IBM revela su código fuente a agentes chinos

20 de Octubre de 2015 Actualizado: 20 de Octubre de 2015

Si usted se estaba preguntado cómo el régimen chino iba a seguir robando la propiedad intelectual de las empresas estadounidenses con las nuevas regulaciones cibernéticas, no se preocupe. Algunas empresas norteamericanas están simplemente entregándola directamente sin necesidad de algún cyberataque.

Esto está ligado a la nueva ley de “Seguridad Nacional” del Partico Comunista Chino, la cual fue aprobada en julio. La ley orwelliana cubre casi todas las facetas de la sociedad china, y parte de ella apunta a las empresas extranjeras. Ésta establece que todo el sistema de información de China necesita ser “seguro y controlable”.

Bajo las nuevas reglas, cada compañía que opera en China requiere dar a las autoridades chinas su código fuente y claves de encriptación o cifrado, además del acceso a la puerta trasera de sus redes de computadoras en China.

En otras palabras, las empresas estarán simplemente entregando a los agentes chinos el alma de sus productos, mientras que también les dan un pase libre para espiar en sus redes de comunicación. Información que los agentes chinos alguna vez tuvieron que robar a través de cyberataques, al parecer, ahora será entregada de buena gana.

IBM se acaba de convertir en la primera compañía estadounidense en aceptar estas normativas. La noticia surgió a partir de dos fuentes anónimas informadas sobre esta práctica, quienes fueron entrevistadas por el Wall Street Journal.

Así es como supuestamente se llevó a cabo: agentes del Ministerio de Industria y Tecnología de la Información del régimen chino fueron invitados a una habitación segura, donde IBM les permitió mirar algunos de sus códigos fuente.

No está claro qué productos entregó IBM para revisión y no fue claro por cuánto tiempo los agentes chinos tuvieron permitido estudiarlos detenidamente. A pesar de eso, los agentes chinos no tenían permitido sacar el código de la habitación, tampoco era claro qué precauciones de seguridad tomó IBM para asegurar que los agentes chinos no estuvieran simplemente grabando el proceso con cámaras ocultas.

Todo este incidente trae a la mente una escena del film de 1964 “Dr. Fantástico” (“Dr. Strangelove”). Es casi como si el ficticio General Buck Turgidson (interpretado por George C. Scott) estuviera mandando un aviso de advertencia directa a IBM cuando suelta: “¡Verán el gran tablero!” antes de que el embajador soviético fuera invitado a la Sala de Guerra del Pentágono.

Por supuesto, no es la primera vez que IBM acepta un trato de corta visión a futuro con el Partido Comunista Chino.

En abril, IBM comenzó a entregar sus conocimientos técnicos a las empresas chinas que declararon claramente su objetivo de reemplazar los mercados de IBM en China.

Comenzó pasando la información sobre cómo construir sus servidores con tecnología de punta y el software que ejecuta los servidores, a Teamsun con sede en Beijing.

New York Times citó una entrevista con el vicepresidente de Teamsun, Huang Hua, publicada en el sitio web de la compañía. En esta se delinean los objetivos de Teamsun para remplazar IBM, y declara:

“Llamando ‘oportunidad’ al movimiento en China para remplazar la tecnología de punta fundamental de IBM, Oracle y EMC, el Sr. Huang dijo que la estrategia de Temasun para ‘absorber y luego innovar’ le permitiría eliminar la brecha de capacidad entre empresas chinas y estadounidenses y crear productos que podrían sustituir a los vendidos por estas empresas de Estados Unidos”.

Agrega que “El lenguaje empleado acerca de reemplazar IBM, Oracle and EMC fue removido del sitio después de que Teamsun e IBM fueran contactados para este artículo”.

Esa tampoco fue la primera vez. IBM hizo que la Marina estadounidense luchara para encontrar nuevos servidores para sus sistemas críticos, después de que IBM vendiera su división de servidores x86 a la compañía china de computadoras Lenovo.

La venta de $2.100 millones de dólares en octubre incluyó los servidores BladeCenter HT x86 utilizados en algunos sistemas críticos de la Marina, incluyendo su sistema de combate Aegis, que controla sus sistemas de misiles balísticos y de defensa aérea.

Cuando una empresa con productos usados en importantes redes comerciales, gubernamentales y militares revela su código a una régimen autoritario, ya no es solo un problema de un mal negocio, sino de seguridad nacional.

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