Estuvo atrapado como un “niño fantasma” en un misterioso coma que duró 12 años

Por Jack Phillip - La Gran Época
09 de Mayo de 2019 Actualizado: 09 de Mayo de 2019

Martin Pistorius acababa de cumplir 12 años cuando comenzó a experimentar los efectos negativos de una misteriosa enfermedad.

Un día regresó a casa de la escuela con dolor de garganta y unos días más tarde se encontró incapaz de comer. Dormía casi constantemente y luchaba por hablar.

Fue trasladado de urgencia al hospital donde lo ingresaron a terapia intensiva, mientras los médicos intentaban averiguar qué es lo que estaba mal en su interior.

Durante los siguientes 12 años contó que vivió un síndrome de enclaustramiento y no pudo moverse. Su libro más vendido, “Ghost Boy”, publicado en 2013, narra su vida.

Después de la extraña experiencia, Pistorius quedó confinado a una silla de ruedas comunicándose con la ayuda de un dispositivo que habla las palabras que escribe, reportó Today.com en 2018.

“Durante tantos años, fui como un fantasma. Podía escuchar y ver todo, pero era como si no estuviera allí. Fui invisible“, destacó en una entrevista en 2016.

Cuando perdió la capacidad de moverse, los médicos informaron a sus padres que probablemente moriría. Pero él sobrevivió.

Martin seguía y seguía“, dijo su madre, según NPR.

Su padre se levantaba a las 5 de la mañana, lo vestía, lo cargaba en el auto y lo llevaba a un centro de atención especial. “Ocho horas más tarde, lo recogía, lo bañaba, lo alimentaba, lo acostaba, ponía la alarma cada dos horas para despertarme y voltearlo para que no le doliera”, dijo al noticiero el padre, Rodney.

Y en un caso, para resaltar la extraña naturaleza de su condición, Joan, la madre de Martin, recordó un incidente en el que le dijo a su hijo: “Espero que mueras”.

“Sé que es algo horrible de decir”, dijo más tarde. “Sólo quería algún tipo de alivio”.

Joan aparentemente no creía que su hijo pudiera escuchar lo que ella dijo, pero él sí pudo.

“Sí, yo estaba allí. No desde el principio, pero a los dos años de mi estado vegetativo, comencé a despertar”, dijo Martin.

Estaba al tanto de todo, como cualquier persona normal“, relató al referirse a la época cuando tenía unos 14 o 15 años, sin embargo no podía moverse.

“Todos estaban tan acostumbrados a que yo no estuviera allí así que no se dieron cuenta cuando comencé a estar presente de nuevo”, dijo a NPR. “La cruda realidad me golpeó cuando iba a pasar el resto de mi vida así, totalmente solo”.

Mientras estaba atrapado en su propio cuerpo, Martin dijo que tenía que desconectar sus propios pensamientos.

“Realmente no piensas en nada”, agregó Martin. “Simplemente existes. Es un lugar muy oscuro para encontrarte a ti mismo porque, en cierto sentido, te estás permitiendo desaparecer”.

Él dio más detalles de este estado durante una entrevista a The Daily Mail:

“La fe de mi padre en mí se extendió casi hasta el punto de ruptura. Creo que nunca desapareció por completo. Cada día papá, un ingeniero mecánico, me lavaba y me daba de comer, me vestía y me levantaba. Era un oso de un hombre con una barba enorme como Papá Noel y sus manos siempre eran amables”.

“Intentaba que entendiera que yo había regresado, deseando que mi brazo trabajara. “¡Papá! ¡Estoy aquí! ¿No puedes ver?”, pero él no me notaba”.

“Mientras continuaba desnudándome y mi mirada se deslizó hacia mi brazo. No se movía: su única manifestación externa era una contracción muscular cerca de mi codo. El movimiento era tan pequeño que sabía que mi padre nunca lo notaría”.

“La rabia me llenó. Sentí que estallaba. Jadeé por respirar. “¿Estás bien, muchacho?”, preguntó papá cuando escuchó mi respiración entrecortada y miró hacia arriba”.

“Solo podía mirar, rezando para que mi silenciosa desesperación se comunicara de alguna manera. “Vamos a meterte en la cama, ¿de acuerdo?””.

En un momento dado Pistorius decidió intentar seguir la luz del Sol para saber la hora en la habitación.

Lentamente, su mente se sintió mejor y pudo mover su cuerpo de nuevo. Entonces a los 26 años, pudo usar una computadora para comunicarse.

“Cuando obtuvo las herramientas para comunicarse, avanzó”, dijo su madre a NPR.

Pistorius ahora vive en el Reino Unido con su esposa, Joanna, según el Washington Post. Su anhelo es que la gente escuche su mensaje de creer que todo es posible.

“Trata a todos con amabilidad, dignidad, compasión y respeto, independientemente de si crees que ellos entienden o no”, dijo al volver de su encierro. “Nunca subestimes el poder de la mente, la importancia del amor y la fe, y nunca dejes de soñar”.

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