La caída de la Bolsa revela lo que EE. UU. debe aprender sobre China

Por Jennifer Zeng - La Gran Época
13 de Diciembre de 2018 Actualizado: 13 de Diciembre de 2018

Análisis

El 4 de diciembre, el Promedio Industrial Dow Jones se desplomó casi 800 puntos, una caída que aparentemente fue causada por el desconocimiento de los occidentales sobre China.

Según varios medios de comunicación, los inversores creyeron los artículos de los medios de comunicación estatales de China que presentaron una descripción totalmente diferente a la de la Casa Blanca sobre la reunión entre el presidente Donald Trump y el mandatario chino Xi Jinping en la cumbre de los líderes del G-20 en Buenos Aires, Argentina.

Como resultado, los inversionistas pensaron que se había logrado mucho menos de lo que habían anunciado la Casa Blanca y Trump, y temían que no se hubiera hecho nada para poner freno a la guerra comercial entre Estados Unidos y China.

El analista económico Qin Peng comentó que la reacción de los analistas occidentales fue ingenua. En China, el público que es capaz de “saltar sobre el Muro del Gran Cortafuegos” y acceder a las fuentes de noticias occidentales sabe muy bien cómo interpretar la propaganda del régimen chino. Si la Casa Blanca no dice lo mismo que el régimen, hay que creerle a la Casa Blanca. En general, se asume que la verdad es lo contrario de lo que el régimen informa.

Según Qin, la caída del 4 de diciembre muestra que no solo los inversionistas no sabían cómo interpretar la propaganda del régimen, sino que tampoco entendían el significado de lo que ocurrió en Buenos Aires y cuál es la situación actual en China.

Trump ganó a lo grande

Qin señaló que, por lo que él pudo ver, Trump ganó a lo grande en la reunión.

Beijing se vio obligado a sentarse en la mesa de negociaciones y hablar de cosas que antes decía que nunca hablaría.

Beijing prácticamente accedió a todo lo que Trump le pidió, incluyendo “iniciar inmediatamente las negociaciones sobre cambios estructurales con respecto a la transferencia forzada de tecnología, la protección de la propiedad intelectual, las barreras no arancelarias, las intrusiones cibernéticas y el robo cibernético, los servicios y la agricultura”.

China comenzó a comprar carne de cerdo estadounidense, podría comenzar pronto a comprar soja estadounidense a partir de enero, y podría reducir o eliminar los aranceles sobre los automóviles y otros productos de Estados Unidos.

Crisis ‘potencialmente fatal’

El marco principal por la repentina voluntad de Beijing de querer llegar a un acuerdo, y que los inversores internacionales no pudieron captar, es que el Partido Comunista Chino (PCCh) enfrenta una crisis “potencialmente fatal”, explicó Qin.

“Una economía en deterioro, el desempleo masivo y Trump apuntando a objetivos específicos como ZTE, el fabricante de semiconductores Fujian Jinhua, respaldado por el Estado chino, y el Departamento de Desarrollo de Equipos de China y su director, Li Shangfu, todo esto ha comenzado a poner en peligro la existencia misma del régimen del PCCh. Esto es lo que realmente le preocupa y teme el PCCh. Sin embargo, los medios de comunicación internacionales no se dieron cuenta y no informan sobre esto”, señaló Qin.

El pueblo chino tiene miedo de lo que le depara el futuro. El 25 de julio, tanto Xinhua como el Diario del Pueblo publicaron un artículo titulado “Estadísticas preliminares muestran que el número de personas en nuestro país que regresaron a sus ciudades natales para iniciar nuevos negocios alcanzaron los 7,4 millones”.

Cuando apareció este titular, los internautas chinos hicieron capturas de pantalla y las difundieron en las redes sociales, afirmando: “¡Qué manera tan creativa de hablar del desempleo!”

En las redes sociales de China se está prestando mucha atención a una carta manuscrita del propietario de una fábrica. En las discusiones generadas a raíz de eso, los internautas repiten un dicho chino, yi ye zhi qiu: Cuando ves caer una hoja, sabes que el otoño está aquí.

En la carta, el dueño de la fábrica de la ciudad de Dongguan, en la provincia sureña de Guangdong, fuertemente industrializada, pidió disculpas a sus empleados por cerrar su empresa y huir, ya que no podía pagar a sus proveedores. Les pidió a sus empleados que vendieran la fábrica y se quedaran con el dinero. Dijo que preferiría que sus empleados la vendieran a que el Estado le quitara la fábrica.

