Entrevista a un sobreviviente del comunismo: “El problema es que la élite occidental es socialista”

Por J.R. Nyquist
04 de Enero de 2019 Actualizado: 14 de Enero de 2019

Comentario

Uno de los enemigos más famosos del comunismo soviético es Vladimir Bukovsky. Fue torturado por las autoridades soviéticas. Pasó muchos años en prisiones soviéticas. Incluso fue declarado “loco” y enviado a una prisión psiquiátrica. Cuando Bukovsky fue exiliado a Occidente, la gente lo alabó por su valentía, pero pocos hicieron caso de sus advertencias sobre la Perestroika de Gorbachov.

Bukovsky recordó a cada uno que todos los líderes soviéticos eran mentirosos. Gorbachov, dijo, no era una excepción, y ciertamente no era un demócrata. Al igual que Lenin, Stalin,  Khrushchev y Brezhnev, Gorbachov era un mentiroso y un verdugo. Pero casi nadie escuchaba. Todos querían creer que la Guerra Fría había terminado.

¿Pero cómo podríamos haber ganado la Guerra Fría? Esta fue la pregunta incómoda que hizo Bukovsky. El editor principal de Random House, Jason Epstein, rechazó por completo la pregunta de Bukovsky. Y así, el libro de Bukovsky sobre la ambigua “caída del comunismo” no fue publicado en inglés… hasta ahora.

El título del libro es “Juicio en Moscú”. Fue publicado en ediciones en francés y alemán hace dos décadas, y resistió el paso del tiempo. Entrevisté a Bukovsky el 22 de diciembre, por teléfono, preguntándole cómo fueron recibidas las ediciones en francés y alemán del libro hace tantos años.

Comunismo por todas partes

Vladimir Bukovsky: “Hubo algunos comentarios de cortesía en Francia, pero pocos le prestaron mucha atención. En Alemania la recepción fue aún más moderada”.

J.R. Nyquist: “¿Y cómo será recibida en el mundo angloparlante la historia de Bukovsky sobre la complicidad occidental en los crímenes comunistas y su falta de memoria y el fallido ‘fin de la Guerra Fría?’”.

Sr. Bukovsky: “Es una lucha solitaria que llevo a cabo desde los 16 años de edad. Y la lucha seguirá siendo solitaria. El verdadero problema es la élite en Occidente, las fuerzas de ‘paz y progreso’. La élite occidental es socialista. Nunca se tomaron en serio la lucha contra el poder soviético”.

Sr. Nyquist: “¿Y qué hay de los conservadores? ¿No fueron serios acerca de oponerse al comunismo?”

Sr. Bukovsky: “No se daban cuenta de la verdad. Había una idea equivocada detrás de ellos. La mayoría de los conservadores creían que no era tan malo en Occidente. El primero en darse cuenta fue Solzhenitsyn. Él dijo que el comunismo está frente a todos, pero nadie entiende lo que es”.

Sr. Nyquist: “Si no entendían el comunismo, ¿no se lo podría haber explicado usted?”

Sr. Bukovsky: “Desafortunadamente no hay una manera rápida de hacerlo y, debido a que el tema es complicado, la gente pierde rápidamente el interés. Les aburre. Son perezosos y prefieren respuestas superficiales”.

Sr. Nyquist: “Así que Occidente nunca entendió el comunismo. O tal vez llegaron a pensar que el anticomunismo era una locura”.

Sr. Bukovsky: “No, es cuestión de perder al público. La gente es perezosa. Prefieren evaluaciones superficiales. Es imposible para ellos profundizar. Cuando se habla de comunismo, sus ojos se ponen vidriosos. Se aburren”.

Sr. Nyquist: “¿Puede ser cierto?”

Sr. Bukovsky: “Sí, he dado muchas conferencias sobre el tema. La gente se levanta en el medio [de la conferencia] y se va. Los conceptos son demasiado difíciles para ellos. Quieren que sea fácil”.

Sr. Nyquist: “¿Cuál es la esperanza para el futuro?”

Sr. Bukovsky: “Habrá más sufrimiento, más vidas arruinadas”.

Sr. Nyquist: “¿Los comunistas de Rusia están reconstruyendo la Unión Soviética?”

Sr. Bukovsky: “Sí, son lo suficientemente ingenuos como para pensar que pueden hacer esto. Pero nunca tendrán éxito”.

¿Esperanza en Ucrania?

Sr. Nyquist: “¿Qué hay de la revolución naranja en Ucrania? Seguramente hay esperanza en Ucrania”.

