Recluso encargado de entrenar a una perrita en prisión termina amándola y cambiando su vida

Por La Gran Época
12 de Octubre de 2019 Actualizado: 15 de Octubre de 2019

Más de una década en prisión puede causar que un hombre se sienta aislado y puede arruinar toda su vida. Sin embargo, antes de su liberación, este hombre se encontró con una amiga inesperada que lo ayudaría a sentirse humano nuevamente.

Jason Bertrand creció en Florida bajo unas circunstancias difíciles que lo prepararon para los problemas. Su madre los abandonó a él  y a sus dos hermanas menores, cuando tenía 6 años. Su padre tenía una grave adicción a las drogas, lo descuidó y al final fue a prisión.

Sin modelos positivos a seguir, Jason se tropezó con una vida criminal y terminó en prisión acusado por robo. Pasó 15 años en la cárcel en Florida. Fue encarcelado a los 19 años y liberado a la edad de 34 años.

La prisión tuvo un efecto dañino más para Jason

Imagen ilustrativa. (Pixabay)
Imagen ilustrativa. (Pixabay)

Para sobrevivir se convirtió en una persona más violenta y dura. Se sentía solo y reprimía sus sentimientos por la ausencia de la familia en su vida.

“Durante mucho tiempo tenía una máscara respecto a que no me importaba que mi familia no estuviera allí para mí, que no me importaba”, explicó Jason.

En toda su vida había tenido pocas oportunidades de formar relaciones positivas con otras personas. Ya no se sentía humano.

A medida que se acercaba el final de la sentencia, para ayudarlo a prepararse a su reintegro a la sociedad, Jason fue transferido al Centro de Liberación Comunitaria del Puente Jacksonville para ayudarlo a prepararse para unirse a la sociedad.

Allí, tuvo la oportunidad de participar en un programa de transición llamado TAILS (Enseñanza de Animales y Habilidades para la Vida de los Presos).

El propósito de TAILS es sembrar valores positivos tales como la responsabilidad y la compasión de los ex-presidiarios a través del entrenamiento de pitbulls rescatados.

Los reclusos entrenan a los caninos para que puedan ser adoptados

(Courtesy of Judy Klym)
(Cortesía de Judy Klym)

El 20 de abril del 2016, a Jason le fue asignada una cachorra pitbull rescatada llamada Sugar Mama como pareja.

Sugar Mama había sido rescatada de una red de peleas de perros. Tras ser enjaulada y obligada a luchar contra otros cachorros, ella se recuperaba de una cirugía de espalda cuando conoció a Jason.

A pesar de los abusos, Sugar Mama se sintió inmediatamente atraída por Jason.

“Fue una nueva experiencia. Era juguetona, hermosa y cariñosa. A pesar de todo lo que había pasado, tenía una personalidad muy alegre”, dijo Jason a La Gran Época.

Jason y Sugar Mama habían experimentado adversidades similares en sus vidas y él se veía reflejado en ella

“Por lo que respecta a la personalidad, somos parecidos. Siempre quisimos amar. Siempre quisimos ser amables y nunca lastimar a nadie”, dijo Jason.

Ambos habían perdido su libertad y fueron obligados a una situación en la  que  tenían que luchar para sobrevivir.

Sin embargo, aunque han vivido algo muy similar, Jason sabe que fueron sus propias decisiones las que lo llevaron a esas circunstancias. Sugar Mama, por otro lado, no tuvo opción.

“Hice algo que causó mi estilo de vida. En cambio, ella fue atrapada por un individuo sin razón para sus propios objetivos. Sufrió demasiado dolor por ello”, dijo Jason.

Conocer a Sugar Mama fue una experiencia iluminadora para Jason

(Courtesy of Judy Klym)
(Cortesía de Judy Klym)

La vida en prisión lo había forzado a desarrollar una personalidad dura para no mostrarse vulnerable y luchó por abandonar esa mentalidad al ser liberado.

“Salí de mi situación y seguía escuchando las mismas mentiras que comentaban en la cárcel: tienes que ser duro, un gángster. Esto es lo que tienes hacer”, recordó Jason.

Pero lo que vio en Sugar Mama fue todo lo contrario.

“Pero ella, salió de su situación y estaba tratando de ser feliz. Me hizo reflexionar sobre mí y cómo necesitaba reaccionar ante la vida. Decidí empezar a asumir la compasión y el amor porque merecía lo que recibí y ella no. Ella podía hacer lo correcto, ¿cómo no iba a hacerlo yo?, dijo.

Toda la inhumanidad que había experimentado comenzó a desaparecer. Sugar Mama lo hizo sentir como un ser humano otra vez.

Su tarea era entrenar a Sugar Mama para que pudiera ser adoptada. Le enseñó a sentarse, acostarse, quedarse quieta y a caminar con correa. También tuvo que adiestrarla para que se comportara en un ambiente normal y fuera un perro sociable. Ella le enseñó virtudes como paciencia, organización y responsabilidad.

Al final del programa, los perros son ofrecidos en adopción.

Para ese entonces, Jason había desarrollado una profunda relación con Sugar Mama

Sugar Mama. (Courtesy of Judy Klym)
Sugar Mama. (Cortesía de Judy Klym)

Sugar Mama le había ayudado a erecuperar su condición humana y no podía dejarla ir.

TAILS se dio cuenta de que Jason era la mejor persona para Sugar Mama y pasó cuatro meses más cuidándola hasta que fue puesto en libertad.

Llevan dos años juntos y Sugar Mama ha ayudado a Jason a reconstruir su vida. Trabaja a tiempo completo como técnico de climatización y desde entonces comparten se ha casado.

“Este perro cambió mi vida y ha sido mi salvación”, dice Jason con frecuencia.

Mira a Jason contar su conmovedora historia en video.

Gracias a los bomberos este perrito pudo salvarse

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