Escucha a niña susurrándole a su mamá en una venta de garaje. Lo que le dijo estaba terriblemente mal

13 de Enero de 2018 Actualizado: 13 de Enero de 2018

Para los compradores, las ventas de garaje pueden ser un lugar divertido donde curiosear y para los vendedores es una manera rápida de deshacerse de las cosas viejas.

Pero para algunos, las ventas de garaje pueden ser un salvavidas.

Eso es exactamente lo que una venta de garaje fue particularmente para una madre e hija; aunque la anfitriona, quien publicó en Facebook sobre su experiencia con ellas, no lo sabía en ese momento. Todo lo que sabía era que la hija parecía bastante cortés.

Cuando la madre y la hija llegaron a la venta, escribió la anfitriona, se dio cuenta que la pequeña se sentía atraída hacia una televisión de Princesa de Disney que ella vendía.

Varage Sale.

Esperando hacer una venta con el objeto, estuvo al pendiente de ellas, pero en vez de pedirle a su mamá que se la comprara o de hacer un berrinche para tenerla, la pequeña parecía ser más sabia que las niñas de su edad con la pregunta que hizo.

“¿Qué puedo hacer para tenerla?”, preguntó la pequeña.

Mientras la anfitriona seguía escuchando, la madre le dio a su hija un beso en la frente y amablemente le dijo que no había nada que ella pudiera hacer por el momento para tenerla, porque no podían pagarla. Para sorpresa de la anfitriona, la pequeña aceptó esto sin reclamos, simplemente sostenía la mano de su madre y miró sobre  la mesa para ver si había algo más que pudiesen comprar.

Las dos seleccionaron cuidadosamente algunos artículos de primera necesidad, incluyendo algunos platos y cubiertos, y constantemente revisaban su dinero para asegurarse de que tuvieran lo suficiente.

Cada etiqueta de precios fue examinada y la madre hizo su cálculo cuidadosamente mientras revisaban.

Esto conmovió el corazón de la anfitriona, especialmente cuando la pequeña dijo muy emocionada a su madre que estaba feliz de tener más que solo una taza y un tazón. Esos platos, que la anfitriona quería desechar por centavos en una venta de garaje, fueron considerados bonitos para la pequeña, quien consideraba a su madre y a ella afortunadas a pesar de que seguía mirando la televisión de Princesa de Disney.

Finalmente, la madre y la hija fueron a pagar por su vajilla, pero la anfitriona se sintió incapaz de tomar su dinero. Les dijo que había observado que pasaban por momentos difíciles y que esperaba que llevasen lo que necesitaban.

“Les di un par de bolsas grandes para basura y les dije que las llenaran con lo que necesitaban, les di unas almohadas, cobijas, un colchón inflable, y una caja de comida. La madre dudaba al principio e incluso se veía apenada. Le dije: ‘Todos pasamos por tiempos difíciles. Es una temporada y las temporadas pasan. Cuando pase esta temporada, puede pagarlo a alguien más’”.

La madre no podía creerlo.

No podía parar de agradecer a la anfitriona, explicándole que ambas habían escapado de una situación de abuso doméstico con nada más que una mochila llena con cosas personales y el deseo de empezar de nuevo desde cero. A pesar de eso, ella se sentía bendecida y afortunada, diciéndole a la anfitriona que solo había podido ahorrar un poco de dinero para pagar  por un lugar donde quedarse, pero lo importante era que ambas estaban a salvo.

Derretida por la historia y lo dulce, educada y optimista que era la pequeña, a pesar de haber vivido una pesadilla en carne propia, la anfitriona le dijo que tenía intenciones de ayudarlas un poco más.

“Les di un par de bolsas grandes de cocina”, explicó y le dijo a la mamá que las llenara con todas las cosas que necesitaba para empezar de nuevo. Desde almohadas y pijamas hasta más artículos de cocina y otros artículos del hogar, vio como lo que era basura se convertía en un tesoro para una familia que quería comenzar de nuevo.

La historia terminó de la única menara en que podía ser, la anfitriona también le regaló la televisión de Princesa de Disney a la pequeña. Describió qué tan lleno se sentía su corazón cuando su esposo cargaba la televisión para la niña, estaba agradecida de poder ayudarlas a salir adelante por sí mismas.

La historia se hizo viral con muchos comentarios contando historias similares a la suya en las que fueron buenos samaritanos. Mientras la situación en sí misma es sobrecogedora, ha aumentado la cantidad de gente allá afuera que quiere ayudar a otras personas, como este dúo de madre e hija, dándoles ropa, juguetes, celebraciones, dinero, comida, y apoyo moral; es un fuerte recordatorio de que el mundo aún tiene mucho bien en él.

“Lo que no se dan cuenta”, termina la anfitriona, “es que me bendijeron mucho más”, de lo que ella pudo haberlas bendecido con sus regalos.

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