Funcionarios de EE. UU. guardan silencio sobre conversaciones con China sobre control de armas nucleares

Por Tommy Sears - La Gran Época
14 de Noviembre de 2018 Actualizado: 14 de Noviembre de 2018

WASHINGTON – En el Diálogo sobre Diplomacia y Seguridad entre Estados Unidos y China, celebrado en el Departamento de Estado el 9 de noviembre, una cuestión clave que parece no haber sido discutida fue el desarrollo nuclear del régimen chino.

Durante la conferencia de prensa en la conclusión del diálogo, el secretario de Estado Michael Pompeo, al responder una pregunta sobre el retiro planeado de Estados Unidos del Tratado de Fuerzas Nucleares de Rango Intermedio (INF), declaró, “No pasamos tiempo hoy hablando en detalle sobre ese tema”, sin más comentarios. El retiro de Estados Unidos está parcialmente ligado al desarrollo nuclear del régimen chino.

El gobierno de Trump anunció el mes pasado su intención de retirarse del INF debido a la violación del acuerdo por parte de Rusia (al menos desde 2014) y la ausencia de China en el pacto.

En declaraciones a los reporteros el 20 de octubre, el presidente Donald Trump expuso el razonamiento para retirarse. “A menos que Rusia venga a nosotros y China venga a nosotros y todos vengan a nosotros y nos digan ‘seamos inteligentes y que ninguno de nosotros desarrolle esas armas’. Pero si Rusia lo está haciendo y si China lo está haciendo y nosotros nos adherimos al acuerdo, eso es inaceptable”.

El 22 de octubre, Trump criticó el tratado INF por no incluir a China.

Los medios de comunicación estatales del régimen chino, como Xinhua y Global Times, así como los medios alineados con el régimen, como Phoenix News de Hong Kong, reaccionaron enérgicamente a las declaraciones de Trump. Muchos artículos repitieron el mantra que desechar el tratado abriría una “puerta al infierno”.

El 22 de octubre, la portavoz de asuntos exteriores de China, Hua Chunying, dijo en una conferencia de prensa que “es completamente erróneo mencionar a China cuando se habla de retirarse del tratado”. El 23 de octubre acusó a Estados Unidos de usar a China de manera “irrazonable” e “inaceptable” como una excusa para poner fin al tratado, y de poner la responsabilidad sobre Beijing.

El INF, firmado en 1987 por el entonces presidente de Estados Unidos Ronald Reagan y el líder soviético Mijail Gorbachov, tenía la intención de reducir las tensiones en Europa, que en ese momento estaba dividida en regiones comunistas y no comunistas. El pacto eliminó miles de misiles balísticos de rango intermedio (IRBM) de los arsenales de ambas superpotencias.

Sin estar atada al tratado, China construyó su arsenal nuclear. Aunque China afirma poseer solo unos pocos cientos de ojivas, observadores internacionales estiman que el tamaño real podría ser de miles, poniéndola a la par de Estados Unidos y Rusia.

Al no haber abordado el tema de la retirada de Estados Unidos del INF “en detalle”, como dijo Pompeo, surge la pregunta de cuándo planteará Estados Unidos la cuestión, ya que la reunión del 9 de noviembre fue “en preparación para la próxima reunión entre los dos líderes en el G20”.

China podría enfrentar una exposición significativa de su arsenal nuclear, en caso de que Estados Unidos la presione para ingresar a un acuerdo similar al INF u otro acuerdo de control de armas nucleares. China podría tener IRBM que violen las disposiciones del INF.

El INF incluyó un régimen de inspección y verificación, aunque los requisitos del tratado expiraron en 2001. Cualquier tratado nuevo seguramente incluiría reglas renovadas de monitoreo y verificación. Además de sus restricciones sobre misiles balísticos, el INF también prohíbe los misiles de crucero con rangos de 500 a 5500 kilómetros (alrededor de 300 a 3400 millas) en múltiples plataformas terrestres, así como en la investigación y el desarrollo de armas dentro de sus rangos prescritos.

El director de la Oficina de Asuntos Exteriores de la Comisión Central del Partido Comunista Chino, Yang Jiechi, respondió enérgicamente a las objeciones de Estados Unidos sobre la construcción y militarización de islas en el Mar Meridional de China por parte del régimen chino. Estas instalaciones complican el control de armas, ya que proporcionan posibles sitios de misiles balísticos o bases de operaciones para otras plataformas nucleares.

Nicole Hao contribuyó a este artículo.

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