Encuentran residuos radiactivos de pruebas nucleares en muestras de miel

Por LU XIAO
26 de abril de 2021 4:24 PM Actualizado: 26 de abril de 2021 4:24 PM

Estados Unidos realizó muchas pruebas nucleares en las décadas de 1950 y 1960. Recientemente, se descubrió un elementos radioactivo de estas pruebas que ha permanecido por décadas en la miel estadounidense, según un informe.

Después de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y otros países, incluidos China y la antigua Unión Soviética, realizaron cientos de pruebas nucleares sobre el suelo. Estas bombas expulsaron un elemento químico llamado radiocesio (una forma radiactiva del elemento cesio) a la atmósfera.

Luego, los vientos esparcieron la sustancia por todo el mundo hasta que cayó del cielo en partículas microscópicas.

Debido a los patrones regionales de viento y lluvia, la propagación no fue uniforme. Por ejemplo, la costa este de EE.UU. recibió mucha más contaminación que otros lugares, según el informe.

La reciente investigación comenzó con la tarea que les dejó un profesor a sus estudiantes en las vacaciones de primavera. James Kaste, geólogo del College of William & Mary en Williamsburg, Virginia, les pidió a sus estudiantes universitarios que trajeran alimentos locales de sus destinos vacacionales de primavera para analizarlos en busca de radiocesio.

Un estudiante regresó con miel de Raleigh, Carolina del Norte. Para sorpresa de Kaste, contenía cesio en niveles 100 veces más altos que en el resto de las muestras, según el informe.

El radiocesio es soluble en agua y las plantas a veces lo confunden con potasio, un nutriente con propiedades químicas similares. Kaste y sus estudiantes comenzaron su proyecto para averiguar si las plantas todavía están absorbiendo este contaminante nuclear.

Después de encontrar el cesio en la miel, Kaste y sus colegas recolectaron 122 muestras de miel cruda producida en varias partes del este de Estados Unidos y las analizaron para detectar radiocesio.

«Es realmente bastante increíble», dijo en el informe Daniel Richter, un científico de suelos de la Universidad de Duke que no participó en el estudio.

Añadió que el estudio mostró que la lluvia radiactiva «todavía está ahí y se disfraza como un nutriente importante».

Los resultados mostraron que había radiocesio en 68 de las muestras, a niveles superiores a 0,03 bequerelios por kilogramo, o alrededor de 870,000 átomos de radiocesio por cucharada. Una muestra de Florida tuvo los niveles más altos de radiactividad con 19,1 bequerelios por kilogramo.

Los resultados indican que, incluso después de cinco décadas, los restos radiactivos siguen circulando entre plantas y animales a miles de kilómetros del sitio de pruebas nucleares más cercano.

Sin embargo, no se considera que tales niveles de elementos radiactivos sean un peligro.

La Administración de Drogas y Alimentos de EE.UU. (FDA) fue citada en el informe diciendo que los niveles de radiocesio descubiertos en el nuevo estudio están muy por debajo de 1200 bequerelios por kilogramo, el límite de seguridad alimentaria.

«No estoy tratando de decirle a la gente que no debería comer miel. Les doy miel a mis hijos”, dijo Kaste en un comunicado. «Ahora como más miel que cuando comencé este proyecto».

Sin embargo, es posible que la miel en el pasado cercano a las pruebas nucleares contuviera más radiocesio, ya que el elemento radiactivo se desintegra con el tiempo.

El equipo de Kaste buscó en los registros de pruebas de cesio en la leche y analizaron muestras archivadas de plantas. Descubrieron que los niveles de radiocesio habían disminuido drásticamente desde la década de 1960.

«Lo que vemos hoy es una pequeña fracción de la radiación que estuvo presente durante las décadas de 1960 y 1970», dijo Kaste en el comunicado. «Y no podemos decir con certeza si el cesio-137 tiene algo que ver con el colapso de las colonias de abejas o con la disminución de sus poblaciones».

Los nuevos hallazgos plantean preguntas sobre cómo el cesio ha impactado a las abejas en los últimos 50 años, dijo el biogeoquímico Justin Richardson según el informe.

«Están siendo eliminadas [las abejas] por los pesticidas, pero hay otros impactos tóxicos menos conocidos de los humanos, como la lluvia radiactiva, que pueden afectar su supervivencia», agregó.

El geólogo Thure Cerling dijo en el informe que los nuevos hallazgos no son motivo de alarma sobre la miel actual, pero comprender cómo viajan los contaminantes nucleares es importante para medir la salud de los ecosistemas y de la agricultura.

«Tenemos que prestar atención a estas cosas», agregó Cerling.

La nueva investigación se encuentra en el portal Nature Communications.


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