Finaliza el interrogatorio al informático que vendió datos del Chapo al FBI

Por EFE
11 de Enero de 2019 Actualizado: 11 de Enero de 2019

El informático colombiano Óscar Rodríguez, que colaboró con el Buró Federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), finalizó hoy su testimonio en el juicio a Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, asegurando que cobró 480.000 dólares de las autoridades estadounidenses.

En su última sesión de interrogatorio ante la Corte Federal del Distrito Este de Nueva York, Rodríguez afirmó haber recibido esa cantidad sin haber pagado impuestos, algo que le reprochó el abogado de la defensa, Eduardo Balarezo, ya que solo adeudaba 35.000 dólares. “Quiero a tu contable”, afirmó, según medios locales.

Balarezo también cuestionó la salud mental del testigo, que declaró haber tenido problemas depresivos a causa de la presión de trabajar con un capo de la droga, que en una ocasión determinada le ordenó controlar todas y cada una de las comunicaciones a través de cibercafés en la ciudad de Culiacán, la más grande del estado de Sinaloa, en México.

Fue incapaz, pero ese solo fue uno de los episodios. “Tenía muchísimo estrés, en mi mente, en mi cuerpo. No podía dormir”, detalló Rodríguez.

Balarezo insistió en el asunto, afirmando que el testigo sufría de “alucinaciones”, en un nuevo caso de su estrategia por desprestigiar a los testigos de la Fiscalía.

Rodríguez declaró anteriormente haber intervenido por orden del Chapo los teléfonos de su mujer, Emma Coronel, y dos de sus amantes, debido a los celos del capo de la droga.

El FBI consiguió su colaboración y se hizo con las comunicaciones más íntimas del Chapo, gracias a que el técnico movió los datos de un servidor de Canadá a otro en Países Bajos, donde las leyes de protección son muy laxas.

Entre los mensajes interceptados, se encontraban conversaciones con Emma Coronel acerca de negocios o de las hijas de ambos, así como otros intercambios con sus amantes en el que les aseguraba que eran las personas más importantes de su vida, para vergüenza de Guzmán -en la sala- y de Coronel, en el público siguiendo atenta la sesión.

 
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