Joven artista crea impresionantes obras usando solo las teclas de una máquina de escribir

Por Louise Bevan
24 de Agosto de 2021
Actualizado: 24 de Agosto de 2021

Utilizando tan solo una máquina de escribir como herramienta, un joven estudiante de arquitectura británico está causando sensación en el mundo del arte con sus increíbles representaciones de paisajes rurales y urbanos.

James Cook, de 24 años y residente en Braintree, Essex, Inglaterra, pinta a mano cada “tipeado” con tinta utilizando hábiles combinaciones de teclas de una máquina de escribir. Para Cook, la experiencia con las máquinas de escribir comenzó mientras estudiaba Bellas Artes en la universidad hace siete años.

“Siempre me ha intrigado la relación entre la tecnología —tanto la nueva como la obsoleta— y su potencial para producir nuevas e innovadoras formas de arte”, declaró Cook a The Epoch Times en una entrevista.

“Desde muy joven aprendí que la pintura no era para mí, pero me encantaba dibujar y quería explorar nuevos métodos”.

Una parte del dibujo mecanografiado en el lugar desde la azotea del Moot Hall, en la ciudad de Maldon, Essex. (Cortesía de James Cook Artwork)
El dibujo realizado en el lugar en el Horham Hall en Thaxted, Inglaterra. (Cortesía de James Cook Artwork)

Inspirado por la obra “Arrival of Spring in Woldgate” del artista británico David Hockney, un paisaje dibujado con una aplicación de pintura para iPad, Cook tomó su iPhone 5 para crear algunas pinturas digitales propias.

Sin embargo, después de conocer sobre Paul Smith, un artista estadounidense con parálisis cerebral que utilizaba los caracteres de una máquina de escribir para representar sus temas, Cook se dio cuenta que las tecnologías “contrainnovadoras” le intrigaban más.

“Algo analógico y obsoleto que ya no merece su posición en el mundo laboral”, dijo, “es la máquina de escribir”.

Cook, que vive entre Braintree y Londres, suele tomar una máquina de escribir de su preciada colección de 30, muchas de las cuales son donadas.

La embarcación ligera Fellowship Afloat en el puerto deportivo de Tollesbury, en Essex. (Cortesía de James Cook Artwork)

(Cortesía de James Cook Artwork)

Cook comienza cada obra dibujando a lápiz una sutil silueta. La “tipea” de edificios clásicos con detalles aparentemente infinitos, dice, que le permiten ser inventivo.

“Las gárgolas y la piedra tallada se reimaginan con 0, L, ‘()’, y por otro lado, el ladrillo desgastado de una mansión Tudor se recrea con I y ‘-‘”, dice.

“La invención del lenguaje usando las 44 teclas de la máquina de escribir, para mí personalmente, mantiene la obra original y fresca”.

“Convencionalmente, a las máquinas de escribir les gusta moverse de forma lineal. Por eso, dominar las palancas y los interruptores que desactivan algunas de sus funciones, aunque sea temporalmente, le permite dar pasos atrás y volver a escribir sobre el texto existente más de una vez. También se puede variar la oscuridad y la luminosidad según la fuerza con la que se presionen las teclas sobre el papel”.

James Cook con sus padres, Graham y Rosalind Cook. Se graduó en la UCL en 2018 con un título de primera categoría, con honores en Arquitectura. (Cortesía de James Cook Artwork)
(Cortesía de James Cook Artwork)

Esta “paleta limitada” de 44 teclas, dice Cook, tiene “posibilidades ilimitadas”.

Cook ha realizado más de 110 obras de arte hasta la fecha, y prefiere tres máquinas de escribir, sus “caballos de batalla”, que las va rotando: su primera máquina, una Oliver Courier de 1952; una Silver Reed 200 de 1971 y una máquina de escribir Olympia SG3 de 1973, que puede contener papel de documento más grande que el A4 para crear obras de arte a mayor escala.

Realizar una obra en tamaño A4 le toma a Cook entre tres y cuatro días. Un dibujo de un paisaje más grande puede requerir hasta una semana. Las obras arquitectónicas más recientes de Cook miden 2 por 3 pies.

El dibujo completo de la vista de Maldon tecleado en el lugar desde la azotea del Moot Hall, en Essex. (Cortesía de James Cook Artwork)

Cook dice que, normalmente, en un momento determinado, solo dos o tres máquinas de escribir están en pleno funcionamiento, “y el resto están casi en estado de deterioro”. Admitiendo las limitaciones de sus herramientas tecnológicas, dijo que la máquina de escribir es “una pieza de ingeniería increíblemente precisa”.

“Cuando uno las saca de su zona de confort, como la mesa de una oficina o una tienda de antigüedades, tiene que enfrentarse a la imprevisible realidad de que se rompan mientras están puestas en medio del campo, creando un dibujo”, añadió. Afortunadamente, dijo, esto solo le ha ocurrido dos veces.

Aunque lo conmueve su entorno, Cook también se inspira en los encargos de los clientes.

“Un encargo muy conmovedor para mí fue el de un caballero que había perdido recientemente a su madre y, después de limpiar su propiedad, descubrió los botos que ella leyó el día de su boda”, dijo.

El caballero pidió a Cook que creara un retrato a partir de una fotografía muy apreciada y que incorporara segmentos del discurso de boda de su mamá en la imagen. “Calculé que había más de 100,000 letras, números y signos de puntuación estampados en el dibujo, que medía aproximadamente 1.2 por 1.5 metros”, recordó.

Cook dedicó un mes a este encargo, que se convirtió en su primera obra de arte con un “mensaje oculto”. Desde entonces, ha utilizado la técnica para camuflar los nombres de los sitios que visita dentro de un dibujo, y los derechos de autor de sus obras de arte “ocultando mensajes que solo el creador original de la obra puede encontrar”.

El dibujo de la Torre Dom, en Utrecht, Países Bajos. Se tardó menos de una semana en completarlo en la máquina de escribir Olympia SG3 A3 de 1973. (Cortesía de James Cook Artwork)
(Cortesía de James Cook Artwork)

A pesar de haber perfeccionado su técnica, Cook afirma que hacer arte con una máquina de escribir nunca había sido tan fácil. A diferencia de la pintura, dice, no hay un segundo intento ni una forma de tapar sus errores.

“Aceptar los errores ha sido el reto más difícil”, dijo. “Cualquier error que cometa en la obra, como una letra o un número fuera de lugar, tal y como yo lo veo, esos errores sobresalen como un pulgar adolorido en la página, pero apuesto a que nadie más se da cuenta de ellos”.

Actualmente, Cook está buscando habitantes de ciudades de todo el mundo que estén dispuestos a concederle acceso a una azotea o un balcón con “vistas increíbles” desde los que pueda trabajar durante un día. A cambio, se compromete a regalar una impresión firmada y enmarcada del dibujo terminado, además de cualquiera de sus estampados existentes.

“Mientras la gente esté interesada en mi pasión, lo seguiré haciendo”, dice Cook. “Es la alegría y el placer de escuchar y hablar con otras personas que aprecian mi trabajo lo que también impulsa mi deseo de crear dibujos tipográficos aún más grandes y ambiciosos”.

Los posibles colaboradores pueden contactar a Cook a través de su página web, o Instagram.

Vea dos videos de Cook a continuación:

(Cortesía de James Cook Artwork)

(Cortesía de James Cook Artwork)


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