Funcionario ordena duras medidas para contener COVID preocupado por imagen del PCCh ante Olimpiadas

Por Rita Li
12 de Enero de 2022
Actualizado: 12 de Enero de 2022

A seis semanas de los Juegos Olímpicos de Beijing, mientras la ciudad china de Xi’an se encontraba bajo un cierre total por un grave brote de COVID-19, el máximo responsable de la región ordenó a las autoridades que redoblaran las duras medidas de contención, por temor a que un contagio pudiera afectar a los Juegos y perjudicar la imagen del régimen comunista.

Esto de acuerdo a un discurso interno pronunciado por el gobernador de la provincia de Shaanxi, cuya capital es Xi’an, el 24 de diciembre, la transcripción (pdf) fue obtenida por The Epoch Times.

Teniendo en cuenta la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing a principios de febrero, el máximo responsable de la provincia, Zhao Yide, dijo que una propagación del brote “crearía un caos en la situación general del país y mancharía la imagen nacional”.

Zhao, en un discurso virtual dirigido a los funcionarios sanitarios de la región, ordenó que se pusieran en marcha “las medidas más duras” para detener la transmisión del virus desde Xi’an.

Su discurso se produjo un día después de que los 13 millones de habitantes de la ciudad fueran puestas bajo confinamiento ya que las autoridades comunicaron las peores cifras de COVID-19 del país en 21 meses. Sin embargo, es probable que estas cifras oficiales no reflejen las verdaderas tasas de infección, dada la práctica del Partido Comunista chino de suprimir la información negativa para mantener su imagen.

El discurso del gobernador, de 5300 palabras, se centró en el uso de medidas “duras” y “estrictas” para “bloquear la cadena de transmisión”. Solo mencionó brevemente la necesidad de asegurar el abastecimiento diario de los ciudadanos, para garantizar la “estabilidad general” de la sociedad. No abordó la cuestión de la atención médica ni el bienestar emocional de los residentes encerrados.

Un empleado se somete a una prueba de ácido nucleico para detectar el COVID-19 en el gimnasio de una empresa en Wuhan, en la provincia central china de Hubei, el 5 de agosto de 2021. (STR/AFP vía Getty Images)

Ira pública y censura

Las duras medidas de la ciudad, aplicadas en el marco de la política de “cero COVID” del régimen, han desencadenado desde entonces una oleada de ira y desesperación pública, ya que los residentes usaron las redes sociales para expresar sus dificultades para acceder a los suministros de alimentos y a la atención médica.

“Han pasado más de 20 días y [las autoridades locales] han enviado comida una vez, solo una vez”, escribió un internauta en un posteo en las redes sociales el 9 de enero, preocupado por sus amigos que también estaban encerrados en su casa.

Como es habitual en los sucesos que reflejan una imagen desfavorable del régimen comunista, los censuradores chinos online se precipitan para suprimir estos contenidos negativos.

La Oficina Municipal de Agricultura y Asuntos Rurales de Xi’an, en otro documento interno (pdf) obtenido por The Epoch Times, dijo el 28 de diciembre que “reforzaría la vigilancia en tiempo real de la opinión pública durante los Juegos Olímpicos de Invierno y las temporadas de fiestas”, en un intento de “reducir el impacto negativo”.

El 5 de enero, algunos habitantes de la zona recibieron un “anuncio importante” en WeChat, una popular plataforma de mensajería china, en el que se les advertía de que sus grupos de chat estaban siendo vigilados activamente, según capturas de pantalla compartidas con Radio Free Asia. Los “rumores” y los videos relacionados con el brote estaban estrictamente prohibidos en los chats, decía el anuncio, y añadía que cualquier difusión de “noticias negativas” provocaría la suspensión de la cuenta.

Los documentos internos demuestran que el gobierno provincial tomó como objetivo político principal el éxito de los Juegos Olímpicos de Invierno, que Beijing ha prometido que serán “seguros y grandiosos”, dijo el comentarista de asuntos chinos Li Linyi a la edición en chino de Epoch Times.

“Cuando el Partido Comunista Chino impulsaba medidas extremas de prevención de la pandemia, pensaba en la imagen del Partido, más que en la vida de la gente”, dijo.

“Es algo antihumano y un control social ejercido a costa de pisotear la vida y la dignidad del pueblo chino”, añadió.

Una mujer escucha durante los discursos en un evento celebrado por el comité organizador de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno de Beijing 2022 para los medios de comunicación internacionales en su sede en Shougang el 12 de abril de 2021 en Beijing, China. (Kevin Frayer/Getty Images)

Duras medidas

Desde el inicio del cierre, el 23 de diciembre, los residentes de Xi’an han inundado las redes sociales con historias de desesperación y dificultades derivadas de las estrictas medidas de control de la ciudad.

El día de Año Nuevo, una mujer muy embarazada abortó a las puertas de un hospital después de que éste le negara la atención por presentar un resultado negativo de COVID que no era válido desde hacía unas horas.

En las redes sociales se han compartido otros abortos en circunstancias similares e historias de pacientes muy enfermas a las que se les ha negado la atención, lo que ha provocado la indignación pública.

“¿No debería ser la vida lo primero?”, escribió un internauta en la red social china Weibo.

A medida que crecía la indignación de la opinión pública, los funcionarios del Partido Comunista chino emitieron una inusual disculpa pública en relación con el caso de la mujer. El 6 de enero, la viceprimera ministra china Sun Chunlan dijo estar “profundamente avergonzada” por los malos tratos, mientras que Liu Shunzhi, director de la comisión de salud de la ciudad, se inclinó en señal de disculpa por su gestión del caso. El gobernador Zhao, que pronunció el discurso anterior, también pidió a las autoridades que dieran prioridad a la vida y la salud física de las personas.

Sin embargo, el mismo día, el régimen chino despidió a un funcionario que criticó las duras medidas de cierre de las autoridades de Xi’an en un posteo en las redes sociales. El funcionario describió casos denunciados públicamente de residentes que tomaron medidas extremas para escapar del confinamiento, incluido un joven de 31 años que caminó en el frío durante ocho días y una noche para regresar a su ciudad natal. El posteo del funcionario fue calificado de “rumor” y retirado de Internet.

Aunque las autoridades de Xi’an declararon que el brote estaba bajo control el 5 de enero, una parte de los residentes de la ciudad siguen encerrados. Algunos residentes dijeron recientemente a The Epoch Times que han sido encerrados en sus casas y su suministro de alimentos se está terminando.

Con información de Long Tengyun.


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