La creciente deuda a causa de la pandemia y grandes déficits aumentan las alarmas

Por Emel Akan
29 de Septiembre de 2020
Actualizado: 29 de Septiembre de 2020

WASHINGTON – El déficit presupuestario de Estados Unidos se ha expandido drásticamente desde abril debido a una respuesta fiscal sin precedentes a la pandemia, y ese problema podría empeorar en los próximos años a menos que ambos partidos políticos tomen medidas para corregir la situación, advierten los expertos en presupuesto.

“La situación está a punto de empeorar considerablemente en los próximos años, pero ninguno de los partidos políticos parece especialmente interesado en hacer mucho para corregir la situación”, dijo Carl Tannenbaum, economista jefe de Northern Trust Asset Management, en un informe.

Él dice que el alivio económico masivo contra la pandemia, junto con el lento crecimiento y la demografía, crean vientos en contra para el presupuesto de Estados Unidos.

El Congreso de Estados Unidos aprobó cuatro proyectos de ley de estímulo en respuesta a la pandemia de COVID-19, aprobando casi USD 3 billones en programas de gastos y préstamos para abordar las consecuencias económicas. Impulsada por los déficits, la deuda nacional en junio superó los 26 billones de dólares por primera vez.

Es probable que el Congreso promulgue otro gran proyecto de ley de alivio del coronavirus ya que la presidente de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi (D-Calif.) y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, continúan presionando por un acuerdo de estímulo previo a las elecciones. El próximo paquete, que se espera tenga un valor de entre 1,5 billones y 2 billones de dólares, aumentaría aún más el déficit.

La demografía y el crecimiento económico más lento de lo esperado son otros factores que contribuyen al problema del déficit y la deuda.

“A medida que el país envejece, los costos del Seguro Social y Medicare aumentarán sustancialmente”, dijo Tannenbaum. “El desafío fiscal planteado por la jubilación de la generación del baby boom fue evidente hace 30 años, pero ninguno de los partidos ha mostrado interés por abordar lo que algunos han llamado el tercer carril de la política estadounidense”.

Durante los próximos 30 años, se prevé que la deuda nacional aumente a casi el doble del producto interno bruto (PIB) de EE. UU.

La Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) dio a conocer sus proyecciones actualizadas a largo plazo la semana pasada, que ilustran un deterioro significativo en las perspectivas fiscales. CBO estima que el déficit alcanzará los USD 3,3 billones este año, o el 16 por ciento de la economía, marcando el nivel más alto desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Se espera que la deuda federal en poder del público aumente al 98 por ciento del PIB en 2020, desde más del 79 por ciento del año pasado. Y la deuda superará el tamaño de la economía en 2021, por primera vez desde mediados de la década de 1940.

Fuente: Oficina de Presupuesto del Congreso

“Consecuencias peligrosas”

El aumento de la deuda tiene consecuencias adversas y potencialmente peligrosas, según el Comité para un Presupuesto Responsable (CRFB), una organización no partidista de políticas públicas. Un nivel de deuda creciente debilita la capacidad del gobierno para responder a la próxima recesión, impone cargas indebidas a las generaciones futuras y aumenta el riesgo de una futura crisis fiscal.

“Si bien abordar la crisis económica y la pandemia de COVID-19 sigue siendo la máxima prioridad, ninguno de los candidatos ha propuesto un plan para abordar la trayectoria a largo plazo de la deuda”, dijo un informe de CRFB.

La deuda nacional casi se duplicó bajo la administración Obama-Biden, del 39 por ciento del PIB al 76 por ciento en ocho años, según el informe.

Y la deuda ha seguido creciendo bajo la administración Trump, que ahora se espera que alcance el 98 por ciento del PIB debido a los recortes de impuestos, los acuerdos de gasto bipartidistas y el estímulo fiscal para combatir la pandemia, según el informe.

Sin embargo, gran parte del aumento en la relación deuda/PIB, que es de aproximadamente 17 puntos porcentuales como resultado de la pandemia, se registraría en 2020.

Las agendas económicas de las campañas de Biden y Trump sugieren que el nivel general de deuda seguirá aumentando en los próximos años.

La campaña de Biden ha propuesto un plan fiscal que generaría más de USD 3 billones en ingresos durante los próximos 10 años, según estimaciones.

Sin embargo, Biden también anunció sus planes para gastar USD 2 billones en energía limpia e infraestructura, USD 1.5 billones en atención médica y USD 850,000 millones en un plan educativo para preescolar y K-12. Además, la agenda de Biden incluye “billones más en gastos para vivienda, educación superior, jubilación, discapacidad y otras iniciativas”, según el informe.

JPMorgan predice que la plataforma Biden producirá déficits acumulativos que rondarán los USD 2 billones en la próxima década.

“Si se promulga según lo planeado, gran parte del gasto se concentraría en la primera parte de ese horizonte”, dijo en un informe Michael Feroli, economista jefe para Estados Unidos de JPMorgan. “Además, hay razones para creer que el aumento del gasto se priorizaría sobre el aumento de los impuestos”.

Si bien la campaña de Trump no ha publicado una agenda política detallada, sus propuestas también parecen estar aumentando el déficit, según el CRFB.

La mayoría de sus propuestas de política económica, incluidos los créditos fiscales “made in America”, recortes de impuestos adicionales, aumento del gasto en infraestructura, la Fuerza Espacial, la NASA, los veteranos, la defensa nacional, la policía y la elección de escuelas se sumarían a la deuda, según el informe.

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