Hijo de revolucionario chino le dice a Xi Jinping que ponga fin a la dictadura del Partido Comunista

06 de Diciembre de 2015 Actualizado: 07 de Diciembre de 2015

El hijo de un revolucionario fundador del Partido Comunista chino escribió una carta abierta, publicada en un periódico de Hong Kong, diciéndole al líder de China, Xi Jinping, que ponga fin  la dictadura de un solo partido y transforme a China en una democracia.

“Si de verdad quiere eliminar la corrupción”, escribe Luo Yu, quien ahora tiene 71 años y vive en Estados Unidos, “la única forma de hacerlo es introducir la democracia de una manera gradual y ordenada”.

“China está acosado por crisis: una crisis en la fe, la moral, el medio ambiente, la economía, las finanzas, la educación, la medicina, y los recursos naturales”, Luo continúo. “¿Por qué? La raíz de todos los problemas es la dictadura unipartidista del Partido Comunista chino”.

La notable carta abierta fue publicada en el periódico chino de Hong Kong, el Apple Daily el 03 de diciembre.

Luo Yu se une a la creciente lista de antiguos cuadros del Partido, disidentes chinos, y veteranos observadores de China que están prediciendo que el régimen chino se tambalea y va a colapsar, en contraste con la imagen de una superpotencia emergente que las autoridades tratan de proyectar al mundo.

La carta también se produce en un momento en el que la máxima dirección del partido parece cada vez más paranoica de que el régimen se derrumbará si vacila de las creencias marxistas ortodoxas.

Las familias de Luo y de Xi tienen un profundo historial juntos, al verse cómo Luo se dirige a Xi Jinping tratándolo de “hermano Xi”.

Empieza la carta recordando a Xi de la estrecha relación que sus padres compartían. Luo Ruiqing, uno de los primeros  miembros del Partido y el fundador del aparato de seguridad pública del régimen, y Xi Zhongxun, quien anteriormente dirigió el departamento de propaganda del Partido, los cuales se convirtieron en “íntimos amigos” después de que ambos fueron viceprimer ministros del Consejo de Estado, el equivalente al gabinete chino en 1959.

Sus esposas vieron obras juntas en el Gran Palacio del Pueblo, y se visitaban después de la muerte de Luo Ruiqing por enfermedad en 1978. Se mantuvieron en contacto después de que a Xi Zhongxun lo pusieran bajo arresto domiciliario, en parte orquestado por Bo Yibo, el padre del caído miembro del Politburó Bo Xilai, en la ciudad sureña china de Shenzhen después de que Xi Zhongxun respaldó la reforma del primer ministro chino Hu Yaobang, en la década de 1980.

Después en la carta, Luo felicita a Xi Jinping por mantenerse en el poder a pesar de un intento de golpe de estado por la facción política rival (formada por el ex miembro del Buró Político y el hombre fuerte de Chongqing, Bo Xilai y Zhou Yongkang, el ex jefe de seguridad), pero insiste en que su campaña de lucha contra la corrupción para rectificar al Partido llevará a que éste colapse.

“Todo el Partido Comunista está podrido. Ningún funcionario deja de ser corrupto, y al oponerse a la corrupción, usted se opone al Partido”, escribe Luo. “Y en el Comité Permanente del Politburó, usted tiene a un partidario, a uno neutral, y a cuatro en espera de su caída”.

Con los innumerables problemas que azotan a China los cuales aceleran la caída del régimen, Luo Yu le dice a Xi que debe permitir la libertad de prensa, aprobar la formación de nuevos partidos políticos, tener elecciones democráticas, establecer un poder judicial independiente, y cambiar el control de las fuerzas armadas desde el Partido a la nación.

“Usted dijo en las Naciones Unidas:” Que la paz, el desarrollo, la equidad, la justicia, la democracia y la libertad son valores comunes de toda la humanidad ‘… Por favor, no diga una cosa y haga otra”, escribe Luo.

“La Revolución Cultural, la Masacre de Tiananmen, y la persecución a Falun Gong son todos  diferentes casos en que el Partido viola la ley”, escribe Luo.

Al concluir la carta, Luo dice: “Nuestros padres fueron miembros revolucionarios claves de Mao Zedong … Pero después de la revolución, en vez de un gobierno democrático, tenemos una dictadura. Esa es la diferencia entre Mao y el George Washington en América”.

“Pensé que podríamos hablar discretamente, siendo hermanos con un historial similar”, Luo agrego, en alusión a su herencia como principitos, o hijos de los líderes revolucionarios. “Pero tengo que recurrir a los gritos, ya que no existen canales de comunicación en una dictadura”.

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