Estos son los tres desafíos de la reforma de la economía de la oferta china

08 de Junio de 2016 Actualizado: 08 de Junio de 2016

Expertos predicen que la economía de China va a entrar un período de prolongada recesión. Sin dudas, la economía china está encontrado dificultades sin precedentes. Problemas similares han aflorado en las últimas décadas y varios remedios han sido aplicados, siendo la solución más común el aumento de los créditos y las inversiones del gobierno. Este enfoque es ahora más y más ineficaz puesto que la rentabilidad de las inversiones ha bajado considerablemente. En esta coyuntura económica, la estrategia de alto nivel ha cambiado y se está centrado en resolver problemas en la oferta en vez de en la demanda.

Esta es la lógica: si la economía china se ha desacelerado debido a una baja en la demanda, entonces una política cuantitativa en la demanda –aumentar la oferta monetaria- puede resolver el problema. Pero si la desaceleración es estructural y es el resultado de la ineficacia, aumentar la oferta monetaria no ayudará.

Desde un punto de vista estructural, vemos los asuntos de la oferta detrás de una demanda pobre. Pero esto problemas en la oferta está profundamente arraigados en problemas institucionales que incluyen producción, consumo y ahorro nacional. En mi opinión estas son tres distorsiones sustanciales en la estructura de la oferta y la demanda de la segunda economía más grande del mundo.

Bajo consumo

En una sociedad polarizada entre los ricos y los pobres, la extrema desigualdad en los ingresos a menudo lleva a una falsa imagen de prosperidad y a una distorsión en la oferta y la demanda. Un ejemplo típico es el mercado de bienes raíces chino. Las inversiones especulativas de bienes raíces por los ricos elevaron los precios globales de viviendas al punto que las casas son inasequibles para los pobres. Adicionalmente, los absurdos altos costos de bienes raíces agregaron presión a la capacidad adquisitiva de los pobres no sólo en cuanto a casas, sino también en otras áreas.

De acuerdo con el Libro Azul de 2016 de la Academia China de Ciencias Sociales, el uno por ciento de los hogares chinos poseen hoy 33 por ciento de la riqueza del país, mientras que el 25 por ciento de los hogares posee sólo un uno por ciento.

Con la gran población de China y el ingreso per cápita llegando a los niveles medio y alto ¿por qué hay insuficiente demanda doméstica y por consiguiente una fuerte dependencia en los mercados extranjeros? Una razón es la gran disparidad de los ingresos en China. Mientras una pequeña fracción de los chinos vive como la gente de países ricos, la mayoría tiene un estándar de vida similar a la gente de países pobres o en desarrollo. Esta gran desigualdad en los ingresos es la causa de bajo consumo interno y serias distorsiones en la estructura económica de China.

Mala administración de capital

En años recientes, el sector financiero de China experimentó un exceso de oferta monetaria y un crecimiento extraordinario del crédito. Se espera que los nuevos préstamos en yuanes durante el primer trimestre de este año alcancen 4,3 billones de yuanes (U$S 653 mil millones), un récord. El índice oferta monetaria en relación al PBI rápidamente escaló al 205.7 por ciento. En resumen, la oferta monetaria está aumentando a una velocidad más allá de la tasa de crecimiento económico.

Al mismo tiempo, el crecimiento económico sigue decayendo y la financiación de los créditos no es capaz de fluir en la economía real. Muchas empresas que necesitan capital difícilmente puedan obtener un préstamo de los bancos, mientras otras, especialmente las empresas estatales, tienen bancos haciendo fila para proveer de capital. ¿Por qué?

Una respuesta es que mucho del dinero depositado en transacciones financieras nunca ingresa a las entidades empresariales. ¿A dónde va entonces? Hay dos destinos importantes para el dinero nuevo. El primero es mantener el ciclo de deudas y el financiamiento Ponzi, principalmente pagando los viejos préstamos con nuevos préstamos. El  segundo destino para el superávit ha sido la burbuja del mercado de valores desde 2014 hasta el primer trimestre de 2015; y en el segundo trimestre de 2015, el exceso en los créditos aumentó la burbuja inmobiliaria de ciudades de primer y segundo nivel.

