Hospital de Texas entra en caos tras exigencia de reincorporación de empleados que no se vacunaron

Por Jack Phillips
14 de Octubre de 2021
Actualizado: 14 de Octubre de 2021

Alrededor de 150 exempleados del Hospital Metodista de Houston, que fueron despedidos o renunciaron por las normas de vacunación pandémica, están exigiendo que se les devuelvan sus trabajos.

El abogado Jared Woodfill, que representa a decenas de trabajadores sanitarios en varias demandas contra el hospital, dijo que esos empleados deberían recuperar sus puestos de trabajo tras la reciente orden ejecutiva del gobernador de Texas, Greg Abbott, que prohíbe a cualquier entidad del estado imponer órdenes de vacunación.

“El gobernador Abbott dice muy claramente: ‘Innumerables tejanos temen perder sus medios de vida porque se oponen a recibir la vacuna anti-COVID por razones de conciencia personal'”, dijo Woodfill en una carta dirigida al sistema hospitalario esta semana. “Eso se aplica a todos los demandantes a los que represento, y a todos los demandantes que el Hospital Metodista despidió”.

Según la orden, los empleados que fueron despedidos de sus trabajos en el hospital deberían ser “inmediatamente reintegrados a sus puestos anteriores”, dijo Woodfill en la carta, fechada el martes.

Después de la orden de Abbott a principios de esta semana, el director ejecutivo del Hospital Metodista, Marc Boom, dijo que está “profundamente decepcionado con la orden del gobernador, que intenta prohibir tales normas”, según los medios locales. “Estamos orgullosos de nuestros empleados y médicos, que cumplen al 100 por ciento con nuestra política de vacunación”.

Boom, que aún no ha atendido la carta y la solicitud de Woodfill, afirmó que la política del hospital se implementó a principios de este año, antes de que se emitiera la orden de Abbott.

“Estamos agradecidos de haber ordenado la vacuna temprano para que la orden no tenga un impacto inmediato en nosotros”, agregó Boom. “Estamos revisando la orden ahora y sus posibles implicaciones”.

El director ejecutivo dijo que espera que otros sistemas hospitalarios importantes de Texas, incluidos el Taylor College of Medicine y el Memorial Hermann, implementen sus normas de vacunación después de la orden de Abbott.

Pero según la orden de Abbott del lunes, ninguna entidad o institución de Texas puede obligar a presentar una prueba de vacunación contra el COVID-19 a trabajadores o clientes “que se opongan a dicha vacunación por cualquier motivo de conciencia personal, basado en una creencia religiosa, o por razones médicas, incluida la recuperación previa del COVID-19”. Abbott también estipuló que la vacuna es eficaz y segura, pero “debe seguir siendo voluntaria y nunca forzada”.

La orden del gobernador parece chocar con un anuncio del presidente Joe Biden, del mes pasado, que obligaría a vacunar a los trabajadores de la salud que están empleados en instalaciones financiadas por Medicare o Medicaid, trabajadores federales y contratistas federales. Anteriormente, Abbott, un republicano, había criticado el anuncio de Biden y dijo que tal pronunciamiento desencadenaría el caos en la fuerza laboral.

En julio, unos 178 empleados fueron suspendidos o dimitieron del Hospital Metodista después de negarse a recibir la vacuna. Varias semanas después, alrededor de 150 empleados más renunciaron o fueron despedidos.

Una demanda de los representados por Woodfill fue rechazada por un juez a principios de este año. Woodfill dijo que la apelaría.

COVID-19 es la enfermedad causada por el virus del PCCh (Partido Comunista Chino).

The Epoch Times se ha puesto en contacto con Hospital Metodista para recibir comentarios sobre la carta de Woodfill.


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