Funcionarios de Obama espiaron campaña de Trump usando al menos cinco métodos

Por Jasper Fakkert
01 de Junio de 2018 Actualizado: 01 de Junio de 2018

Durante el ferbor de las elecciones presidenciales de 2016, los funcionarios de la administración de Barack Obama, incluidos los funcionarios del gabinete que respondieron a Obama directamente, espiaron ampliamente la campaña del entonces candidato Donald Trump.

Tanto el Departamento de Justicia como el Comité de Inteligencia de la Cámara están investigando las acciones de funcionarios de Obama y sus motivaciones.

Hasta el momento, al menos cinco formas diferentes en que los funcionarios han espiado la campaña de Trump, han sido descubiertas.

Estas incluyen: el uso de cartas de seguridad nacional y una orden de espionaje FISA, un informante encubierto, el descubrimiento de identidades en los informes de inteligencia y el espionaje realizado por agencias de inteligencia extranjeras.

Cada uno de estos métodos proporcionó a los funcionarios, información sensible sobre la campaña de Trump que podría haberse utilizado con fines políticos.

Las comunicaciones privadas entre los funcionarios del FBI que participaron en la investigación de la campaña de Trump, revelan sus vínculos con la Casa Blanca.

En uno de los mensajes de texto recibidos por el inspector general del Departamento de Justicia y desde entonces difundido públicamente, el agente principal del FBI Peter Strzok escribió el 2 de septiembre de 2016, un mensaje a la abogada del FBI, Lisa Page, diciendo: “Potus [presidente de los Estados Unidos] quiere saber todo lo que estamos haciendo”. Page se desempeñaba como abogado del entonces subdirector del FBI, Andrew McCabe.

También hubo vínculos directos entre el espionaje y la campaña de la entonces candidata presidencial demócrata Hillary Clinton.

El FBI y el DOJ se apoyaron en gran medida en denuncias no verificadas contenidas en el llamado expediente Trump, pagado por la campaña de Clinton y el Comité Nacional Demócrata (DNC), para obtener una orden de FISA para espiar a Carter Page, voluntario en la campaña de Trump.

1. Cartas de seguridad nacional

El FBI, que en ese momento estaba encabezado por el director James Comey y el subdirector McCabe, utilizó herramientas de contrainteligencia conocidas como cartas de seguridad nacional para espiar la campaña de Trump.

Marc Ruskin, un veterano de 27 años en el FBI, le dijo a La Gran Época que la agencia tiene pautas estrictas que regulan el uso de varios tipos de investigaciones como: investigaciones de seguridad nacional, criminales y terrorismo. Lanzar una investigación de contrainteligencia extranjera (FCI), que cae bajo las pautas de seguridad nacional del FBI, debe cumplir con una barra inferior de causa probable más baja que las investigaciones criminales.

Al usar un FCI para investigar la campaña Trump, el FBI pudo recopilar información de inteligencia, ya que probablemente no pudieron realizar una investigación criminal dada la falta de evidencia para una causa probable.

Sin embargo, parece que el FBI utilizó las herramientas de la FCI  ilegalmente para iniciar posteriormente una posible investigación criminal.

Comey le dijo al Congreso bajo juramento en junio de 2017, que la investigación no apuntó a Trump, a pesar de que había espiado su campaña.

De manera similar, el vicefiscal general Rod Rosenstein, que supervisa la investigación del asesor especial Robert Mueller, dijo en abril que Trump no era el objetivo de la investigación de Mueller.

2. Orden FISA

El FBI y la Oficina de Justicia recibieron el 21 de octubre de 2016 una orden de espionaje FISA para investigar a Carter Page, un asesor voluntario de la campaña Trump. Bajo la llamada regla de “dos saltos”, la orden FISA pudo ser utilizada para espiar a cualquier persona relacionada con Page, este es el primer salto; así como a cualquier persona que estuvo en contacto con los funcionarios de la campaña, el segundo salto.

