Gasto de EEUU de 1200 millones en tratamiento de COVID de Merck es “despilfarro del dinero”: doctor

Por Meiling Lee
17 de Junio de 2021
Actualizado: 17 de Junio de 2021

Un médico de cuidados críticos ha dicho que es un desperdicio del dinero de los contribuyentes que el gobierno de EE. UU. adquiera el tratamiento antiviral de la compañía farmacéutica Merck para la COVID-19, si es aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

El Dr. Pierre Kory, presidente y director médico de la Alianza de Cuidados Críticos de la COVID-19 (FLCCC), dijo que no hay ninguna razón para que la Administración Biden “enriquezca a Merck por un medicamento, que ya ha sido fuente de una denuncia, y que ya ha fracasado en pacientes hospitalizados” cuando la ivermectina, un “medicamento de bajo coste, seguro y ampliamente disponible que ha demostrado funcionar en muchas fases de la enfermedad, no solo en pacientes ambulatorios sino también en pacientes hospitalizados”, está lista para ser distribuida a los estadounidenses.

“Y, sin embargo, pensamos dar dinero a una empresa farmacéutica para un medicamento que no va a superar en absoluto lo que ya tenemos disponible ahora mismo y podemos utilizar. Ese dinero debe darse, en cambio, para suministrar ivermectina al país”, dijo Kory en un video el 14 de junio.

El 9 de junio, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) anunció que la Administración Biden y Merck habían llegado a un acuerdo de 1200 millones de dólares para que la empresa farmacéutica suministrara 1.7 millones de dosis de molnupiravir, su tratamiento antiviral contra la COVID-19, a la espera de la aprobación de la FDA o de la autorización de uso de emergencia (EUA).

El molnupiravir, también conocido como MK-4482, es un medicamento oral desarrollado en colaboración con Ridgeback Biotherapeutics. Tiene el potencial de inhibir “la replicación de múltiples virus de ARN, incluido el SARS-CoV-2”, y “ha demostrado ser activo en varios modelos de SARS-CoV-2, incluso para la profilaxis, el tratamiento y la prevención de la transmisión”, según un comunicado de Merck.

SARS-CoV-2 es el nombre científico del virus del PCCh (Partido Comunista Chino), que causa la enfermedad COVID-19.

El potencial del fármaco para reducir el riesgo de muerte u hospitalización se está evaluando en un ensayo de fase tres en curso que tiene previsto inscribir a 1850 pacientes no hospitalizados con COVID-19 leve o moderada. Se espera que los datos finales se den a conocer este mismo otoño.

Sin embargo, un ensayo de fase tres para examinar el fármaco en pacientes hospitalizados se descartó después de que los resultados de la fase dos mostraran que era poco probable que el molnupiravir demostrara algún beneficio clínico.

Un mes antes de dar a conocer sus resultados preliminares sobre el molnupiravir, Merck publicó en febrero de 2021 una declaración contra el uso de la ivermectina para la COVID-19. La empresa había desarrollado el fármaco en la década de 1980 y tuvo la patente hasta 1996, y dijo que los datos disponibles no respaldaban la eficacia y la seguridad de la ivermectina más allá de lo que la FDA había aprobado.

Kory dijo que la declaración de Merck sobre la ivermectina es falsa y perjudica a los pacientes.

“Tengo que llamar la atención sobre lo molesto que estoy con Merck”, dijo Kory, añadiendo que la empresa “emitió una declaración en la que decía que no había pruebas que apoyaran la eficacia de la ivermectina”.

“Incluso pusieron en duda la seguridad de uno de los medicamentos más seguros conocidos en la historia. Esa declaración era una mentira. Era una mentira, y está perjudicando a los pacientes y ha causado una pérdida de vidas incalculable”.

Merck y el HHS no respondieron a las solicitudes de comentarios.

