Familia entera muere perseguida por su fe por parte del PCCh, dejando huérfano al hijo adolescente

Por Daksha Devnani
19 de Agosto de 2021
Actualizado: 19 de Agosto de 2021

Una familia entera de China fue torturada hasta la muerte en la actual persecución a la fe por parte del Partido Comunista Chino (PCCh), dejando a un niño de 13 años.

Incluso antes que el niño naciera, sus padres habían sido detenidos y perseguidos en múltiples ocasiones a causa de su fe en Falun Dafa (también conocido como Falun Gong), una disciplina y autocultivación tradicional china que ha sido violentamente perseguida por el PCCh desde julio de 1999.

Hace más de 13 años, la madre primeriza Yang Xue, su hijo de 9 meses y su madre anciana perseguida fueron trasladados a un centro de detención en el condado de Suizhong, provincia de Liaoning, donde se enteraron que el esposo de Yang había muerto bajo custodia policial, reportó el Centro de Información de Falun Dafa.

Fan Dezhen, que pesaba 150 libras y gozaba de buena salud antes de la detención, había cumplido 55 días de arresto cuando murió; tan solo tenía 33 años.

Cuando la familia de Fan vio su cadáver en la morgue, quedó impresionada. Tenía la cara torcida, los ojos muy abiertos, las extremidades magulladas y el ano suelto; había un corte de un centímetro de largo en el abdomen, y no era más que piel y huesos. La familia preguntó por su cuerpo gravemente magullado, pero un guardia dijo: “¡Todos los muertos son así!”.

Fan Dezhen murió a los 33 años de edad tras soportar la persecución en China. (Cortesía de Minghui.org)

En los años siguientes, los padres de Yang también fueron perseguidos hasta morir por la misma razón. En noviembre del año pasado, Yang también murió a la edad de 41 años tras soportar años de maltrato y angustia. Su hijo adolescente ahora es huérfano y está abandonado a su suerte en el país comunista.

La tragedia familiar producto de la persecución del PCCh que se detalla en este informe es solo una de las incontables en las que niños pequeños quedan huérfanos después de que sus familias son perseguidas hasta morir por negarse a renunciar a su fe.

Padre perseguido por su fe

Yang, que estudió Bellas Artes en la Universidad de Yanshan, en la provincia de Hebei, trabajó como diseñadora en Shenyang, provincia de Liaoning, antes de regresar a su ciudad natal, en el condado de Suizhong, para trabajar como profesora de arte.

Ella y su esposo, como millones de chinos, practicaban Falun Dafa. Sin embargo, después de que el exlíder del PCCh, Jiang Zemin, lanzó una campaña nacional de persecución para erradicar esta práctica pacífica desde julio de 1999, innumerables practicantes respetuosos de la ley fueron declarados “enemigos del Estado” de la noche a la mañana, provocando detenciones masivas en toda China.

Un gran grupo de practicantes de Falun Dafa realizando los ejercicios de la disciplina en la ciudad de Shenyang, China, antes de que comenzara la persecución de la práctica. (Minghui.org)

Fan decidió defender su creencia espiritual y honrar su derecho fundamental a la libertad de culto, por lo que acudió a Beijing en 2001 para reclamar su derecho a la práctica. Sin embargo, fue detenido en el campo de trabajo forzado de la ciudad de Huludao, en la provincia de Liaoning, durante un periodo de tres años.

Para obligarlo a renunciar a su fe, los guardias de la prisión le dieron descargas eléctricas y lo golpearon brutalmente. La persecución le deformó la cara y le dejó el cuerpo herido e hinchado.

En octubre de 2002, Fan inició una huelga de hambre para protestar por la persecución. Los guardias ordenaron a los reclusos criminales alimentarlo a la fuerza después de esposar sus muñecas y encadenar sus tobillos a un marco de cama de metal durante el día. En una de las sesiones de tortura, le introdujeron a la fuerza una sonda de alimentación en los pulmones y estuvo a punto de morir asfixiado.