Esto significa que, aunque Carter Page nunca habló en directo con Trump, según lo informado por Page el 6 de febrero en una entrevista de ABC News, Trump aún podría ser espiado, porque Page tuvo contacto con uno de sus oficiales de campaña.

Como Page es un ciudadano estadounidense, la solicitud debe ser certificada por el director o subdirector del FBI. Comey firmó tres de las solicitudes, que incluyen renovaciones, y McCabe firmó una.

Las viceprocuradoras generales Sally Yates, Dana Boente y Rosenstein firmaron una o más solicitudes en nombre del Departamento de Justicia.

Una orden de FISA es una de las formas más intrusas para espiar a un individuo. Incluye el acceso a los datos recopilados en virtud de la Sección 702 (del Intelligencia Extrangera).

Estos datos incluyen todas las comunicaciones -tales como historiales de navegación por Internet, conversaciones telefónicas, correos electrónicos, registros de conversaciones, imágenes personales y localización personal del GPS- las que se transfieren a través de internet y son capturadas por la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) utilizando los llamados ‘upstream collection’ o datos de subida, para interceptar datos de tráfico que viajan a través de las principales compañías proveedoras de servicios de comunicación.

El propio FBI tiene acceso a la información recopilada bajo la Sección 702 de inteligencia de la NSA. Un informe secreto de alta confidencialidad del Tribunal de Vigilancia Extranjera (FISC), publicado en abril de 2017, destacó numerosas violaciones por parte del FBI en el manejo de estos datos.

Entre las violaciones figuraba la provisión del FBI de acceso a datos brutos de espionaje FISA a contratistas privados, en violación de las políticas destinadas a proteger los datos. También se descubrió (una vez que concluyó el trabajo de los contratistas para el FBI) que los contratistas mantenían el acceso a datos confidenciales, que incluyen comunicaciones de estadounidenses.

El FBI también proporcionó datos de inteligencia de la sección 702 a una entidad privada que no tenía el derecho legal a ello. Según el FISC, el FBI tampoco vigiló ni supervisó la forma en que se utilizaron los datos. No está claro a qué entidad privada proporcionó la información el FBI.

No está claro en este momento si las comunicaciones de Trump y su campaña se proporcionaron a entidades privadas externas.

Además del mal manejo por parte del FBI de los datos adquiridos en base a la Sección 702, el informe FISC desclasificado muestra numerosas violaciones de los procedimientos bajo la Administración de Obama, diseñados para proteger los datos personales y las comunicaciones de los estadounidenses. Por ejemplo, la NSA tenía una tasa de incumplimiento del 85 por ciento de las pautas cuando trató las búsquedas que involucraban ciudadanos estadounidenses.

3. Desenmascarando

Los principales funcionarios de Obama hicieron cientos de llamadas para desenmascarar las identidades de los miembros de la campaña Trump con informes de inteligencia.

Desenmascarar se refiere a la práctica de solicitar que una agencia de inteligencia (en la mayoría de los casos a la NSA) revele el nombre de un ciudadano estadounidense, que por defecto está oculto en los informes de inteligencia para proteger las identidades.

La consejera de seguridad nacional de Obama, Susan Rice; la exrepresentante de Estados Unidos en Naciones Unidas, Samantha Power; y el director de la CIA, John Brennan, hasta ahora han sido identificados por el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, por haber presentado tales solicitudes.

Power testificó ante el comité de supervisión de la Cámara en octubre del año pasado, que a pesar de que había solicitudes de desenmascarar encuestas  su nombre, de hecho fueron hechas por otro funcionario no divulgado.

Las comunicaciones obtenidas por Rice y Brennan podrían haber sido entregadas directamente por ellos a Obama durante las reuniones diarias de inteligencia.

4. Informante encubierto

El FBI usó un agente encubierto para infiltrarse en la campaña de Trump.

