FBI y DNC tienen historias contradictorias del ataque al DNC y muestran nuevas transcripciones

Por Ivan Pentchoukov
13 de Mayo de 2020
Actualizado: 13 de Mayo de 2020

Funcionarios clave del FBI y del Comité Nacional Demócrata proporcionaron informes sorprendentemente contradictorios sobre su cooperación en relación a la investigación del presunto hackeo a los servidores del DNC en 2016, según las transcripciones recientemente desclasificadas.

Los dos altos funcionarios del FBI en el momento del presunto hackeo, James Comey y Andrew McCabe, afirmaron que el DNC se negó a numerosas solicitudes del FBI para obtener pruebas relacionadas con el hackeo. Mientras tanto, los dos principales funcionarios de tecnología del DNC, Yared Tamene y Andrew Brown, afirmaron que el comité cooperó plenamente con cada solicitud del FBI.

El marcado contraste en los testimonios de los actores clave plantea nuevas preguntas sobre el presunto hackeo a los sistemas del DNC. La violación a los sistemas del Comité Nacional Demócrata sirvió como el tema fundamental en la narración, ahora refutada, de la supuesta colusión entre la campaña Trump 2016 y Rusia.

McCabe, quien se desempeñó como subdirector del FBI en el momento del presunto ataque, le dijo al Comité Permanente de Inteligencia de la Cámara de Representantes, el 19 de diciembre de 2017, que el DNC nunca respondió a las advertencias tempranas del FBI sobre una posible intrusión rusa y no proporcionó los registros solicitados por la oficina. El ex subdirector también dijo que no estaba al tanto de que el DNC entregara las imágenes del servidor a la oficina.

“Tuvimos durante muchos meses numerosas interacciones con el DNC. Esto es lo mejor que recuerdo sobre cómo sucedió eso. Describí cómo tuvieron lugar las primeras interacciones y no fueron productivas”, dijo McCabe a los legisladores, según una transcripción (pdf) de su testimonio jurado.

“Eventualmente, aumentamos nuestro contacto con personas en el DNC. Mi mejor recuerdo es que solicitamos ese tipo de acceso a los registros, cosas de esa naturaleza, y no lo obtuvimos”.

El director de tecnología de la información del DNC, Yared Tamene, ofreció un testimonio directamente contradictorio el 30 de agosto de 2017. Tamene dijo a los legisladores que cooperó con el FBI, al menos, una vez al mes a partir de septiembre de 2015, cuando un agente del FBI se comunicó con ellos y dio una advertencia de que los piratas informáticos podían haber atacado al DNC.

La cooperación incluyó reuniones en persona y llamadas regulares durante las cuales Tamene informó los hallazgos de su equipo al FBI. Cuando el FBI solicitó registros de metadatos por correo electrónico del DNC, Tamene envió la solicitud a sus jefes y, con su aprobación, entregó los registros al FBI el 29 de abril de 2016, según una transcripción recientemente desclasificada (pdf) de su testimonio.

El testimonio del director de tecnología del DNC Andrew Brown, que también se presentó el 30 de agosto de 2017, corrobora el relato de Tamene. Brown dijo a los legisladores que Tamene le notificó sobre la llamada inicial del FBI en septiembre de 2015 y lo mantuvo informado sobre la cooperación en curso. Brown notificó a la CEO de DNC, Amy Dacey, sobre las advertencias del FBI.

“Cooperamos completamente con el FBI en cada solicitud que hicieron en el camino, y tomamos con seriedad todo lo que nos dieron”, dijo Brown, según una transcripción (pdf) de su testimonio.

Los testimonios de Brown y Tamene también contradicen la versión transmitida de los eventos por Comey al Comité Selecto de Inteligencia del Senado, en enero de 2017. Comey dijo a los legisladores que el DNC rechazó varias solicitudes del FBI para acceder a servidores físicos del DNC.

Tamene y Brown no fueron los únicos en contradecir a los altos mandos del FBI. Michael Sussman, el asesor legal externo de DNC, declaró que Dacey, el CEO de DNC, le dijo al FBI que la oficina “podría tener acceso a cualquier cosa que necesitaran”. El FBI rechazó la oferta de acceder a los servidores físicos, según una transcripción del testimonio de Sussman (pdf).

“Y recuerdo haber ofrecido, o pedido u ofrecido al FBI que viniera a los locales, y no estaban interesados en hacerlo en ese momento”, dijo Sussman.

