Futuro del nuevo aeropuerto de México se decide en un referendo sin garantías

Por EFE
25 de octubre de 2018 8:05 PM Actualizado: 26 de octubre de 2018 3:49 PM

El futuro del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) se decidirá en un plebiscito iniciado hoy y que durará hasta el domingo sin apenas garantías democráticas por no haber observadores independientes ni certeza en cuanto al recuento de los votos.

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, impulsó esta consulta ciudadana en todo el país para que los mexicanos decidan entre «paralizar o continuar con la construcción» de la magna obra impulsada por el presidente saliente Enrique Peña Nieto.

En la consulta los ciudadanos pueden elegir mantener el NAIM, que se está construyendo en el municipio de Texcoco a las afueras de la capital mexicana, o reformar el actual aeropuerto de Ciudad de México y habilitar la base militar de Santa Lucía como aeródromo civil, complementando sus operaciones con el aeropuerto de Toluca.

Esta segunda opción siempre ha sido la favorita de López Obrador, quien considera el NAIM un foco de corrupción y una obra dañina pata el medioambiente, aunque hoy votó en blanco para escenificar la neutralidad del próximo gobierno, que asumirá el poder el 1 de diciembre.

«Que todos los ciudadanos decidamos sin temor, sin miedo; no hay nada que temer», dijo el líder izquierdista antes de emitir su voto en el sur de Ciudad de México, poco después de que abrieran las 1.073 mesas que se han dispuesto en plazas y calles de 538 municipios del país.

En el centro de la capital mexicana se registraron filas para votar en algunas mesas, donde voluntarios cercanos al Movimiento Regeneración Nacional (Morena) de López Obrador pedían una identificación oficial a los ciudadanos, y la registraban en una aplicación para celulares antes de permitir el voto en una urna de cartón.

«Si alguien quisiera votar de nueva cuenta no se puede porque ya está registrado en la base de datos», explicó a Efe Óscar Suastes, voluntario en la mesa de votación situada en la céntrica Glorieta de Insurgentes.

Sin embargo, confesó desconocer dónde tiene que llevar las urnas al finalizar la votación; explicó que su mesa tan solo dispone de 600 papeletas diarias y dijo que no hay voluntarios que le tomen el relevo durante el día.

Además, la página web que ubica los puntos de votación permaneció inhabilitada durante parte del día, y algunos medios locales reportaron que una misma persona podía votar en múltiples ocasiones acudiendo a puntos de votación diferentes.

Según constató Efe, en las mesas mencionadas las dos opciones en disputa estaban reñidas, con una cantidad similar de votantes favorables a mantener la construcción del NAIM y de partidarios de reformar la base de Santa Lucía.

Tras depositar su voto, Benigno Reyes explicó a Efe, que mantener la construcción del NAIM es «importante para el país» dado que se trata de unas «instalaciones del primer mundo», aunque asumió que la consulta «no tiene gran validez».

Por su parte, Jessica Ivette Martínez abogó por cancelar el nuevo aeropuerto puesto que se está construyendo encima del antiguo Lago de Texcoco, donde «el suelo es inestable y se va hundiendo», y destacó que es «algo muy importante» que se consulte a la ciudadanía.

Pero a las mesas también se acercaban curiosos que desconocían la existencia del referendo, mientras que otros ciudadanos criticaban la legitimidad del resultado de la consulta o confesaban no tener suficiente información para decidir sobre la construcción de un aeropuerto.

López Obrador sostiene que el resultado será vinculante ya que «es mejor la decisión de miles de millones que la de un solo hombre».

La construcción del aeropuerto en Texcoco, a 32 kilómetros de Ciudad de México, se inició en 2014 para sustituir al actual aeropuerto de la capital mexicana y, con un avance en las obras del 32 %, lleva gastados unos 5.000 millones de dólares de un total de 13.000 millones previstos.

Según el equipo de López Obrador la construcción de dos pistas en la base de Santa Lucía, a 45 kilómetros de la capital, tendría un costo de unos 3.500 millones de dólares, a lo que debería sumarse otros 260 millones para reformar el actual aeropuerto de Ciudad de México y el de la cercana ciudad de Toluca.

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