Representación de la alimentación forzada. (Cortesía de Minghui.org)

Cuando la salud de Fan se deterioró, los funcionarios lo dejaron en libertad para evitar que lo culparan de su estado. Al poco tiempo, para escapar del constante acoso de los funcionarios comunistas, Fan abandonó su casa y se dedicó a realizar trabajos esporádicos para sobrevivir. Sin embargo, no pudo escapar del seguimiento y la vigilancia policial.

En 2004, cuando visitó la casa de otro practicante de Falun Dafa, un agente de policía que estaba esperando dentro de la casa lo detuvo. Fue detenido por segunda vez y recluido en el Centro de Detención de la ciudad de Huludao, y de nuevo fue golpeado sin piedad y alimentado a la fuerza. Solo lo liberaron cuando había sido perseguido hasta el borde de la muerte, una vez más.

Su tercera detención sucedió el 17 de septiembre de 2005, cuando estaba trabajando en la segunda planta del Centro Comercial de Electrodomésticos de Huludao City y unos cuantos policías vestidos de civil lo detuvieron a las 2:00 p.m. Durante su segunda detención en el Campo de Trabajo Forzado de Huludao City, volvió a ser torturado brutalmente y luego liberado.

Su última detención antes de morir fue el 25 de febrero de 2008. Ese día, la División de Seguridad Interior del condado de Suizhong había detenido a Fan y a su esposa con otros 11 practicantes de Falun Dafa.

Cincuenta y cinco días después de estar en el centro de detención, el 20 de abril, la familia de Fan se enteró por el jefe del centro de detención, Wang Xueping, que había “muerto repentinamente de desnutrición”.

La suegra de Fan, Yi —que también había sido detenida y perseguida en el tristemente reconocido campo de trabajo forzado de Masanjia en 2001— se desmayó al escuchar la noticia. Cuando recuperó la conciencia, interrogó a Wang: “Hace seis días vine y entregué 200 yuanes para él. Cuando le pregunté cómo estaba, me dijo que comía dos veces al día y que estaba de buen humor. ¿Cómo es que murió de repente?”.

Sin embargo, otro policía dijo airadamente a la familia: “Aunque lo hayamos matado a golpes, ¿qué pueden hacer?”.

Más tarde, en la morgue, el padre de Fan exigió grabar en video las lesiones corporales de su hijo fallecido, pero los guardias se negaron y anunciaron que la incineración se realizaría al día siguiente. En el crematorio, los policías exigieron a la familia firmar el acuerdo de cremación, que contenía detalles inventados de la muerte.

La familia se negó a hacerlo y dijo: “Fue torturado hasta morir, ¿por qué deberíamos firmarlo? Murió en este lugar, ¡ustedes deberían ser los responsables!”. A lo que el director del centro de detención respondió que no tenían pruebas.

Yi insistió en contratar a un abogado para que investigara la causa de la muerte de su hijo. Sin embargo, los guardias incineraron el cuerpo de Fan ese mismo día sin el consentimiento de su familia.

Toda la familia fallece

Los ancianos suegros de Fan tampoco se libraron de la persecución. Yi, a pesar de su avanzada edad, fue acosada constantemente; su estado empeoró drásticamente tras la muerte de Fan en 2008. En 2011, Yi volvió a ser detenida por su fe. Murió a los 59 años, el 20 de abril de 2013. Un año después, el esposo de Yi, que tenía 60 años, también murió.

La familia de Yang intentó hacer justicia para Fan, pero las autoridades se negaron diciendo que “nadie se atrevería a investigar el caso”. Para impedir que la esposa de Fan presentara más denuncias para reabrir el caso, las autoridades de Suizhong condenaron a Yang a cuatro años de prisión. Como todavía estaba amamantando a su hijo, le permitieron cumplir la condena en casa.

Ante el continuo acoso, Yang se veía obligada a esconderse continuamente. Mientras su hijo pequeño, que creció sin padre, consideraba a todo hombre amable que le compraba regalos o le trataba bien como su padre.

El 2 de noviembre de 2020, Yang perdió la vida a la edad de 41 años tras soportar años de sufrimiento.

Su hijo adolescente se quedó sin familia.


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