Shawn Henry, presidente de la firma privada de ciberseguridad contratada en nombre del DNC, para abordar el presunto hackeo, también declaró que no estaba “al tanto” de que el FBI nunca haya pedido, o se le haya negado alguna información o acceso a los servidores del DNC, de acuerdo con una transcripción (pdf) de su testimonio.

Shawn Henry, presidente de CrowdStrike Services, coordinó el trabajo de la empresa de ciberseguridad con el DNC, Perkins Coie y el FBI. Henry dijo al Comité de Inteligencia de la Cámara en diciembre de 2017 que “no estaba al tanto” de que el FBI alguna vez solicitara o se le negara información o acceso a los servidores del DNC, según una transcripción (pdf) que se desclasificó el 7 de mayo junto con la declaración de Sussman. Henry también dijo que “no estaba al tanto de que el FBI le pidiera datos al DNC”.

El FBI, el DNC, CrowdStrike y los abogados de Comey y McCabe no respondieron a las solicitudes de comentarios.

El Desmoronamiento de la Narrativa

La revelación acerca de los relatos en conflicto llega en un momento en que otros elementos de la narrativa, sobre la colusión con Rusia, se están desmoronando. El Departamento de Justicia despidió, a principios de este mes, al fiscal especial que investigaba al exasesor de seguridad nacional, Michael Flynn. En marzo, las autoridades decidieron retirar los cargos presentados por el abogado especial, Robert Mueller, contra las empresas rusas acusadas de entrometerse en las elecciones a través de una campaña en las redes sociales.

El abogado especial alegó que los cargos, por la intromisión con las redes sociales, se presentaron debido a que dicha intromisión era parte de una campaña de interferencia rusa en dos frentes para influir en las elecciones estadounidenses. Mueller acusó a un grupo de rusos en 2018 por el hackeo a los servidores del DNC y el posterior robo y difusión de decenas de miles de correos electrónicos del DNC. Los cargos, que siguen siendo supuestos, se basaron parcialmente en las imágenes de software de los servidores del DNC que el FBI obtuvo antes del nombramiento de Mueller. Según Tamene, el DNC entregó las imágenes al FBI a través de CrowdStrike en mayo y junio de 2016. El FBI nunca examinó los servidores físicos del DNC.

Henry, el presidente de CrowdStrike Services, dijo a los legisladores durante su entrevista que su firma no tenía evidencia de que los presuntos piratas informáticos retiraran correos electrónicos de la red DNC.

“No hay evidencia de que en realidad fueron extraídos”, dijo Henry. “Hay pruebas circunstanciales, pero no hay evidencia de que en realidad fueron extraídos”.

Según los cargos presentados por el abogado especial, los piratas informáticos violaron un servidor de DNC y robaron miles de correos electrónicos desde el 25 de mayo hasta el 1 de junio de 2016. En su informe final, Mueller suavizó el lenguaje, alegando que los piratas informáticos “parecen haber robado miles de correos electrónicos”. Durante el periodo del presunto robo de correos electrónicos, CrowdStrike ya había instalado su software en todos los servidores de DNC, identificó a los presuntos hackers y estaba monitoreando activamente su actividad. En respuesta a una solicitud para explicar cómo los piratas informáticos robaron los correos electrónicos en su guardia sin dejar rastro, CrowdStrike señaló una parte del testimonio de Henry que no abordaba ninguna de las preguntas.

“Entonces, el análisis comenzó el uno o dos en mayo, y luego fueron alrededor de 4 a 6 semanas, creo, el 10 de junio, comenzamos lo que llamamos el evento de remediación. Entonces recolectamos suficiente inteligencia. Identificamos dónde estaban los adversarios en el entorno. Se nos ocurrió un plan de remediación con el que pudimos saber que estaban en varias ubicaciones. Estas eran las acciones que necesitábamos para ejecutar y establecer una nueva infraestructura, que asegurara que los adversarios no tuvieran acceso a la nueva infraestructura. Eso habría sido el 10 de junio cuando comenzamos. E hicimos el evento de remediación durante un par de días”, dijo Henry.

Una portavoz de CrowdStrike, haciendo referencia al período posterior al presunto hackeo, escribió en un correo electrónico a The Epoch Times que, “para ser claros, no hay indicios de que se produzcan infracciones posteriores en la red corporativa del DNC o en ninguna máquina protegida por CrowdStrike Falcon”.

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