“Encantadora de tiburones” saca anzuelos de las fauces de los depredadores, ¡todo para salvarlos!

Por La Gran Época
18 de Marzo de 2019 Actualizado: 18 de Marzo de 2019

Los tiburones, fuente principal de las pesadillas, son quizás los depredadores más temidos del reino animal. Sin embargo, estos cazadores de las profundidades no solo son temibles máquinas de matar, sino que también son, en cierto modo, animales sociables. Incluso tienen maneras de comunicarse y mostrar afecto, de muchas maneras que no conocemos.

Una mujer admirable, Cristina Zenato, apodada la ” encantadora de tiburones”, lo sabe muy bien. Los tiburones son una pequeña amenaza para ella donde se sumerge, en el Caribe, pero por lo general nadan hacia ella cuando necesitan su ayuda.

Aunque italiana de nacimiento, Cristina creció en los frondosos paisajes del Congo africano, pero aprendió a bucear en las Bahamas, donde ahora es su hogar.

Interactuó con los tiburones durante décadas. Muy pocas personas poseen el don especial que tiene de comunicarse usando el contacto físico.

Cristina, admite: “Me encantan los tiburones”.

Los tiburones de arrecife con los que interactúa son la especie de tiburón más común en el Caribe y aunque no tienen un historial de atacar a los humanos, todavía son considerados peligrosos. Una de las precauciones que toma es usar un traje de buzo de malla de metal, ya que los tiburones pueden tener días malos, igual que los humanos.


En sus excursiones submarinas, cooperó con medios de comunicación como la BBC, Discovery, National Geographic, Science, y Nature. Su experiencia con tiburones es apreciada tanto por científicos como por cineastas.

Utilizando una técnica especial, es capaz de ponerlos en una especie de hipnosis llamada inmovilidad tónica. El tiburón no sufre ningún daño, sino que parece que entra en una especie de éxtasis, ¡aunque no es algo que puedan intentar los inexpertos!

Muy a menudo, los tiburones llegan al sitio de buceo de Cristina con anzuelos de pesca incrustados en sus bocas y en sus interacciones, ella logra acercarse lo suficiente como para remover esos dolorosos accesorios del hombre, sin ser mordida nunca, lo cual es una hazaña realmente asombrosa.

Ahora, tiene una colección de más de 200 anzuelos de sus muchos años de ayuda a los depredadores del océano.

Cristina dijo a USA Today: “Recibí algunas heridas en mis dedos por torcer y girar a los animales tratando de liberarlos, mientras tiraba del anzuelo”. ” Sin mencionar que los anzuelos a veces me perforan la piel”.

Sin embargo, nunca fue mordida por un tiburón y siempre está lo suficientemente atenta como para percibir si el gancho puede ser retirado y para algunos lo mejor es dejarlos solos.

Explicó: “Conozco a todos y cada uno de ellos físicamente, pero también por su temperamento, cual es un devorador rápido, cual de ellos es un devorador tranquilo, a quién le gusta que le toquen y a quién no le gusta que le toquen”.

“Algunos ganchos permanecen alojados dentro de la piel gruesa y eso requiere muchos intentos. Los tiburones parecen saber que estoy tratando de quitar el anzuelo, pero como cualquier otro animal no entienden el dolor y tienden a alejarse tan pronto como empiezo a trabajar con el anzuelo. Luego regresarán en círculo una y otra vez, dándome más oportunidades”.

Su favorita es una tiburón hembra, que llamó “Ojo Nublado”.

“Ella es un tiburón que veía cuando buceaba regularmente desde hacía un par de años, pero que nunca le gustaba que la tocaran. Un día ella apareció con un pequeño gancho, que le quité mientras nadaba. Dos días después, volvió con un gancho más grande dentro de su boca, con el alambre sobresaliendo de la mandíbula delantera”.


Cristina fue paciente, ya que probablemente le llevaría tiempo ayudarla.

Ella continuó: “Después de varios giros e intentos pudo ver que el anzuelo estaba alojado dentro de su boca, en el fondo. Después de 14 minutos de tratar de relajarla y tocar el anzuelo, finalmente entré hasta mi codo, quité el anzuelo y fui abofeteada por su cola mientras trataba de alejarse de una mujer loca como yo metiendo mi brazo en su boca”.


Añadió: “Desde ese día es la más mimosa de los tiburones. Empezó a acercarse a mí y a recostarse en mi regazo y le encanta que la toquen”.

Quizás los tiburones ven a Cristina como una especie de “dentista de tiburones” y están dispuestos a tolerar un poco de incomodidad en manos de esta notable mujer que se centra en ayudar a salvar a estas criaturas. Como dice ese viejo dicho: “¡Nunca muerdas la mano de quién te alimenta!”.

Mira el video a continuación:

Un pescador experto atrapa una gigante y poderoso pez que lo tira al agua

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