También pidió a sus empleados que adoptaran a sus dos perros (uno de ellos está embarazada) o que los liberaran y los dejaran en libertad.

Qin destacó que los negocios en China tradicionalmente cierran para el Año Nuevo Lunar y, mientras están cerrados, pagan sus deudas. Este año, es posible que muchos negocios no vuelvan a abrir, ya que, como le sucedió al dueño de la fábrica en Dongguan, no podrán pagar a sus proveedores.

Millones de personas pueden unirse a las filas de los desempleados y lo harán en un momento políticamente delicado.

El Año Nuevo Chino cae el 6 de febrero de este año, y el feriado dura alrededor de dos semanas. A principios de marzo, el régimen chino tiene su espectáculo anual de una semana de duración, las “Dos Sesiones”, que consisten en las sesiones plenarias de la Asamblea Popular Nacional y el Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino.

Qin dijo que el PCCh teme que si algo sale mal mientras esos eventos están en marcha, podría ser desastroso para el partido.

Se puede vislumbrar la manera de pensar del PCCh, apuntó Qin, en su actitud hacia el desalojo de la población de “clase baja” de Beijing el año pasado. La comunidad internacional protestó por las acciones del Secretario del Partido de Beijing, Cai Qi, pero el PCCh cree que ha hecho un gran trabajo expulsando a los “elementos inestables” después de dos años continuos de desaceleración económica.

“Modo de colapso”

La razón fundamental por la que Beijing tuvo que doblegarse ante Trump en Buenos Aires es que, desde octubre, la economía china ha entrado en un “modo de colapso”, refirió Qin.

Por primera vez, el crecimiento de los ingresos fiscales de China entró en territorio negativo, con un descenso interanual del 3,1 por ciento en octubre. Según fuentes internas, agregó Qin, el crecimiento del PIB para el tercer trimestre es del 4 por ciento, y no el 6,5 por ciento anunciado oficialmente.

La situación económica de China es compleja debido a su dependencia en los productos agrícolas importados.

China no es autosuficiente en términos de soja y carne de cerdo, y depende en gran medida de las importaciones. Después de que China impuso un arancel de 62 por ciento a la carne de cerdo estadounidense, se importaron 240.000 toneladas de carne de cerdo desde Rusia. Esto puede haber causado un brote de peste porcina africana en toda China, causando grandes pérdidas a los campesinos chinos.

De hecho, China se vio obligada a importar carne de cerdo estadounidense incluso antes de la reunión de Trump-Xi en Argentina. Según las cifras del Departamento de Agricultura de Estados Unidos publicadas el 26 de noviembre, China había hecho el mayor pedido de carne de cerdo desde la guerra comercial, que asciende a 3348 toneladas para ser enviadas este año, y 9384 toneladas para el próximo año. En conjunto, fueron las mayores ventas semanales a China desde abril de 2017.

Otra complicación a la que se enfrenta el régimen chino es que Estados Unidos está haciendo más difícil para el PCCh robar tecnología. Desde el informe de la Sección 301 en marzo sobre el robo de tecnología en China, se tomaron una serie de medidas, entre ellas, exigir a China que renuncie a su plan “Made in China 2025”, cuyo objetivo es lograr el dominio en diez campos de alta tecnología y acabar con la transferencia forzada de tecnología. Estados Unidos impuso nuevas restricciones a las inversiones chinas y está investigando el “Plan de los Mil Talentos” de China, así como otras iniciativas.

Al aumentar la presión sobre el régimen chino, Estados Unidos está formando una coalición mundial contra el PCCh. En las etapas iniciales de la guerra comercial, el PCCh intentó formar una alianza con Japón y países europeos para luchar contra el “unilateralismo” y el “proteccionismo” de Estados Unidos. Sin embargo, el PCCh encontró que los países habían estado firmando o planeaban firmar acuerdos comerciales con Estados Unidos. Mientras tanto, la iniciativa china “Un cinturón, Una Ruta” está siendo contraproducente, provocando una publicidad negativa en todo el mundo por sus extorsivos acuerdos de préstamos.

Qin argumentó que por estas razones, el PCCh optó por ceder en algunos puntos, al igual que lo hizo muchas veces en el pasado. Y Estados Unidos debe estar alerta y no darle tiempo o espacio al dragón rojo para demorarse.

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