso para beber ron en La Habana el 3 de febrero de 2010. Foto debe leer STR/AFP/Getty Images.

De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, los costos directos del tratamiento de enfermedades asociadas al tabaquismo rondan el 1% del PIB en 7 países de América Latina y el Caribe, incluida Cuba.

“La adicción tabáquica es un problema de salud pública, ejemplo concreto de lo que se conoce como el ciclo económico de la enfermedad. Los fumadores son las personas que más se enferman, tienen menos capacidad para producir y consumen más recursos dentro del Sistema Nacional de Salud, que pudieran destinarse a otras acciones en pos de la calidad de vida de la población. Entonces, se produce un círculo vicioso, en lugar de virtuoso, como cuando se deja de fumar. La investigación demuestra que los costos relacionados con esta enfermedad crónica se siguen incrementando en nuestro país”, dijo la profesora de la Escuela Nacional de Salud Pública, Dra. Ana María Gálvez González, según OPS.

Nadie parece notar que todo sube de precio menos el ron y el tabaco; alertó Cubanet.

Según este medio es parte de una estrategia aplicada por el régimen durante décadas “para reducir a los cubanos a la inacción, vaciarlos de su capacidad de discernimiento y fomentar el irrespeto hacia la salud del otro”

El saldo ha sido exitoso, según este medio: “Posiblemente Cuba sea el único país del mundo donde la proliferación de adicciones y la hambruna han constituido políticas de Estado”, dijeron.

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A continuación:

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