Stefan Halper, un profesor de Cambridge con enlaces con la CIA y la agencia de inteligencia británica MI6, contactó además de Carter Page, a George Papadopoulos, asesor voluntario de política exterior de la campaña de Trump; y Sam Clovis, y dirigente de la campaña oficial de Trump.

Halper recibió más de USD un millón de un grupo de expertos del Departamento de Defensa entre 2012 y 2017.

En el mismo mes que Halper se acercó a Papadopoulos, en septiembre de 2016, la Oficina de Evaluación de la Red -una estrategia definida gracias a que cae directamente bajo el mando del secretario de Defensa- ejerció una opción para extender el contrato de Halper por casi USD 412.000. Los registros del gobierno muestran que el trabajo de Halper fue marcado como “estudios/análisis especiales – política de seguridad nacional/extranjera”.

Según los informes de los medios, Halper se reunió con Carter Page ya en julio de 2016, el mismo mes en que el FBI abrió su investigación de contrainteligencia sobre la campaña de Trump.

El reciente 20 de mayo, el Departamento de Justicia, bajo la dirección de Trump, ordenó a su inspector general que investigue las acciones del informante del FBI.

“Si alguien se infiltró o vigiló a los participantes en una campaña presidencial con fines inadecuados, necesitamos saber acerca de ello y tomar las acciones apropiadas”, dijo el viceprocurador general Rod Rosenstein, en un comunicado.

Se intruyó que se amplíe el alcance de la investigación del Inspector General Michael Horowitz, cuya oficina ya está investigando el uso, por parte del FBI, de una orden de espionaje FISA para indagar la campaña de Trump.

5. Inteligencia extranjera

La agencia de inteligencia británica GCHQ proporcionó a los funcionarios de la CIA -por ser ambos, miembros de la alianza de inteligencia conocida como “Five Eyes”-  información sobre la campaña Trump a fines de 2015, informó The Guardian.

Según la publicación, el entonces jefe de la GCHQ Robert Hannigan proporcionó al entonces director de la CIA, John Brennan, información sensible sobre la campaña Trump a “nivel de director”, en el verano de 2016.

Brennan posteriormente preparó un reporte de información clasificada para Obama y tres asistentes de alto nivel. Brennan también proporcionó sesiones de información a los miembros de la “Banda de los Ocho” (los mayoritarios y minoritarios líderes de la Cámara y el Senado, así como a los presidentes y miembros de alto rango en los comités de inteligencia de ambas cámaras).

Lo que Hannigan haya proporcionado del GCHQ a Brennan, con información sobre la campaña de Trump, es altamente inusual ya que el Comité de Inteligencia de la Cámara ha descubierto que no existe ningún producto oficial de inteligencia de Five Eyes.

“Se supone que no debemos espiar a los ciudadanos de los demás… (refiriéndose a los ciudadanos de los cinco países de Five Eyes) esto funcionó bien y continúa funcionando bien. Y sabemos que está funcionando bien porque no hay inteligencia que esté pasando por los canales de ‘Five Eyes’ a nuestro gobierno”, dijo Devin Nunes, presidente del comité de inteligencia de la Cámara, a Maria Bartiromo de Sunday Morning Futures, el 22 de abril.

La alianza ‘Five Eyes’ utiliza pautas estrictas para garantizar que las agencias de inteligencia participantes en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda no espíen a los demás ciudadanos. Las directrices pretenden evitar, por ejemplo, que el gobierno de EE. UU. use la inteligencia obtenida por ‘Five Eyes’ para obtener comunicaciones de los estadounidenses, que el gobierno no puede monitorear sin una orden judicial.

Sin embargo, Hannigan y Brennan parecen haber hecho exactamente eso, eludiendo los canales oficiales, lo que explica por qué no existe ningún producto de inteligencia oficial.

El hecho de que no exista inteligencia oficial usada para abrir la investigación sobre la presunta colusión entre la campaña de Trump y Rusia, significa que los involucrados rodearon el sistema oficial.

Hannigan renunció inesperadamente a su puesto, tres días después de la celebración del gobierno de Trump.

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