La creciente epidemia de suicidio entre los hombres

Por David Brown
08 de Noviembre de 2019 Actualizado: 08 de Noviembre de 2019

Comentario

El Centro Nacional de Estadísticas de Salud publicó su informe sobre las muertes de adolescentes por suicidio y homicidio. Las cifras ilustradas en el documento y por los Centros para el Control de Enfermedades son inquietantes.

Entre 2007 y 2017, la tasa de suicidio entre las personas de 15 a 24 años aumentó en un 50 por ciento. Aunque las causas de este aumento dramático están siendo ampliamente debatidas en los medios, muchos de ellos se están centrando específicamente en el aumento de los suicidios de las minorías y de mujeres, así como en el elevado riesgo al que se enfrentan los adolescentes y los LGBTQ.

La tasa de suicidio de las mujeres de 15 a 24 años durante este periodo aumentó 87 por ciento, de 3,1 personas por cada 100.000 en 2007, a 5,8 en 2017. La tasa de suicidio de los afroamericanos del mismo grupo de edad aumentó en 75 por ciento, de 6,1 en 2007 a 10,7 en 2017. Estas cifras demuestran una crisis entre la juventud estadounidense, pero la mayoría de los informes sobre el tema han pasado por alto una crisis aún mayor: la tasa de suicidio entre los hombres, principalmente entre hombres blancos no hispanos, y entre hombres indígenas estadounidenses y nativos de Alaska.

Gráfico que muestra las tasas medias de suicidio de hombres y mujeres por cada 100.000 personas entre 2007 y 2017. (Cortesía de David Brown)

A nivel nacional, los hombres se suicidan casi cuatro veces más que las mujeres. En todos los grupos étnicos y de edad, los hombres cometen muchos más suicidios por cada 100.000 habitantes. Entre 2007 y 2017, la tasa de suicidio de los hombres blancos de 15 a 24 años aumentó en 46 por ciento. Aunque el aumento fue menor que el de otros grupos, el número de hombres por cada 100.000 llegó a la asombrosa tasa de 27,2, en comparación con los 5,8 en el caso de todas las mujeres a nivel nacional.

El suicidio es la segunda causa principal de muerte entre hombres blancos de 5 a 34 años de edad. La tasa a la que los hombres blancos se suicidan continua aumentando hasta que se estabiliza brevemente en un 39,5 por cada 100.000 para las edades de entre 45 y 54 años, antes de aumentar a 58,8 por encima de los 85 años de edad.

En un contraste igualmente deprimente, los hombres indígenas americanos y nativos de Alaska tienen la tasa más alta de suicidio de 5 a 44 años de edad, con un máximo de 62,9 suicidios por cada 100.000 habitantes. Mientras que la tasa de suicidio de los hombres blancos sigue siendo alta e incluso aumenta a mayores edades, la tasa en los hombres indígenas americanos y nativos de Alaska ve una fuerte disminución a medida que envejecen.

Incluso en comparación con los grupos sobre los que se informó ampliamente por sus inquietantes altas tasas de suicidio, los hombres blancos y nativos americanos tienen niveles significativamente más altos.

El personal militar en servicio activo comete suicidios a una tasa de 24,8 por cada 100.000, mientras que los veteranos se suicidan a una tasa de 30 por cada 100.000. Ambas cifras reciben la cobertura de los medios de comunicación y por los políticos de todo el país por tener una tasa de suicidio considerablemente más alta que el promedio nacional de 14,5.

En el Informe Anual de Suicidio publicado por el Departamento de Defensa, el Pentágono afirma que estas cifras son engañosas. Según el informe: “En la superficie, el suicidio en el ejército parece ser notablemente más alto que el de la población estadounidense. … Sin embargo, la comparación directa entre las tasas de suicidio militar y la población militar estadounidense es engañosa. Está bien demostrado que los hombres tienen un riesgo casi cuatro veces mayor de muerte por suicidio que las mujeres”.

Lo que el informe no amplía, más allá de un breve reconocimiento, es que más del 70 por ciento de los suicidios en las fuerzas armadas son cometidos específicamente por hombres blancos.

Gráfico que muestra los suicidios por cada 100.000 personas por raza y género para 2017. Fuente: CDC. (Cortesía de David Brown)

La gran discrepancia entre los suicidios de hombres y mujeres existe en todo el mundo. En casi todos los países, desde Irlanda hasta Japón, desde Rusia hasta Bahrein, los hombres se suicidan entre 3 y 5 veces más que las mujeres. Las razones de esto son complejas, ampliamente debatidas y confusas por lo que se conocen como la Paradoja de Género del Suicidio.

Las mujeres de todo el mundo intentan suicidarse a una tasa de tres a cinco veces superior a la de los hombres, a pesar de que los hombres cometen con éxito la mayoría de los suicidios. Los hombres son menos propensos a buscar tratamiento de salud mental que las mujeres, menos propensos a pedir ayuda a amigos y familiares, a enfrentar diferentes presiones sociales y son más propensos a usar métodos de suicidio que tienen una mayor probabilidad de éxito, como son las armas de fuego.

Independientemente de las causas exactas de la disparidad de género y raza, es necesario hacer más para enfrentar esta cuestión endémica. En el clima político actual, proponer políticas dirigidas específicamente a los estadounidenses blancos y de sexo masculino es imposible. Incluso el reconocimiento de cuestiones específicas de los grupos “privilegiados” puede dar lugar a una reacción cáustica. El índice de suicidios está creciendo a un ritmo alarmante en casi todos los grupos demográficos de Estados Unidos, todos los cuales merecen ser reconocidos y ayudados.

En 2017, más de 47.000 estadounidenses se quitaron la vida intencionalmente: 37.000 eran hombres, y 30.000 de ellos eran hombres blancos no hispanos. El aumento de la tasa de suicidio entre las minorías y las mujeres es una crisis creciente, pero la tasa de suicidio entre los hombres, en particular entre los hombres blancos, los indios americanos y los nativos de Alaska, ya es una crisis, una que fue ignorada durante décadas.

Después de graduarse de la Universidad de Florida en 2014 y de la Universidad Estatal de Florida en 2017, David Brown pasó varios años trabajando en el Instituto de Responsabilidad Gubernamental, donde investigó la corrupción en la política. Brown se especializa en salud, economía y política exterior.

Los puntos de vista expresados en este artículo son las opiniones del autor y no reflejan necesariamente los puntos de vista de La Gran Época.

*****

Mira a continuación

Navegando por el mar de la vida con la brújula mágica de ‘Verdad, Benevolencia y Tolerancia’

Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

TE RECOMENDAMOS