¿Es la guerra biológica la “ventaja de tipo estratégico” de China para llevar a cabo un conflicto?

Por John Mills
08 de Abril de 2020
Actualizado: 08 de Abril de 2020

Comentario

Cuando era un niño pequeño, leía y consumía libros ferozmente. Un libro que recogí en una venta de garaje despertó mi interés. Fue “Cómo Japón planea ganar”. En el libro, publicado en 1940 (antes de Pearl Harbor), pero desarrollado a partir de notas y pensamientos en la década de 1930, un oficial naval japonés con voz y energía teorizó una estrategia para derrotar a Estados Unidos en el Pacífico. Parecía bastante profético de las cosas que se desarrollaron poco después de su publicación original.

Siempre pensé: “¿Cómo pudo haber sucedido esto? Aquí está su plan e intención, y todavía nos tomaron desprevenidos”. Un adversario gestante publicó y describió la hoja de ruta que establece un camino hacia la guerra en el conflicto mundial más destructivo del siglo XX. ¿Cómo se nos pasó esto por alto? ¿Por qué no estábamos preparados? Aquí, un oficial telegrafía sus intenciones, los detalles y el plan, y no se da ninguna reacción del aparato de seguridad nacional de Estados Unidos ¿Te suena familiar?

Después de una carrera, y quizás una segunda, tercera y cuarta carrera en seguridad nacional (dependiendo de cómo se cuente), ahora he visto cómo suceden estas cosas. El panorama mundial está ocupado, confuso y distraído. Para los líderes, planificadores y personal de alto nivel, se llama el mundo de VUCA-Volátil, Incierto, Complejo y Ambiguo.

Es deber de los profesionales de seguridad nacional conducir a hechos concretos, a pesar del VUCA, y brindar seguridad nacional para el pueblo estadounidense y para nuestros socios estratégicos. Sin embargo, los indicadores de intención a menudo se pasan por alto, ya que incluso los mejores, los más profesionales y los de mentalidad más lúcida son bombardeados por múltiples eventos concurrentes que generan una sobrecarga sensorial. Demasiados datos, demasiado ruido, demasiada paja.

En una discusión reciente con un colega de alto nivel, relacionada a un problema de desarrollo urgente que se estaba planteando, mi colega respondió y dijo (estoy parafraseando un poco): “Tienes toda la razón, este es un fenómeno clave, se está pasando por alto y estoy muy preocupado por eso. Sin embargo, mi equipo de misión nacional y yo estamos agotados con la sobrecarga de la misión y tenemos ‘amenazas a nuestro alrededor’. Estoy intentando abarcarlas en la secuencia exacta prescrita por las prioridades nacionales. El problema es que lo que se ha identificado aún no está en la lista de prioridades nacionales de objetivos y temas”.


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Los dos teníamos razón: hay un fenómeno complejo y hay amenazas inmediatas identificadas. Entonces, ¿cómo vemos estas nuevas amenazas que aún no están en la lista? Una forma es leer los escritos de nuestros adversarios. Ellos definitivamente leen lo que escribimos. Un colega muy experimentado recientemente bromeó: “Cuando voy a un evento de oratoria, me invaden los ‘académicos’ de la República Popular China (RPC). Ellos han leído mis trabajos en detalle: me hacen preguntas extensas sobre temas que yo ni siquiera recuerdo”. Están leyendo nuestros escritos en detalle. ¿Qué hay de sus escritos?

“Guerra sin reglas”

Con respecto al virus del PCCh, se pasan por alto cartas históricas y presagios de lo que vendrá. Mientras que muchos estaban distraídos por Rusia u otras tonterías de agravio y narcisismo, la intención y la estrategia de una Gran Potencia Competidora estaba siendo establecida justo frente a nosotros.

Dos coroneles de la Fuerza Aérea china se reunieron en la década de 1990 y comenzaron a dialogar, formular y visualizar cómo sería un conflicto decisivo con Estados Unidos. Este no estaría limitado por ninguna convención internacional existente. Todas las opciones estarían sobre la mesa. ¿El resultado? Un libro publicado en 1999 con un título escalofriante, “China: Guerra sin reglas“.

