Hacer las cosas difíciles aún cuando no nos sentimos bien

Por La Gran Época
11 de Agosto de 2020
Actualizado: 11 de Agosto de 2020

Algunos días, simplemente no nos sentimos bien. No es que uno esté agotado, es que no se está de ánimo para hacer la importante tarea que está enfrente de uno.

Uno solo quiere distraerse todo el día, hacer cualquier cosa menos eso, a lo que se está resistiendo.

Lo entiendo. Yo también tengo estos días. Y a veces, la respuesta es simplemente descansar.

Otras veces, es útil encontrar una manera de hacer el trabajo de todos modos, porque si solo hacemos nuestro trabajo importante cuando nos apetece, puede que nunca lo completemos.

Es útil aprender a hacerlo incluso cuando no lo sentimos.

¿Pero cómo lo hacemos?

La falsa creencia

La mayoría de nosotros tenemos como expectativa que deberíamos sentirnos con ganas de hacer algo para hacerlo. Deberíamos estar emocionados, descansados, concentrados. Y cuando lo hacemos, debería ser fácil, cómodo, divertido, placentero. Algo así.

Eso resulta, predeciblemente, en huir de las cosas que se sienten difíciles, abrumadoras, incómodas. Esto significa que cuando no sentimos esto, vamos a buscar distracciones y comodidades. No hay nada malo en esto, pero esto normalmente crea una vida con la que no estamos contentos.

Cuando hacemos lo que no queremos hacer, a menudo es incómodo o difícil. Sentimos que nos estamos forzando a hacer algo que realmente no queremos hacer, lo cual se puede sentirse coercitivo.

No resulta extraño que lo evitemos. ¿Quién quiere sentirse coaccionado?

Pero eso viene de la convicción de que solo debemos hacer las cosas cuando nos sentimos con ganas, y que las cosas deben ser fáciles, cómodas y divertidas. Eso significa que nunca podemos hacer nada difícil.

¿Y si nos abriéramos a hacer cosas difíciles, y tal vez incluso a amarlas?

Hacer cosas difíciles aún cuando no siento el deseo de hacerlo

En mi caso, trato de fijarme cuando tengo la expectativa de estar de ánimo, o que la cosa sea fácil, divertida o cómoda. Tan solo identificar la expectativa me permite elegir.

Cuando estoy en un lugar donde puedo elegir, puedo decidir que en realidad, no solo está bien hacer cosas que son incómodas cuando no estoy de ánimo, sino que es una experiencia que elijo experimentar.

Elijo dedicarme a este trabajo.

Elijo pasar a algo desafiante, difícil, incierto, incómodo. Al igual que elijo hacer un entrenamiento o salir a correr, incluso cuando es difícil.

Y además, realmente puedo amar la experiencia. Claro, puede que no lo parezca, pero ¿puede amar a un niño cuando se está poniendo difícil? Puede que no le guste la forma en que se está comportando, pero igual puede amarlo. Puede querer a cualquiera de sus amigos o familiares cuando están pasando por dificultades —la forma en que se comportan puede que no sea su favorita, pero los quiere de todas formas.

Puedo disfrutar escribir este artículo, aunque no esté de ánimo para hacerlo. Puedo cambiar mi experiencia, estando agradecido de poder escribirlo. Incluso de estar vivo en este momento. Porque tengo tanto afecto en mi vida que la gente quiere leerlo.

Y puedo ver que algunas tareas son un ladrillo del edificio más grande que estoy construyendo. Con un ladrillo a la vez, estoy creando un futuro significativo. Puedo esperar a ser feliz cuando el edificio esté terminado, o puedo amar cada ladrillo. Elijo amar el ladrillo, y poner cada ladrillo.

Muchas de las experiencias más significativas en nuestra vida han sido difíciles. Correr un maratón, dar a luz a un niño, crear algo importante o relevante. No han sido experiencias fáciles, y sin embargo, son más significativas porque no son fáciles. ¿Nos privaríamos de estas experiencias significativas evitando sus dificultades?

Así que el entrenamiento es 1) identificar la expectativa que me hace evitar el trabajo, y 2) abrirme a la experiencia significativa de ese trabajo, a pesar de su dificultad, a pesar que no “sienta” la motivación inicial.

Algo hermoso sucede cuando se hace algo, incluso cuando no siente el deseo de hacerlo.

Leo Babauta es autor de seis libros, escritor de “Hábitos Zen”, un blog con más de 2 millones de suscriptores, y el creador de varios programas online para ayudar a dominar los hábitos. Visite ZenHabits.net


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