Fiscal General Barr rechaza afirmaciones de que el DOJ está politizado para ayudar a Trump

Por Janita Kan
28 de Julio de 2020
Actualizado: 28 de Julio de 2020

El fiscal general William Barr defendió su independencia en medio de las acusaciones de los demócratas de la Cámara de que politizó al Departamento de Justicia (DOJ) en un esfuerzo por asegurar favores para el presidente Donald Trump.

El martes, Barr defendió una serie de decisiones ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, diciendo que fueron tomadas para restaurar el estado de derecho y garantizar la administración de un solo sistema de justicia. Su comparecencia ante el comité fue muy esperada luego de que el departamento generó un intenso escrutinio por tomar acciones que parecían beneficiar al presidente y sus aliados.

Los demócratas de la Cámara han estado buscando el testimonio de Barr por su participación en una serie de eventos, que calificaron como una desviación de las normas democráticas y una erosión de la separación de poderes. Los legisladores han acusado al fiscal general de actuar bajo la influencia de Trump y protegerlo de las investigaciones por presunta corrupción.

“Su mandato está marcado por una guerra persistente contra el núcleo profesional del Departamento en un aparente esfuerzo por asegurar favores para el presidente”, dijo Jerrold Nadler (D-N.Y.), presidente del comité, durante su comunicado de apertura. “En su tiempo en el Departamento, usted ha ayudado e incitado las peores fallas de este presidente”.

El fiscal general rechazó las afirmaciones en su propia declaración de apertura, acusando a los demócratas en el comité de intentar “desacreditarlo” al “conjurar una narrativa de que soy simplemente el factótum del presidente que elimina los casos penales de acuerdo a sus instrucciones”.

“El Presidente no ha intentado interferir en estas decisiones. Por el contrario, me ha dicho desde el principio que espera que ejerza mi juicio independiente para tomar cualquier decisión que crea correcta”, dijo. “Eso es precisamente lo que he hecho”.

Barr agregó que regresó al departamento como fiscal general luego de su primer período bajo el mandato del expresidente George HW Bush en la década de 1990 porque estaba “profundamente preocupado” por el creciente uso del proceso de justicia penal como arma política y la aparición de dos estándares de justicia, según el comunicado preparado por Barr y publicado por el Departamento de Justicia.

“El Departamento había sido arrastrado por el torbellino político y estaba siendo asediado por todos lados. Cuando me pidió que considerara regresar, lo hice porque veneraba al Departamento y creía que mi independencia me permitiría ayudar a dirigirla de nuevo a su misión principal de aplicar una norma de justicia para todos y hacer cumplir la ley de manera imparcial, sin consideraciones partidistas”, dijo Barr.

El fiscal general, William Barr, comparece ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes en el Capitolio de Washington el 28 de julio de 2020. (Matt McClain-Pool/Getty Images)

La audiencia del martes, que fue anunciada como una audiencia de supervisión del Departamento de Justicia, marca la primera vez que Barr comparece ante el comité, a pesar de su cargo como el principal agente de la ley de Trump y siendo su segunda vez en el cargo.

A lo largo de la audiencia, los legisladores demócratas criticaron a Barr por su participación en varios casos que involucran a los aliados de Trump —Roger Stone y Michael Flynn— acusándolo de protegerlos de ser enjuiciados y castigados. Bajo la directriz de Barr, el Departamento de Justicia buscó reducir una recomendación de sentencia en el caso de Stone luego de que cuatro fiscales de linea recomendaron de 7 a 9 años. El departamento también trató de abandonar el caso contra Flynn luego de que se hiciera pública una serie de información exculpatoria.

“Ahora dicen que yo ayudé a los amigos del presidente (…) en ambos casos, determiné que era necesaria alguna intervención para rectificar el estado de derecho, para asegurarme de que las personas recibieran el mismo trato”, dijo Barr.

“Estoy de acuerdo en que los amigos del presidente no merecen oportunidades especiales, pero tampoco merecen ser tratados con más dureza que otras personas, y a veces es una decisión difícil de tomar, especialmente cuando se sabe que van a ser castigados por eso. Pero eso es el estado de derecho”, agregó.

También desafió a sus críticos sobre las acusaciones, pidiéndoles que señalen una acusación bajo el departamento que consideraran “no merecida”.

“Supuestamente estoy castigando a los enemigos del presidente y ayudando a los amigos del presidente. ¿Qué enemigos he acusado? ¿Me podrían señalar una acusación que haya estado bajo el Departamento que consideren que no tiene mérito, que ustedes consideren que viola el estado de derecho?” preguntó Barr.

El fiscal general, William Barr, ve un video de la Exhibición Republicana de personas haciendo disturbios, durante la audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes en el Capitolio de EE.UU. en Washington, el 28 de julio de 2020. (Chip Somodevilla/AFP a través de Getty Images)

Durante la audiencia, Barr también defendió la respuesta de la policía federal a los disturbios violentos que ocurrieron en varias ciudades de todo el país a raíz de la muerte de George Floyd. Dijo que los disturbios ocurridos alrededor de una corte federal en Portland, Oregón, son un asalto al gobierno de EE. UU., llevado a cabo por alborotadores armados con “poderosas resorteras, pistolas paralizantes, mazos, sierras, cuchillos, rifles y artefactos explosivos”.

“Lo que acontece todas las noches alrededor del juzgado no se puede llamar razonablemente una protesta; es, por cualquier medida objetiva, un asalto al Gobierno de Estados Unidos”, dijo Barr. “En gran medida, en estas escenas de destrucción están ausentes incluso los intentos superficiales de los alborotadores de conectar sus acciones con la muerte de George Floyd o cualquier llamada legítima a la reforma”.

La decisión de la administración Trump de enviar fuerzas federales a Portland para proteger los edificios y monumentos federales ha sido fuertemente criticado. La ciudad ha experimentado más de 55 días consecutivos de disturbios y violencia. Los disturbios comenzaron en la ciudad a finales de mayo tras la muerte de Floyd, pero los funcionarios locales y estatales dijeron que los disturbios se intensificaron aún más luego de que se enviaran fuerzas federales a la ciudad.


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