Sr. Bukovsky: “Ucrania está al borde del precipicio. Todo cuelga de un hilo. Podría tomar cualquier forma”.

Sr. Nyquist: “¿Y el presidente ucraniano Petro Poroshenko?”

Sr. Bukovsky: “Poroshenko es solo otro burócrata. Él es típico. El problema en Ucrania, como en Rusia, es que no tenemos líderes. Es la misma historia de siempre, las mismas viejas biografías. Su pensamiento no es tan diferente del pasado soviético”.

Sr. Nyquist: “Tenemos un problema similar en Occidente”.

Sr. Bukovsky: “En este momento, usted tiene razón. La ausencia de liderazgo es aterradora. Nuestras supuestas élites se pudrieron. En el pasado, en la historia, las élites eran destruidas periódicamente en las revoluciones. En nuestro tiempo, eso no sucede. Somos demasiado civilizados”.

Sr. Nyquist: “Sin embargo, ¿podría el ideal de libertad extenderse de Ucrania a Rusia?”

Sr. Bukovsky: “Sí, pero todavía no. El nacionalismo ucraniano surgió de graves errores rusos. Moscú cometió tremendas equivocaciones en Ucrania”.

Sr. Nyquist: “¿Podrían estos errores ser corregidos después de que Putin deje el cargo?”

Sr. Bukovsky: “No, no pueden arreglarlo. El Kremlin insultó a los ucranianos como hermanos menores. ‘Eres demasiado pequeño para decidir por ti mismo’, dijeron. ‘Moscú tiene que decidir por ti’. Esta fue la razón por la que surgió el nacionalismo ucraniano”.

Sr. Nyquist: “¿Entonces el Kremlin cometió un gran error?”

Sr. Bukovsky: “Sí, tienen un problema real. Pero también Occidente”.

Élites podridas

El problema, entonces, no es Oriente contra Occidente. El problema es que las élites en casi todos los países se han vuelto socialistas y podridas. Como Bukovsky escribió en su libro, “Incluso el eterno James Bond no lucha contra la KGB, sino que con mayor frecuencia está en alianza con la KGB, contra alguna supercorporación mítica encabezada, como regla general, por un capitalista lunático”.

El libro de Bukovsky, “Juicio en Moscú”, será publicado pronto en inglés. ¿Qué dice que ocurrió hacia el supuesto final de la Guerra Fría? Bukovsky escribió: “Esto fue una debacle total, una rendición total de sus posiciones por parte de Occidente en el momento más crítico de nuestra historia”.

Occidente se apresuró a apoyar al “verdugo, Gorbachov”. Y a pesar de toda esa ayuda, cuando la Unión Soviética “cayó”, los miles de los verdugos no tuvieron que rendir cuentas. No hubo un juicio del comunismo como sistema, ni un “juicio en Moscú”, como hubo un “juicio en Nuremberg”.

En cambio, un general de la KGB como Oleg Kalugin, que se jactaba de sus asesinatos, se retiró a vivir en Occidente. Si no hay un estatuto de limitaciones sobre asesinatos, ¿cómo puede suceder esto? Bukovsky escribe que la Glasnost y la Perestroika fueron “invenciones diabólicas” que ratificaron lo que siguió a su paso. “De entre cientos de miles de políticos, periodistas y académicos, solo un puñado mantuvo la sobriedad suficiente para no ceder a la tentación, y fue uno aún más pequeño el que tuvo el valor de expresar sus dudas en voz alta”.

Más adelante en el libro, Bukovsky caracterizó a la élite estadounidense como “criada en la mentira y la traición”, condenándola como la “aliada natural de la URSS”. Y así sigue siendo verdad hoy como siempre.

Miremos el cambio resultante en el balance mundial de poder décadas después: el régimen de Putin estrecha lazos con el régimen comunista en China, con el régimen comunista en Cuba, con Nicaragua y Sudáfrica, Vietnam y Corea del Norte, las palabras de Bukovsky se vuelven realidad. El bloque comunista se levanta de las cenizas, con nuevas armas, nuevas tecnologías y nueva influencia económica. Creímos en las mentiras de los comunistas que invirtieron nuestros “dividendos de la paz”. Ahora estamos amenazados desde dentro y desde fuera.

“Todo pende de un hilo”, dijo Bukovsky.

J.R. Nyquist es columnista y autor de los libros “Orígenes de la Cuarta Guerra Mundial” y “El Loco y su Enemigo”, así como coautor de “Las Nuevas Tácticas de la Guerra Global”.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

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