Fiscal chino admite que no hay ‘ninguna base legal para la persecución contra Falun Gong’

28 de Diciembre de 2016 Actualizado: 28 de Diciembre de 2016

En una audiencia reciente en el suroeste de China, un fiscal dijo indirectamente que no podía encontrar ninguna base legal para la campaña de prohibición y persecución contra la disciplina espiritual china Falun Gong, una declaración muy inusual en el contexto de un movimiento dirigido oficialmente a criminalizar y atacar brutalmente a los practicantes de la escuela de meditación durante casi dos décadas.

El 23 de diciembre, el practicante de Falun Gong, Zhang Jun y su abogado defensor asistieron a una sesión en el Tribunal del Distrito de Ba’nan en la ciudad china de Chongqing, según Minghui.org, un centro de información de primera mano sobre Falun Gong en China. Zhang fue arrestado el 24 de mayo por hablar con otros sobre la práctica y de la persecución que sufren en China.

Después de que el abogado de Zhang, un abogado de Chongqing, hizo una vigorosa defensa y cuestionó el caso que hay contra su cliente, el fiscal dijo: “No tenemos ninguna evidencia que pueda probar que Falun Gong es una” religión herética” y no hemos encontrado ninguna ley o estatuto de que Falun Gong es una “religión herética”, usando la designación oficial para la práctica desde octubre de 1999, cuatro meses después de que comenzara la persecución nacional contra esta.

Según Minghui, la declaración del fiscal se registró en los procedimientos judiciales, los cuales éste firmó con precisión al final de la sesión. Minghui no identificó al abogado de Zhang, probablemente en consideración a su seguridad.

La declaración del fiscal es significativa porque parece ser la primera admisión en un foro oficial de que la campaña de 17 años contra los practicantes de Falun Gong ha sido ilegal. El aparato jurídico chino persigue a los practicantes bajo el artículo 300 de la ley penal china: “Usar una religión herética para socavar la aplicación de la ley”.

Sin embargo, la mayoría de las medidas contra la práctica se llevan a cabo fuera del sistema judicial, incluyendo la pérdida de empleos, robo de bienes, secuestro, clases forzadas de “reeducación”, tortura extrema y según los investigadores, la sustracción forzada de órganos.

Los abogados chinos que representan a los practicantes en la corte dicen que el artículo 300 es demasiado vago e incluso inconstitucional. Durante años han hecho del desafiar su legalidad el núcleo de su estrategia de defensa.

En el caso del practicante de Falun Gong, Zhang Jun, por ejemplo, el fiscal se apoyó en las tarjetas de memoria de la computadora y las unidades flash confiscadas de la casa de Zhang como evidencia incriminatoria.

El abogado de Zhang argumentó que los dispositivos de almacenamiento digital no pueden ser utilizados como evidencia bajo la ley china porque su contenido puede ser fácilmente alterado. También argumentó que los materiales de Falun Gong “le dicen a las personas que sean benevolentes y aclaren los hechos” sobre la persecución para beneficio de la sociedad, y por lo tanto las “pruebas” demuestran que Zhang no es culpable.

La admisión del fiscal de que no puede encontrar ninguna base legal para identificar a Falun Gong como una “secta” significa que ahora no puede usar el artículo 300 contra Zhang, dijo Yiyang Xia, experimentado director de investigación y política de la Fundación de Derechos Humanos, una oficina jurídica en Washington, DC, la cual ha presentado quejas jurídicas contra numerosos funcionarios chinos por crímenes contra la humanidad.

“El fiscal, al declarar los hechos, ha demostrado que la persecución no está en línea con el estado de derecho, sino a una campaña política, la cual los practicantes de Falun Gong han debatido desde que comenzó la persecución”, añadió.

Xia dijo que el fiscal probablemente hizo su declaración a título personal, lo que significa que aún no es evidencia de un cambio en la política oficial.

Jiang Zemin, ex líder del Partido Comunista Chino, ordenó la persecución de Falun Gong el 20 de julio de 1999, al citar como evidencia una apelación pacífica de 10.000 practicantes en Beijing en abril de ese año diciendo que la práctica espiritual amenazaba la estabilidad del gobierno del Partido. Antes de la persecución, entre 70 y 100 millones de chinos practicaban Falun Gong en China, según fuentes del Partido Comunista y de Falun Gong, respectivamente.

Xie Weidong, ex juez del Tribunal Popular Supremo que ahora vive en Canadá, cree que el fiscal estaba actuando desde su conciencia, pero también por auto preservación, dado que la administración de Xi Jinping implementó reformas legales que exigen a los funcionarios judiciales ser responsables por juzgar mal los casos.

La campaña contra Falun Gong siempre ha sido muy política, y si algún día ya no estuviera a favor de los funcionarios, estos corren el riesgo de ser responsabilizados.

Xie señala que los funcionarios judiciales en China han comenzado a citar “evidencia insuficiente” en los casos de Falun Gong, como un medio para rechazarlos. Y debido a que los funcionarios de seguridad pública no tienen un fundamento legal genuino para presentar cargos, los practicantes son finalmente liberados, dijo Xie.

Este patrón fue identificado en un reciente informe de Minghui, señalando varios casos de este tipo en 2016.

Yu Wensheng, un abogado de derechos humanos con sede en Beijing quien ha manejado muchos casos de Falun Gong, dijo que algunos funcionarios judiciales chinos ahora comprenden mejor a Falun Gong y su legalidad en China después de escuchar las explicaciones legales y las declaraciones de defensa de “no culpables” de los abogados por un período prolongado. Así, algunos funcionarios, que a menudo actúan por un sentido de conciencia, han tomado decisiones favorables en los casos de Falun Gong, dijo Yu.

Pero el puñado de casos positivos no indica que el régimen comunista chino haya relajado su supresión de Falun Gong, dijo Yu, citando varias detenciones masivas en los últimos años. Tan recientemente como el 7 de diciembre, la policía en la ciudad oriental de Tianjin detuvo a casi 20 practicantes.

“Mientras dure el Partido Comunista Chino, no habrá genuina libertad de creencia”, agregó Yu.

De hecho, la penosa prueba del practicante de Falun Gong, Zhang Jun no ha terminado, a pesar de las observaciones inusuales del fiscal.

El juez aplazó la audiencia del 23 de diciembre, la segunda desde el arresto de Zhang, sin haberlo absuelto. Zhang está detenido en el Centro de Detención del Distrito de Ba’nan y espera una decisión que podría dejarlo en libertad o ponerlo en la cárcel.

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