Expertos: China planeó un ejercicio militar y amenazas antes de visita de Pelosi a Taiwán

Por Andrew Chen
23 de Noviembre de 2022 1:22 PM Actualizado: 23 de Noviembre de 2022 1:22 PM

Beijing había planeado un ejercicio militar alrededor de Taiwán antes de la visita de agosto a la isla de la presidente de la Cámara de Representantes de EE.UU., Nancy Pelosi. China usó el ejercicio como parte de su estrategia a largo plazo para intimidar al pueblo taiwanés buscando su rendición, según testimonios en el Comité Canadá-China de la Cámara de Representantes de Canadá.

Antoine Bondaz, director del programa de Taiwán en la Fundación para la Investigación Estratégica, les dijo a los parlamentarios que el régimen chino había anticipado que Pelosi visitaría Taiwán en agosto, a pesar de haberle hecho varias amenazas para que no lo hiciera, entre las que se incluían derribar su avión. La visita de la presidente de la Cámara se usó como excusa para lanzar el ejercicio militar con el propósito de entrenar a las tropas chinas buscando cambiar potencialmente el statu quo en el Estrecho de Taiwán, lo cual, según Bondaz, era “la parte más preocupante”.

“La visita de Nancy Pelosi fue utilizada por Beijing como pretexto. ¿Por qué? En parte porque Beijing se había preparado para esa visita, que se suponía que tendría lugar en la primavera de 2022”, dijo Bondaz el 22 de noviembre, y señaló que los ejercicios militares de Beijing “se llevaron a cabo muy rápidamente porque en realidad se prepararon con anticipación”.

También señaló que la publicación por parte de Beijing de un libro blanco, en el que el régimen comunista eliminaba la promesa de que “no enviaría tropas ni personal administrativo para que se asentaran en Taiwán”, también se preparó antes del 20º congreso nacional del Partido Comunista Chino (PCCh).

Sin embargo, Bondaz agregó que una incursión militar abierta en Taiwán sigue siendo el último recurso de Beijing para “reunificar” la isla, que considera suya a pesar de ser un territorio autónomo, y que el PCCh, en cambio, adoptaría un enfoque gradual para obtener el control de la democracia autogobernada.

“China tiene la intención de tomar el control [sobre Taiwán] sin recurrir a la fuerza. Entonces, Beijing tiene la intención de presionar a la gente de Taiwán, desmoralizar a la gente, debilitar al país, para potencialmente tomar el control de la isla”, dijo. “La intervención militar a gran escala sería el último recurso para China y claramente no es el escenario favorito. Pero dicho esto, no puedes dejar de lado esa opción”.

“Cabe señalar que lejos de quedar limitado a China y Taiwán, cualquier conflicto en el Estrecho de Taiwán tendría un alcance global, [involucraría] al menos a Estados Unidos, y potencialmente a Japón, así como a otros aliados convencionales de Estados Unidos en la región”, agregó Bondaz.

Contra la narrativa de Beijing

Cuando se le preguntó qué puede hacer Canadá para rechazar el avance de Beijing sobre Taiwán, Bondaz recomendó exponer la narrativa del PCCh y no seguir la línea del partido de Beijing para describir la situación en el Estrecho de Taiwán.

“Necesitamos asegurarnos de que las palabras que usamos no sean las que Beijing ha elegido usar, sino otras que puedan representar y describir mejor la situación de la manera más precisa”, dijo. “Es por eso que el concepto de ‘recuperar Taiwán’ no es la palabra que debería usarse, hablamos de ‘tomar el control de Taiwán'”.

Bondaz también valoró la visita de parlamentarios y altos funcionarios de todo el mundo a Taiwán como un medio para hacer retroceder el intento de Beijing de aislar a la isla de la comunidad internacional. Un grupo de parlamentarios canadienses, así como legisladores europeos, visitaron Taiwán este otoño siguiendo los pasos de Pelosi.

Yeh-Chung Lu, director del Departamento de Diplomacia de la Universidad Nacional Chengchi, de Taiwán, declaró a The Epoch Times que cree que Beijing estaba preparado para intimidar a Taiwán antes de la gira de Pelosi. Añadió que incluso si ésta se hubiera echado atrás en su visita a Taiwán ante las amenazas de China, Beijing encontraría otras excusas para avanzar en su agenda.

“Incluso sin [la visita de Pelosi], China aprovechará la próxima visita a Taiwán de un importante político estadounidense”, dijo, y señaló que otro momento para que China inicie un ejercicio militar sería la elección presidencial de Taiwán en 2024.

Lu, quien también testificó ante el comité Canadá-China el 22 de noviembre, dijo que Beijing también ha “empleado propuestas pacíficas para atraer a Taiwán a su complot” de vez en cuando.

“La política de zanahoria más obvia incluía atraer a empresarios, artistas y estudiantes taiwaneses para invertir, trabajar y estudiar en China continental bajo la política denominada ‘desarrollo integrado'”, dijo Lu.

Pero Lu, quien pidió una mayor participación de Taiwán en las organizaciones internacionales, señaló que a los taiwaneses les resulta cada vez menos atractivo ir a China. Señaló una encuesta de octubre, del Consejo de Asuntos del Continente de Taiwán, que muestra que el número de taiwaneses a favor de la unificación con China ahora o en el futuro se ha reducido a solo un total del 8.7 por ciento, cayendo del 26.8 por ciento en agosto de 1996, cuando Taiwán celebró sus primeras elecciones presidenciales.

“La política interna fue importante para dar forma a la identidad del pueblo de Taiwán, donde cada vez más ciudadanos consideran a Taiwán como un país independiente de facto de China continental”, dijo Lu. “La promoción china del paradigma ‘un país, dos sistemas’ no tiene mercado en Taiwán, especialmente después del gobierno de China con puño de hierro sobre Hong Kong en 2019”.


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