En medio del clima hostil descubren grandes poblaciones de caballitos de mar que fascinan a Grecia

Por La Gran Época
08 de Agosto de 2018 Actualizado: 08 de Agosto de 2018

En 2007, el buzo comercial Vasilis Mentogiannis estaba trabajando en un proyecto de infraestructura submarina en un pequeño golfo remoto en la península de Chalkidiki en el noreste de Grecia. De repente, un caballito de mar pasó nadando cerca de él. Luego otro le siguió, y otro más.

“Mientras nadaba, a unos ocho o nueve metros de profundidad, si mal no recuerdo, un caballito de mar pasó delante de mí. Me dije a mí mismo: “Vaya, un caballito de mar, eso es increíble”. Inmediatamente después de eso pasó otro, y luego otro, y luego vi a muchos, y me dije a mí mismo, ‘hey, ¿qué está pasando aquí? Y pensé que era realmente fantástico”, dijo Mentogiannis.

Mentogiannis, que ha visto ya todas las profundidades marinas de la mayor parte del país, asegura que no es común ver grupos de caballitos de mar juntos, razón por la cual decidió formar un equipo de buzos para inspeccionar y documentar lo que estaba sucediendo con los caballitos de mar.

De hecho, los expertos de la comunidad marina están fascinados por la creciente población de caballitos de mar en este golfo, lo cual constituye un hallazgo inusual para una especie asolada por la sobrepesca en todo el Mar Mediterráneo.

Aunque los caballitos de mar existen en los mares de Grecia, los científicos dicen que es único que haya una presencia estable y continua en esta área en particular, especialmente porque el medio ambiente puede ser considerado bastante hostil para los caballitos de mar.

El lecho marino es estéril y no hay suficiente vida vegetal para que los caballitos de mar se aferren y se escondan de sus enemigos. Sin embargo, hay comida abundante en la zona. Los caballitos de mar se alimentan de plancton y organismos bentónicos móviles.

“Una colonia permanece en el mismo lugar cuando en las regiones vecinas han desaparecido. En un pequeño islote un grupo entonces persevera, vive y prospera. Es como si fuese el último de los mohicanos”, dice Costas Dounas, Director de Investigación del Instituto de Biología Marina del Centro Helénico de Investigaciones Marinas (HCMR), que ha cooperado con Mentogiannis.

En 2010, una inundación arrasó la aldea de Stratoni y al mismo tiempo llevó los sedimentos al mar y al lecho marino, destruyendo así parte el hábitat de los caballitos de mar.

Con el asesoramiento de científicos, Mentogiannis, experto en ingeniería mecánica y en estudios geofísicos y subacuáticos, construyó en 2015 un hábitat artificial para los caballitos de mar.

Para ellos creo un laberinto de cuerdas, mallas y plantas sintéticas. El hábitat artificial ha ayudado a aumentar aún más su presencia, dice.

“Se lo tomaron bien, es muy útil para ellos, porque pueden aferrarse a él, descansar y camuflarse entre las cuerdas”, dijo.

Ahora Mentogiannis quiere proteger su hábitat, y para ello ha montado una campaña oficial. En el invierno, científicos y académicos planean visitar el sitio para hacer más estudios, dijo.

“Ciertamente hay que hacer algo para su protección, eso es cierto. Estamos hablando de una región muy pequeña, creo que simplemente mantener alejados a los barcos de pesca es algo que podemos lograr”, dijo.

Los caballitos de mar han entusiasmado a los buceadores, dice el miembro del equipo, Kostas Katsioulis.

“Es un fenómeno único, los que han buceado con nosotros han quedado realmente entusiasmados luego de haber visto los caballitos de mar, porque no hay otro sentimiento igual cuando estás buceando”.

“Hemos pasado muchas, muchas horas con ellos. Es una criatura tímida, le da la espalda a las cámaras todo el tiempo”, musita Mentogiannis.

Stratoni, una pequeña aldea de unas mil personas, está enclavada en una remota región conocida sobre todo por su actividad minera. Una mina se encuentra en la ladera sobre el golfo. Mentogiannis dijo que los lugareños le dijeron que en los viejos tiempos los caballitos de mar abundaban aquí.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, esta especie, conocida como ‘Hippocampus hippocampus’, o caballito de mar de hocico corto, está amenazada por la pérdida de su hábitat, debido a la contaminación y la sobrepesca.

“Hipocampo”, se deriva de las antiguas palabras griegas para caballo y monstruo marino. En la mitología griega, eran criaturas con la cabeza de un caballo y la cola de un pez, sobre la que cabalgaban ninfas y también tirando de la carroza de Poseidón, el dios mitológico del mar. Sin dudas, se trata de una criatura única.

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