Estados Unidos en el precipicio

Por Roger Simon
10 de Junio de 2021
Actualizado: 10 de Junio de 2021

Comentario

¿Qué pasaría si el reconteo en el condado de Maricopa, actualmente en curso y a punto de concluir, mostrara que Donald Trump ganó las elecciones presidenciales de 2020 en Arizona?

Sin duda, la izquierda negará inmediatamente la veracidad de esos resultados, pero millones de personas van a asentir ante lo que aceptarán como una prueba genuina de algo que ya sospechaban seriamente.

Otros estados “oscilantes” seguirán sin duda el ejemplo de Arizona y exigirán sus propios reconteos, si es que no los han iniciado ya. ¿Y si obtienen resultados similares?

Este giro de los acontecimientos será mucho más que ese cliché de “cambiar el juego”. Será “cambiar el país”.

Y todo esto puede incluso haber ocurrido sin que Dominion permitiera a otros tener la contraseña de sus máquinas. ¿Y si lo hubieran hecho?

Entonces, ¿en qué situación nos encontraremos?

La mayoría de nosotros puede tratar de ignorarlo y seguir con sus vidas, pero Estados Unidos está en el precipicio.

Si cree que las cosas están mal en este momento de nuestra historia, si cree que las relaciones entre las dos mitades de nuestro país son tensas ahora, solo tiene que esperar.

Solo podemos esperar que la situación se resuelva sin que se produzca una escalada de la violencia que ya vemos regularmente en lugares como Portland, Seattle y Minneapolis, por no hablar de tantas de nuestras calles urbanas en las que las pandillas se disparan unas a otras, asesinando accidentalmente a niños de tres años en el proceso, y los sociópatas enojados golpean a los peatones al azar por el color de su piel o por sus creencias políticas, a veces grabando orgullosamente el suceso en video mientras no prestan atención a la policía, que de todos modos ha desaparecido prácticamente.

¿Cómo se puede evitar una escalada de esta ya horrenda situación? ¿Quién o qué se encargará de decidir sobre lo que podríamos tener que enfrentar en nuestro país para que prevalezca algún tipo de calma y haya una solución?

Normalmente, uno se dirigiría al Departamento de Justicia, pero el historial de ese órgano crucial de nuestro gobierno en los últimos años es nada menos que, bueno, también horrible. No hace falta leer el informe Horowitz para entenderlo. O incluso saber cómo se escribe Papadopoulos.

¿Y la Corte Suprema? Bueno, hasta ahora —quizás por miedo a que amplien el tribunal— se han mostrado reacios a examinar las elecciones incluso de manera superficial.

El hombre de las almohadas, Mike Lindell, cree que los Supremos serán persuadidos (por unanimidad) por las pruebas que ha reunido para su video “Absolutely 9-0“, pero me pregunto si podrían ser persuadidos a actuar si el director general de Dominion y el jefe del Ministerio de Seguridad del Estado chino testificaran simultáneamente sobre una conspiración.

En cuanto a nuestra clase política, algunos de ellos hablan, pero ¿cuántos estarían dispuestos a hacer lo que tienen que hacer si la situación evoluciona como podría ser? Si los resultados del pasado son una señal, entonces no muchos.

Y no me haga hablar de los militares que se han transformado en un complemento del club de justicia social del Bennington College. (Cómo debe de estar riéndose Xi Jinping).

Sin embargo, la situación está evolucionando. Real Clear Investigations reportó el martes sobre acontecimientos en Georgia que son altamente incriminatorios: papeletas de votación a favor de Biden que parecen fotocopiadas.

Conocí al hombre que dirige la investigación en Georgia, Garland Favorito de VoterGA, cuando estuve en Atlanta cubriendo la campaña. Podría estar equivocado —lo he estado antes— pero me impresionó por su singularidad, un hombre verdaderamente honesto, justo el tipo de persona que quieres que haga esto… y no votó por Trump.

Entonces, ¿qué hacemos si todo sale como podría resultar?

Algunos ven la violencia como algo inevitable. Yo trato de no hacerlo. Varios días a la semana, de camino a hacer ejercicio en el gimnasio o a jugar al tenis, paso por delante de una placa que marca el lugar de la batalla de Nashville. Ahora es un campo de golf, pero aquí fue donde la Confederación perdió el frente occidental ante la Unión, con unas 6000 bajas en total para ambos bandos, por no hablar de los miles de heridos, según un informe. Y luego estaba Antietam y todo lo demás.

¿Quién querría que eso se repitiera?

Así que, de nuevo, ¿qué hacemos?

Tal vez tomar una página del libro de jugadas de la izquierda y empezar a marchar. En todos los lugares que pueda y tanto como pueda. “¡El pueblo unido, jamás será vencido!”. El pueblo unido, jamás será vencido puede verse como otra forma de decir “Nosotros el pueblo…”.

“Nosotros el pueblo”. Me gusta cómo suena eso. Asegúrese de tener un buen par de zapatos.

Roger L. Simon es un novelista premiado, guionista nominado al Oscar, cofundador de PJMedia y, ahora, editor The Epoch Times. Sus libros más recientes son “The GOAT” (ficción) y “I Know Best: How Moral Narcissism Is Destroying Our Republic, If It Hasn’t Already” (no ficción). Se le puede encontrar en Parler como @rogerlsimon


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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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