Gatito con 28 dedos consigue un hogar para siempre a pesar de ser muy torpe con sus patitas

Por La Gran Época
21 de Julio de 2019 Actualizado: 22 de Julio de 2019

Nuestras diferencias son lo que nos hace especiales. En cierto modo son como superpoderes. Esto no solo es así para los seres humanos sino también para los animales.

Encontrada en las calles de Portland, Oregón, una pequeña gatita con garras inusuales fue abandonada en una clínica veterinaria. Tenía un largo pelaje blanco, un ojo azul y otro verde, y para rematarlo, un dedo extra en cada uno de sus patas delanteras. A las 6 semanas de edad, la veterinaria Stephanie Harvey podía decir que esta pequeña bola de pelos era diferente del resto, y le puso el nombre de Wallace.

Stephanie sabía que la singularidad era algo que había que apreciar, y decidió que estaban destinadas a estar juntas. “Veo MUCHOS gatitos y hasta ahora me había resistido a llevarme uno a casa, pero Wallace era especial y tenía que adoptarla”, dijo Harvey a The Dodo.

Wallace tiene polidactilia, un rasgo genéticamente heredado que hace que los gatos nazcan con más dedos de los habituales.

gatito polidáctico
Imagen ilustrativa. (Crédito: Firman MPH/Pixabay)

Los gatos típicamente tienen un total de 18 dedos en las patas, explica la veterinaria de Nueva York, Dra. Lisa Lippman: cinco dedos en cada pata delantera y cuatro en cada pata trasera, así que cualquier dedo extra lo hace un polidáctile. Los dedos de los pies extra del mismo tamaño tienden a dar la impresión de que estos tienen patas más grandes.

Como la mayoría de los gatos con esta condición, los dedos adicionales de Wallace solo están en sus patas delanteras. Se considera raro que tengan dedos de más en las patas traseras, incluso más extraño es que las cuatro patas se vean afectadas por esta condición (aunque se encontró que un gato canadiense con polidáctile tenía hasta 28 dedos, siete en cada pata).

Stephanie rápidamente adoptó el gatito de seis dedos, pero no fue todo fácil. La combinación de los grandes pies de Wallace y su personalidad energética hacían que “metiera la pata” constantemente.

“La llamábamos Wallace la Terrible cuando era bebé porque siempre se metía en problemas: tiraba vasos de agua con sus grandes pies, masticaba cuerdas”, recordó Stephanie. “Le gusta rasgar la casa y subir y bajar las escaleras sin ninguna razón”.

Te presentamos en la siguiente imagen, otro gatito blanco con polidactilia.

Los gatos polidáctiles se ven más comúnmente a lo largo de la costa este de los EE.UU., Canadá e incluso algunas partes del Reino Unido, señala la Dra. Lippman, haciendo que el caso de Wallace sea aún más raro en el noroeste del Pacífico donde Stephanie la encontró.

“Cómo comenzó y se expandió el rasgo genético es algo misterioso hasta el día de hoy. Pero hay un acuerdo general que la condición de los gatos polidáctiles se originó por una mutación que se llevó a cabo en barcos originarios de Boston, que luego se extendió a varias ciudades portuarias poco después”, explica Lippman.

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Y luego se esparció.

Los gatos polidáctiles una vez tuvieron una posición de privilegio a bordo de los barcos. Los marineros y pescadores valoraban a los grandes felinos por sus habilidades de caza y escalada; se pensó que los dedos extras les daban un mejor equilibrio en los buques que se balanceaban, y ayudaban fundamentalmente para mantener a raya a los roedores mientras estaban en el mar. Algunos marineros incluso creían que traían buena suerte, y Stephanie les cuenta a sus clientes lo mismo.

Además estos gatitos espaciales tuvieron un famoso que fue fanático por ellos. El destacado escritor Ernest Hemingway se convirtió en un aficionado a los gatos polidáctiles después de recibir uno como regalo del capitán de un barco. La finca de Key West del autor es ahora hogar de entre 40 y 50 gatos polidáctiles, muchos de los cuales son descendientes del gato original Blanca Nieves.

Aunque el rasgo no es específico de la raza, los maine coons tiene una alta tasa de polidactilia, sus patas anchas dicen que actúan como una especie de zapatos para nieve.

Esta condición es inofensiva por sí sola, pero los peligros radican en la crianza del rasgo, particularmente cuando estos son criados con gatos que tienen otras afecciones relacionadas, como la hipoplasia radial felina.

“Esto puede hacer que los huesos crezcan de forma inapropiada, lo que resulta, por ejemplo, en unas patas delanteras muy cortas o unas patas traseras muy largas. Lamentablemente, la cría de gatos con esta afección puede resultar en crías con discapacidades graves”, explica la Dra. Lippman.

Afortunadamente, las patas de Wallace no le causan ningún problema, aunque definitivamente no es una fanática de los adornos.

“Su superpoder es atrapar insectos y polillas que entran en la casa”. Le gusta ser una cazadora extraordinaria, dijo Stephanie. “No se le permite salir y por eso debe conformarse con la caza interior”.

En lo que respecta a la agilidad y el movimiento fino, Wallace puede que aún tenga algo que mejorar.

“A veces parece que piensa que está tocando delicadamente algo (normalmente un insecto) con la pata, pero tiene unas patas tan grandes que no es posible dar golpecitos delicados y sin darse cuenta está rompiendo el insecto o juguete”, agregó Stephanie. “¡No se da cuenta de su propia fuerza!”.

Y tú… ¿adoptarías un minino con esta condición?

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