Fogones tradicionales conllevan riesgos de salud en comunidades mexicanas

Por EFE
21 de Septiembre de 2018 Actualizado: 21 de Septiembre de 2018

En las comunidades indígenas del estado de Chiapas, en el sureste de México, es cotidiano el uso de leña o carbón para cocinar, y en temporadas de frío como medios de calefacción, lo que conlleva graves riesgos de salud.

Asimismo, implica un fuerte impacto ambiental que se refleja en su entorno, al tener los pobladores que hacer un uso excesivo de los recursos forestales.

“Recordemos que (esa es) la cultura de nuestra gente de la mayoría de los municipios como San Cristóbal; cocinan con el típico fogón a ras de suelo, utilizando el carbón, utilizando también los recursos naturales como es la leña de la región”, dijo hoy a Efe Cuauhtémoc Zapata Cabrera, coordinador de Salud Pública y Epidemiología de la Secretaria de Salud de Chiapas.

Fogones tradicionales conllevan riesgos de salud en comunidades mexicanas
Fotografía con fecha del 9 de noviembre de 2017, que muestra a una mujer haciendo tortillas con leña en San Cristóbal de las Casas, en el estado de Chiapas (México). EFE

Las afecciones van desde simples infecciones respiratorias agudas hasta algunas más graves como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), que sólo suelen ser diagnosticadas a temprana edad, ya que es necesario que se esté en contacto con el humo de la leña o el carbón “de forma permanente, de forma diaria, por mucho tiempo”.

“¿Y dónde observamos la enfermedad pulmonar obstructiva crónica? Generalmente ya en etapas adultas, en pacientes mayores de 60, 65 años, o inclusive mayores de 70 años”, expone Zapata Cabrera.

Refiere que el uso de los fogones tradicionales se incrementa durante la temporada de frío, y ha ocasionado en muchas comunidades intoxicaciones por monóxido de carbono.

Señala que las autoridades estatales y federales, además de otros organismos, han implementado estrategias y presentado alternativas para fomentar una cultura de transformación del uso de fogones tradicionales, que en muchos casos son al ras de suelo y abiertos, a alternativas que tengan menos impacto a la salud y el medioambiente.

Dichas alternativas han pasado por el uso del fogón elevado, con el que se reduce el riesgo de que menores de edad y adultos mayores sufran accidentes como quemaduras.

No obstante, esto no resuelve la problemática de salud por la emisión de contaminantes durante el proceso de combustión.

Por ello se puso en marcha la estufa ecológica, en cuya elaboración se usan materia prima y mano de obra de la misma comunidad.

“A diferencia del fogón en alto, esta estufa ecológica tenía el acondicionamiento para que todo el humo, todo el monóxido de carbono que genera la combustión, se liberara hacia el exterior de la vivienda”, señaló Zapata Cabrera.

Por su parte, la indígena Arcadia Álvarez Bautista, de 41 años y originaria del municipio de Amatenango del Valle, en la zona Altos de Chiapas, señala que a las mujeres desde pequeñas las enseñan a cocinar, hacer tortillas y utilizar el fuego.

“Y me ha gustado que yo vivo en un pueblo así indígena. Me siento muy orgullosa por el traje, que hablo así nuestra lengua materna porque es bonito que lo llevemos en práctica nuestra lengua materna, el tzeltal. Desde chiquita (la aprendí) porque ahí donde nacimos, ahí en nuestro hogar ahí nos enseñaron”, declara a Efe.

Afirmó que tiene ocho años que usa un fogón “ahorrativo”, el cual les conviene más porque al calentarse el ladrillo con el que está fabricado ya no es necesario usar más leña, además de que les beneficia en su salud porque ya no están cerca del humo, y de esa forma ella trabaja y cocina más contenta.

Señaló que antes, cuando utilizaban el fogón abierto y a ras de suelo se enfermaban mucho de la tos y gripe, además de que respiraban el humo todo el tiempo, su ropa olía a humo y ni lavándola con jabón podía quitarle el tufo.

Álvarez Bautista dijo no todas las familias cuentan con este fogón “ahorrativo”, por lo que muchas de ellas lo solicitan pero no obtienen respuesta.

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