Joven madrileña ocupa propiedad de su abuelo mientras está fuera y no lo deja más entrar

Por La Gran Época
26 de Junio de 2019 Actualizado: 27 de Junio de 2019

Una adolescente madrileña que hasta hace poco se encontraba en un reformatorio, aprovechó los momentos en que su abuelo de 87 años viajó a ver a su esposa, para ocupar la residencia y cambiar la chapa. Desde entonces han pasado más de 20 días que el dueño de casa no puede entrar y la policía debe esperar un juicio para sacarla.

El anciano Vicente Moreda recibió una llamada hace tres semanas de la comunidad de vecinos de la calle Atocha 112 de la capital, alertando que personas extrañas habían ingresado a su domicilio. Se encontraba en Cartagena (Murcia) donde vive su hija Amelia, de 51 años, y donde su mujer es atendida en una residencia por problemas de alzheimer.

“Un vecino me alertó y dijo que habían entrado okupas a mi vivienda. Lo que jamás pensé es que al otro lado de la puerta la okupa era mi nieta Paula”, dijo Moreda en una entrevista a Libre Mercado.

Cuando supo la noticia el anciano volvió a Madrid con Amelia, madre de la adolescente, pero Paula no quiso abrirles.

La familia relató a la prensa que la joven se encontraba dentro del inmueble con una amiga y llamó a la policía para que los echen.

“Mi padre se vino hace dos meses a Cartagena porque se encontraba mal. Estuvo ingresado un mes. Además, mi madre está en una residencia porque tiene un alzheimer muy fuerte”, dijo Amelia a El País el 26 de junio.

“Cuando la Policía llegó casi me llevan detenido porque se creían que yo era un delincuente al saltar las alarmas. Siempre tengo que ir con las escrituras del inmueble bajo el brazo para poder defenderme y aclarar que es mi propiedad la que ha sido invadida”, dijo el afectado.

“Encima se ríen”, dijo Amelia a Libre Mercado, lamentando que su hija “siempre ha sido así”. Ella relató que tiene tres hijos con su exmarido. Dos estudian. Ella es la del medio pero los otros dos “no son así”, aseguró.

“No sé nada de ella desde que me amenazó hace un año con un cuchillo en Cartagena. No lo comprendo. Se metió en eso de las drogas y ya…”, comentó.

Padre e hija fueron a la policía para la denuncia. “Identificamos a la niña y resulta que no lo teníamos que haber hecho. Dije que era mi hija y que era un robo con fuerza. Me dijeron que la iban a desalojar en 48 horas, pero ahora me dicen que, como he dicho que es familiar, pues que se va a demorar y tendremos un proceso judicial”, informó El País.

“Llevan 20 días con la casa ocupada y esto va para largo”, añadió la madre a Libre Mercado.

Los agentes de policía consiguieron convencer a la joven de dialogar con su madre quien entró escoltada y pudo ver a su hija, pero no logró que abandonara el domicilio. “Quieren quedarse para una larga temporada porque han cambiado ya la luz, el agua y el gas”, dijo la madre.

“Menos mal que mi mujer no es consciente con la enfermedad que sufre. Ella fue su madrina, si supiera que ha asaltado nuestro hogar y me ha dejado en la calle…”, añadió el abuelo a Libre Mercado.

Sin siquiera poder retirar su ropa y pertenencias personales, el anciano se tuvo que marchar a vivir con su hija a Cartagena. “Es nuestra casa, solo quiero volver a mi hogar, esto es muy duro”, reclamó ante la prensa.

Ambos relataron que Paula ya ha tenido problemas con la ley. “Está mal y ha estado incluso en un reformatorio”. Luego hace dos años se fue a vivir con su padre.

“Es muy doloroso. Tengo miedo de que vaya a la cárcel. Sabemos que con esta denuncia que le hemos puesto podría ir a prisión cuando la condene un juez, pero no nos ha dejado otra. ¿Qué hacemos?”, expresó el anciano a El País.

El abuelo y la hija dijeron que el juicio de desalojo tardará mucho tiempo por lo que llamaron a Desokupa, una empresa especializada. Su representante, el empresario Daniel Estévez, se presentó ante la puerta de la casa para leer en voz alta las condenas que le podían caer de no salir del inmueble y Paula volvió a llamar a la Policía.

El caso fue documentado hace unos días en el programa Está Pasando de Telemadrid donde se informó que Paula está siendo asesorada por la familia de su pareja. Han puesto una alarma en la propiedad y se han instalado con tres gatos. Hasta el momento se desconoce una explicación de parte de la adolescente.

“No me quiero morir sin arreglar esto”, dijo el anciano a El País, quien se considera con todo su derecho.” Por favor, que se deje de tonterías. No quiero ver a mi nieta en la cárcel. La he querido siempre mucho y de pequeña la he llevado al parque”.

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