La crisis de Ucrania y los elásticos vencidos

19 de Agosto de 2015 Actualizado: 19 de Agosto de 2015

El distanciamiento de Ucrania de Rusia a favor de un acercamiento a Occidente –que puede evidenciarse en el acuerdo de asociación con la Unión Europea– ha sido catalogado por estudiosos y por distintos medios de prensa como una de las causas de la crisis que se vive actualmente en los territorios del Este de este país. Pese al cese al fuego acordado en febrero del presente año entre las partes beligerantes, los enfrentamientos armados entre éstas se mantienen, atentando contra la paz y la estabilidad en el viejo continente.

El conflicto ha estado marcado por la utilización de tácticas, técnicas y maniobras de combate tanto convencionales como de otras que difieren enormemente de un conflicto armado tradicional. Además, el accionar de la sociedad internacional –en particular de la Unión Europea y de Estados Unidos– ha sido incapaz de contener a Rusia y de inducir un cambio en su rol en este conflicto. Si bien las sanciones económicas impuestas por parte de Occidente han impactado en su economía, Rusia sigue estando presente en el Este de Ucrania.

Las sanciones impuestas a Rusia han funcionado según la lógica del denominado balance agencia estructura. Haciendo alusión al poder que detenta un Estado –agencia o tamaño estratégico– se establece que a mayor poder, mayor será su margen de acción en el escenario internacional, permitiendo incluso soportar y sortear los constreñimientos de la estructura internacional. A Rusia le es posible: 1) ignorar el Derecho Internacional e incursionar en un territorio extranjero en lo que podría ser tenido por casus belli; 2) soportar en parte los embates de las sanciones económicas impuestas por Occidente; 3) continuar operando en el territorio del Este de Ucrania pese a las ya mencionadas sanciones; 4) aumentar la popularidad de Putin en las encuestas en Rusia.

Motivado por la defensa de los intereses de la minoría rusa en Crimea, las incursiones llevadas a cabo por Putin pueden ser interpretadas como alguien jugando con un elástico, revisando hasta qué punto se estira, sin cortarse. Esto es una evaluación del margen de acción ruso en el escenario internacional, poniendo a prueba a Occidente y a sus respuestas. Esta “lógica elástica” funcionó en Crimea, pero pareciera que su éxito no se replicará al Este de Ucrania.

La elasticidad que caracterizó el accionar ruso en Crimea ha disminuido. Ello se evidencia al observar los desafíos estratégicos que Rusia debe enfrentar en la actualidad. Al no poder desentenderse de sus distintos frentes de interés estratégico, la utilización de todas sus capacidades al Este de Ucrania es inviable. Si a esto se suma el efecto que las sanciones económicas impuestas por Occidente han tenido en la economía rusa, el amplio margen de acción que Putin tuvo en Crimea parece verse limitado en el Este de Ucrania. El elástico que parecía no cortarse jamás comienza a dar las primeras muestras de vencimiento.

 

 

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