Indígena sin hogar y adicto a la cocaína da un giro a su vida y se convierte en profesor universitario

Por Jenni Julander
08 de Junio de 2021
Actualizado: 09 de Junio de 2021

Jesse Thistle, de Toronto, es escritor y experto en culturas indígenas de Canadá. Pero hasta hace poco era un “chico de la calle” que no tenía dónde quedarse, adicto a las drogas y robaba monedas de las fuentes de los deseos para poder subsistir.

Tras un tiempo en la cárcel, un proceso de rehabilitación y por el último deseo de su abuela, Jesse decidió darle un giro a su vida. Ahora es profesor universitario y candidato a doctorado, y su vida no se parece en nada a la que llevaba antes.

“Lo que me sacó de allí fue el amor de la gente que me rodeaba —mi esposa, mi abuela, la reconciliación con mi abuelo— y el amor por mí mismo”, dijo Jesse a CBC.

Jesse Thistle y sus hermanos con sus abuelos paternos. (Cortesía de Jesse Thistle)

Jesse, que fue separado de sus padres a la temprana edad de 3 ó 4 años, vivía con sus dos hermanos y sus abuelos paternos.

“Cuando los niños indígenas llegaban a los Servicios de Infancia, la inclinación natural era ponerlos en hogares de blancos porque los blancos se consideraban prósperos y responsables”, explicó Jesse a BBC. “Se llamaba el Scoop de los años sesenta —donde miles y miles de niños indígenas fueron llevados de esa manera— fue endémico”.

De modo que los hermanos medio mestizos-criollos fueron asignados a sus actuales abuelos (blancos). Su abuelo era un hombre estricto, que creía en la disciplina física y juró rechazar a los niños si los sorprendía consumiendo drogas.

Jesse Thistle con sus hermanos, cuando eran niños. (Cortesía de Jesse Thistle)

Al crecer como niños indígenas en un barrio predominantemente blanco, Jesse y sus hermanos lucharon por integrarse.

Esto, combinado con los problemas de abandono ocasionados ante el hecho de que su madre nunca acudió a por ellos, supuso una enorme lucha para Jesse.

Él entiende que a su madre —que es integrante del grupo indígena Métis-Cree— nunca le dieron la opción de quedarse o no con sus hijos.

Dijo: “En aquella época, se pensaba que las mujeres indígenas eran impuras, incapaces y abandonaban su posición de madres”.

La madre de Jesse, Blanche Morrissette, y su padre. (Cortesía de Jesse Thistle)

Pero cuando era adolescente, la carga emocional de su situación creció hasta el punto de caer en las drogas.

Cuando el abuelo descubrió a Jesse con una bolsa de cocaína, cumplió su promesa y lo echó de casa a los 19 años.

“Fue como si mi mundo se hubiera acabado”, dijo. “Podía ver en sus rostros que les había roto el corazón”.

Hasta casi una década después, tras vivir en la calle y terminar en la cárcel, Jesse empezó a rehabilitarse, y transformó su vida.

En parte, agradece a su abuela su éxito.

En su lecho de muerte, llamó a Jesse y le pidió que la visitara.

“Me regañó”, dijo. “Me dijo: ‘Estoy muy decepcionada. Quiero que me haga una promesa: siga con esta educación, vaya a la universidad y llegue tan lejos como pueda'”.

Jesse, que estuvo aprendiendo a leer y escribir en la cárcel, prometió que lo haría.

Dos semanas después, ella falleció.

Pero su abuela no fue el único familiar que lo ayudó. Jesse también recibió una llamada: una voz en el teléfono que pensó que no volvería a escuchar.

Su madre, Blanche Morrissette, por fin había encontrado a su hijo.

Jesse se sintió tan abrumado que le colgó varias veces durante su primera llamada.

“Estaba aterrorizado de ser rechazado y aterrorizado del amor. Pero fue una conversación hermosa: fue como una lluvia que apaga las praderas después de una larga sequía, eso fue lo que sentí”, dijo.

En 2013, tuvo la oportunidad de volver a su Saskatchewan natal para reunirse con ella y visitar a sus tías.

“Fue como un hermoso regreso a casa”, dijo.

(Cortesía de Jesse Thistle)

Con el tiempo, se rehabilitó, conoció a una mujer a la que ama e incluso regresó a la universidad.

Después de investigar su ascendencia para un proyecto académico, descubrió que “procedía de una larga línea de jefes, líderes políticos y luchadores de la resistencia”.

“Eso me llenó de tanto orgullo que me impulsó a querer saber más y más”, dijo. “Sabía que la clave para volver a ser yo mismo era a través de esta tarea: me dediqué de lleno a ella”.

El libro de Jasse, “From the Ashes”. (Cortesía de Jesse Thistle)

Ahora, Jesse es un premiado investigador y escritor de las memorias publicadas “Desde las cenizas” (“From the Ashes”). Actualmente está terminando su doctorado y enseña estudios indígenas en la Universidad de York, donde dice que los estudiantes a menudo acuden a él “en busca de una conexión con su ascendencia”.

“Les ayudo a entender quiénes fueron sus antepasados y por qué sus familias han terminado donde están”, dijo. “Es algo hermoso ver a la gente conocer su historia”.

Para cualquiera que luche contra la adicción, Jesse dice que nadie está más allá del perdón.

“Nadie es totalmente virtuoso y prístino y puro, y nadie es totalmente malvado y merece no ser perdonado”, dijo a CBC. “Mi vida es una expresión de eso”.


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