Hombre de 100 años fallece 28 horas después de su esposa, adivina las últimas palabras que le susurró

Por Chris Ford
01 de Agosto de 2019 Actualizado: 01 de Agosto de 2019

Su historia de amor era del tipo sobre la que se construyen las novelas románticas. Estuvieron casados durante más de siete décadas, y ni siquiera la muerte iba a separarlos.

Cuando Helen Auer, de Cincinnati, Ohio, falleció a la edad de 94 años, estaba sentada en su silla en la casa. Su marido, Joe, entró en la habitación y supo de inmediato que ella lo había dejado. Se inclinó para darle un beso de despedida y le susurró al oído: “Helen, llámame a casa”, informó el Cincinnati Inquirer.

Era solo un día que había pasado después de la muerte de su amada Helen, sin embargo, parecía como si ella lo hubiera llamado a su hogar. Helen murió el miércoles 15 de octubre de 2014, y para el viernes 17 de octubre de 2014, Joe también se había unido a ella.

Joe había celebrado su cumpleaños número 100 cinco meses antes de morir, y sus nueve hijos sabían que sobreviviría una noche sin su amada, pero no dos.

La pareja se conoció en la iglesia, y después de casarse en 1941, tuvieron a Barry, su primer hijo. Joe se fue a combatir en el ejército de los Estados Unidos contra los alemanes, ya que acababa de estallar la Segunda Guerra Mundial. Para entonces, Helen estaba embarazada de su segundo hijo. Helen pudo enviarle una foto de ella junto con los dos niños, Barry y Judy, mientras estaba en Francia. Puso la foto en su cartera y la llevó a todas partes. Incluso cuando aterrizó en la playa de Utah el día D, la preciosa imagen se quedó borrosa. “Nunca dejó su billetera”, dijo Jerry Auer, su décimo y último hijo. “Todavía está ahí dentro ahora mismo”, agregó.

Una de las hijas de la pareja, Mary Jo Reiners, que asistió a sus padres en sus últimos años, describió a su madre como la sociable de sus dos padres: “Amaba a su familia y a sus amigos. Le encantaba estar ocupada con su familia”, dijo Mary Jo. Con una prole de diez hijos por criar, la pareja necesitaba tener orden en sus vidas, y Joe fue el que manejó la disciplina. Siendo un hombre de fe sólida, como lo fue también su esposa, criaron a sus hijos con firmeza y amor.

Después de que Joe sirvió en la guerra durante tres años, regresó a casa y se convirtió en cincelista, según el Daily Mail.

Cuando su décimo hijo llegó al tercer grado, Helen también comenzó a trabajar en la cafetería de la escuela de la parroquia de San Lorenzo, preparando comidas calientes. Se convirtió en parte de un grupo de trabajadores conocidos por su espíritu inspirador. “Se llamaban las hermanas de la sartén”, dijo Jerry Auer.

Cuando la pareja falleció, su hijo mayor, Barry, tenía 72 años, seguido por Judy, Steve, Mary Jo, Jeanne, Karen, Tom, Chris y finalmente Jerry, de 52 años. Bob Auer, uno de sus diez hijos, falleció después de sufrir cáncer hace varios años. Les sobrevivieron sus nueve hijos restantes, 16 nietos, 29 bisnietos y un tataranieto.

“Papá pensó en sus hijos como un regalo de Dios, eso era una responsabilidad para él”, dijo Mary Jo. “Nos enseñó a ser siervos de Dios y a ser cuidadores de su Tierra. Estaba reciclando en su último día”, agregó.

Mary Jo resumió sus sentimientos: “Es un momento de alegría. Mamá y papá vivieron una vida bendecida”.

“Eran gente sencilla y humilde. No querían nada y recibieron todo a cambio”, dijo Jerry.

“Si alguien pensara en casarse, le iría mucho peor que mirar a mis padres”, agregó.

De hecho, la suya era una verdadera historia de amor.

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