La ivermectina es un fármaco antiparasitario aprobado por la FDA que se introdujo inicialmente para los animales en 1981 antes de su uso generalizado en humanos en 1987 para tratar la ceguera de los ríos, la filariasis linfática (una enfermedad que provoca una grave hinchazón en las extremidades), la sarna y los piojos. Se ganó el título de medicamento milagroso por su seguridad, eficacia, versatilidad y repercusión mundial, y fue incluido en la lista de medicamentos esenciales de la Organización Mundial de la Salud.

Se ha comprobado que la ivermectina también detiene la replicación del virus del PCCh y suprime la inflamación a través de sus mecanismos antivirales y antiinflamatorios, con más de 30 ensayos controlados aleatorios que muestran una mejora global del 64 por ciento en la profilaxis y en todas las fases de la COVID-19.

Una captura de pantalla de un resumen de estudios sobre el uso de la ivermectina en la COVID-19. (C19ivermectin.com/Captura de pantalla vía The Epoch Times)

Esto llevó a los miembros de la FLCCC a incorporar la ivermectina como medicamento principal en sus “protocolos para la prevención y el tratamiento de la COVID-19″ en octubre de 2020.

La FDA no ha aprobado el uso de la ivermectina para la COVID-19, alegando que el fármaco “no es un antiviral (un medicamento para tratar los virus)”.

El regulador federal no respondió a la pregunta de The Epoch Times sobre si la EUA para todas las vacunas de la COVID-19 se terminaría si se aprobara el molnupiravir o se emitiera una autorización de emergencia.

Según la guía de la FDA sobre las EUA, un producto médico no aprobado como las vacunas puede ser autorizado durante una emergencia de salud pública solo si no hay “alternativas adecuadas, aprobadas y disponibles”.

Kory declaró que las áreas que han adoptado la ivermectina en sus pautas de tratamiento de la COVID-19 han experimentado un descenso en el número de casos de COVID-19 y en las hospitalizaciones.

La Ciudad de México implementó un programa de atención domiciliaria para repartir kits de ivermectina a cualquier persona que diera positivo en el test de COVID-19 y quisiera tomar el medicamento el 28 de diciembre de 2020, mientras la ciudad lidiaba con el aumento de casos y hospitalizaciones.

Se distribuyeron kits de ivermectina a casi 80,000 de los más de 200,000 pacientes que dieron positivo por COVID-19 entre finales de noviembre de 2020 y enero de 2021, según Trial Site News.

“Los resultados mostraron una reducción de hasta el 76 [por ciento] en las hospitalizaciones en el grupo que tomaba ivermectina”, según el medio.

Poco después de que se conocieran los resultados de la Ciudad de México, este país comenzó a distribuir masivamente la ivermectina a finales de enero de 2021, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud desaconseja el uso del medicamento como tratamiento para la COVID-19.

Si la FDA aprueba el molnuvirapir en otoño, el fármaco será el segundo tratamiento antiviral para la COVID-19. El remdesivir fue la primera terapia aprobada en octubre de 2020 para pacientes hospitalizados.

A fecha del 31 de marzo de 2021, se han notificado más de 4000 casos de efectos adversos graves y 1390 casos de muertes por remdesivir en el Sistema de Notificación de Efectos Adversos de la FDA (FAERS).

Una captura de pantalla de las reacciones adversas al remdesivir notificadas en el Sistema de Reacciones Adversas de la FDA desde 2020 hasta marzo de 2021. (FAERS/Captura de pantalla vía The Epoch Times)

En el caso de la ivermectina, entre 1996 y marzo de 2021 se presentaron al FAERS unas 2311 reacciones adversas graves y 373 casos de muerte.

Una captura de pantalla del total de reacciones adversas a la ivermectina desde 1996 hasta marzo de 2021 notificadas en el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas de la FDA. (FAERS/Screenshot vía The Epoch Times)

FAERS es una herramienta que permite a los usuarios buscar “datos sobre acontecimientos adversos notificados a la FDA para muchos medicamentos y productos biológicos”.

Los informes presentados en FAERS “no significan que el fármaco o el producto biológico haya causado el acontecimiento adverso” y “no son un indicador del perfil de seguridad del fármaco o del producto biológico”, según la FDA.


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