La actual estructura financiera, flujo de capitales y el pasivo en relación al índice de activos indica que las plataformas financieras locales, bienes raíces, y el exceso de la oferta en la industria de químicos pesados son los “agujeros negros” devorando la financiación. Eventualmente este capital se convertirá en activos duros que continuarán consumiendo recursos, apoyándose en más rotación de deudas, haciéndose parte del patrón de “finanzas Ponzi”.

Aumento de los costos

Huawei recientemente causó un alboroto cuando mudó su sede de producción de teléfonos fuera de Shenzhen.  A lo mejor esto sea simplemente un ejemplo de la reestructuración de la cadena de producción. Pero el mundo exterior lo ve como un signo de infortunio económico, a saber, altos costos de alquiler ocasionando que las empresas dejen las ciudades de primer nivel. De hecho, el alto costo de vida no sólo ha empujado a Huawei fuera de Shenzhen, sino que muchas otras compañías, junto con la totalidad de economía real, también se han ido.

Los costos de vivienda y alquiler son gastos básicos en las cadenas industriales y de suministro. Mano de obra, logística, depósitos y otros costos también están íntimamente relacionados con él. Los crecientes costos de mano de obra, costos de factores y costos financieros están entre los más grandes desafíos que las empresas chinas están afrontando. Según el Informe Nacional de Gastos de Empresas de 2015, los costos de mano de obra aumentaron un 79 por ciento, los costos financieros un 66 por ciento y los costos de factores un 54 por ciento. El modelo de alto crecimiento de China de los últimos 20 años que incluyó inversiones a gran escala y alta demanda fue capaz de cubrir los aumentos de costos de la oferta. Pero con la desaceleración del crecimiento económico y la caída de índice de precios a la producción industrial durante 47 meses consecutivos, el aumento de los costos se convirtió en la dificultad más grande de la economía china.

En los países occidentales, una burbuja inmobiliaria se refleja principalmente en el mercado financiero y tiene un impacto negativo limitado en ciertas industrias. Sin embargo, la situación en China es completamente diferente. Un mercado de bienes raíces con alta inflación no solo secuestra bancos y la totalidad del sistema financiero, sino que también cambia fundamentalmente el ambiente ecológico de la industria y el desarrollo económico de toda la nación.

Piénsenlo: mientras el sector manufacturero lucha para mantener un margen de 3 por ciento de ganancias, aquellos en bienes raíces y finanzas pueden ganar fácilmente un 30 por ciento de su dinero. Esto mata, o al menos socava, la mentalidad de los emprendedores que están en involucrados a largo plazo. Cuando la especulación en bienes raíces, mercado de valores y otros activos financieros puede cosechar tan grandes ganancias, nadie quiere invertir y trabajar en la economía real. Esta es la verdadera razón de por qué el capital no fluye hacia la economía real. Si la reforma económica de la oferta no resuelve estos problemas, la economía china se secará con nada más que un conjunto de eslóganes vacíos. 

Nota del editor: El término “reforma por lado de la oferta” ha sido enfatizado como el componente central de los planes de reforma económica del líder chino Xi Jinping desde noviembre pasado. Desde mayo, Xi parece haber estado enviando claras señales, ya sea en sus discursos o artículos encabezados en los medios estatales, que los funcionarios locales han puesto insuficiente énfasis en estas reformas. Además de la intransigencia burocrática, hay grandes obstáculos estructurales en la economía política para estas medidas de reforma de la oferta. El economista chino Fan Di las trata en este artículo.

Fan Di es un economista independiente y profesor a tiempo parcial de la Universidad de Beijíng y de la Universidad Sun Yat-sen. Obtuvo su Doctorado en la Universidad de California, Berkeley, supervisado por Li Yining de la Universidad de Pekín y por el ganador del Premio Nóbel, Arthur Arkelof. Fan se desempeñó como alto ejecutivo y consultor en grandes bancos, empresas y  financieras. Una versión de este artículo fue publicado primero en su blog personal.

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