Esencialmente, para ganar, China no se limitaría, ni se adheriría, ni se conformaría a las normas aceptadas de la guerra entre estados nacionales. Para ellos, estas eran las normas occidentales destinadas a dar a las potencias occidentales, esencialmente a Estados Unidos, una ventaja. Las atrocidades más grandes, y todo lo demás, estaría sobre la mesa. La primera regla de este club de la lucha… no hay reglas.

Una segunda publicación, aún más oportuna a la luz de los acontecimientos actuales, y diría que la más inquietante y preocupante, fue un tratado titulado; “Guerra por el dominio biológico” el cual fue publicado en 2010 por un doctor de nombre Guo Jiwei, este era un médico y miembro del personal del Ejército de Liberación del Pueblo (EPL) en la Tercera Universidad Médica Militar.

La tesis fundacional era clara. Si China pierde 100 millones de personas, eso es solo 1 de cada 12. Pero si Canadá y Australia pierden 100 millones de personas, eso es una gran cantidad para ambas naciones. Ergo: el retorno de la inversión bien lo vale. La guerra biológica sería la “ventaja de tipo estratégico” en el enfrentamiento con Estados Unidos. Clausewitz, Sun Tzu y cualquier otro estratega se lanzarían a esto, era la esencia de la lógica de Guo. Y si no hubiera reglas, ¿por qué no?

Bueno, si eso no llama tu atención; no sé qué lo hará. Estuve muy involucrado en asuntos de seguridad nacional a altos niveles en 2010 y puedo asegurarles a todos que la guerra biológica, ofensiva o defensiva, no estaba en la lista de las 100 preocupaciones, temas o acciones importantes de seguridad nacional.

Vigilancia

Los coroneles, los capitanes y otros miembros del personal profesional de las fuerzas armadas antes, durante y después de las Escuelas de Servicio para Altos Mandos pueden hacer publicaciones un poco inquietantes por dos razones. Quieren llamar un poco más de atención antes de la próxima junta de promoción, o dos, se sienten más libres para comunicarse al decir cosas que no podrían mencionar en rangos más bajos o que no pueden decir en rangos más altos.

Un ejemplo paralelo de los escritos del PCCh mencionados anteriormente fue cuando estaba en Singapur y el orador de algún ministerio de la RPC, con un título demasiado largo, estaba dando un discurso. La forma frenética en que sacudió su puño a la cámara (ignorando al público) y la manera como gritó mientras sonreía de una manera extraña, casi enloquecida, fue definitivamente algo teatral, y exagerado. Entonces, parecía que estaba a punto de trepar por el podio y lanzarse a la cámara.

Después de que el orador terminó, le pregunté a mi colega de qué se trataba esa actuación frenética. Ella sonrió un poco y dijo: “No nos hablaba, estaba actuando para el Comité Central en Beijing. Se trataba de la calificación que le darían en China”. Y esto fue mucho antes de que el puntaje de crédito social chino fuera implementado o bien conocido.

¿Que debemos reflexionar sobre esto? Hay que leer sus escritos y tomárselos en serio. Ellos leen, estudian y analizan los nuestros. El precio de la libertad es la vigilancia, parte de esa vigilancia es ser consciente de sus escritos, declaraciones e intenciones.

¿Fue el virus del PCCh parte de su estrategia? No estoy seguro de que lo sepamos con certeza, pero los totalitarios no están restringidos por ningún concepto de límites constitucionales y no tienen problemas para ignorar las barandillas de la sociedad civil funcional, incluso si eso significa descartar 1 de cada 12 de sus propios ciudadanos.

El coronel (retirado) John Mills es un profesional de seguridad nacional con servicio en cinco épocas, Guerra Fría, Dividendo de la Paz, Guerra contra el Terror, Mundo en el Caos y la actual Gran Competencia de Poder. Es el exdirector de Política, Estrategia y Asuntos Internacionales de Ciberseguridad en el Departamento de Defensa.

Las opiniones expresadas en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente las opiniones de The Epoch Times.


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