La guerra de influencia global de China: Investigación militar francesa

Parte 1 de la serie de 4 partes: 'Operaciones de influencia china'

Por Anders Corr
03 de octubre de 2021 4:20 PM Actualizado: 03 de octubre de 2021 4:20 PM

Análisis de noticias

Las operaciones de influencia global de Beijing, incluida la interferencia electoral, han sido reveladas por una nueva investigación militar francesa, que, sin embargo, no ahonda en los objetivos máximos del régimen.

Un nuevo estudio a las operaciones de influencia global de China, realizado por el Ministerio de las Fuerzas Armadas de Francia, demuestra que Beijing está dando un giro maquiavélico para generar miedo en el mundo, en lugar de dirigirse hacía el lado opuesto. En las operaciones de influencia de Beijing, argumentan los autores, el Partido Comunista Chino (PCCh) está utilizando conscientemente las tácticas de influencia que obtuvo al observar las tácticas similares utilizadas por Rusia.

El estudio es excelente, pero se centra demasiado en formas insignificantes de influencia. Trata con guantes de seda los objetivos más importantes de las operaciones de influencia de Beijing: Las élites políticas y económicas actuales de Washington, Londres, Bruselas, Berlín, Tokio, Nueva Delhi y, lo adivinó, París.

Es el estudio más completo de su tipo y sus autores construyen audazmente una taxonomía de las operaciones de influencia del PCCh, incluida la propaganda, la guerra legal, el espionaje y las tácticas de influencia organizacional. Cubren algunos de los temas más controvertidos en el campo de la política china, incluida la injerencia en las elecciones extranjeras por parte de Beijing, la compra de élites extranjeras a través de las relaciones comerciales, la persecución del PCCh a Falun Gong y el intento del PCCh por controlar las narrativas sobre el tráfico global de órganos, incluso frente a la sustracción forzada de órganos a prisioneros de conciencia de China por cuenta del Partido. Pero el estudio deja fuera de su taxonomía la operación de influencia más importante de Beijing: La captura de élites extranjeras mediante sobornos de diversos tipos.

El informe de 641 páginas titulado «Operaciones de influencia china: Un momento maquiavélico», fue escrito por el Dr. Paul Charon y el Dr. Jean-Baptiste Jeangène Vilmer en el Instituto de Investigación Estratégica (IRSEM), una prestigiosa escuela militar francesa. El IRSEM hizo público el informe el 20 de septiembre y más de 50 investigadores contribuyeron al informe, que tardó dos años en completarse. Vilmer ha sido el director del IRSEM desde 2016.

La taxonomía de la guerra de propaganda del PCCh se divide en «conceptos, actores y acciones», con conceptos que incluyen propaganda, espionaje, defensa de la ley e influencia organizativa; los actores son el Partido, el Estado, los militares y la industria; y las acciones son seducción, subyugación, infiltración y coerción.

El líder chino Xi Jinping le da la mano al vicepresidente estadounidense Joe Biden dentro del Gran Salón del Pueblo, en Beijing, China, el 4 de diciembre de 2013. (Lintao Zhang/Getty Images)

Estos dos últimos temas reciben la mayor atención y componen un capítulo titulado «Infiltrer et Contraindre». Contraindre se puede traducir de múltiples maneras, incluyendo obligar, forzar, restringir y coaccionar. El capítulo está organizado en los temas de objetivos y medios donde se incluye la diáspora china, los medios de comunicación, la diplomacia, la economía, la política, la educación, los grupos de expertos, la cultura e Internet.

El informe también incluye estudios de casos sobre Taiwán, Hong Kong, Singapur, Suecia, Canadá y la «Operación ‘Infección 2.0’ durante la pandemia de COVID-19», en la que el PCCh promueve la desinformación alegando que el virus se originó en Estados Unidos.

Sin embargo, todo el tema de la influencia económica solo merece ocho páginas bajo su propio título, enterrado profundamente en el estudio. El soborno de 1,3 millones de dólares al presidente de la Asamblea General de la ONU, John Ashe, quien luego murió en circunstancias sospechosas, merece una sola frase en el estudio. Hunter Biden no se encuentra por ningún lado.

Además, el descubrimiento de la identidad de Larry Romanoff, un casi desconocido inmigrante canadiense en Shanghai que el PCCh aparentemente contrató como propagandista de poca monta, recibe siete páginas y se destaca con orgullo en la introducción como una contribución original. Se podría argumentar que los militares franceses por ver un árbol dejan de ver el bosque entero.

Dicho esto, la investigación original de los autores excede el trabajo de análisis previo en algunas formas importantes, incluido el grupo de guerra psicológica y legal 311 del ejército chino, las operaciones de influencia de la Liga Juvenil Comunista China y el ecosistema de think tanks y editoriales influenciados por el PCCh en Francia. Los autores utilizan extensas fuentes en chino para su investigación original.

El informe está recibiendo algo de cobertura en los medios, especialmente en Francia, donde se espera que revierta y despierte a un público francés peligrosamente adormecido. Ha recibido una cobertura mediática puramente positiva, que yo sepa, incluso en CNBC, The Canadian, RFI de Francia, FranceInfo, Le Parisien y el icónico periódico de izquierda del país, Libération. El Straits Times de Singapur y la ANI de Asia del Sur también aplaudieron el nuevo estudio. The Epoch Times ha publicado cuatro artículos sobre el informe, incluido uno en chino, todos en apoyo a la investigación.

Varios expertos sobre China, con quienes me comuniqué, argumentaron que el estudio es tanto provocador como preciso. “Es intrigante lo soviético del enfoque chino”, escribió David Cowhig. “Si bien asumí que parte de lo que hacían [estaba ligado con Rusia], dada la larga asociación del KMT/Partido Comunista/Comintern con [la] URSS desde los días de Mikhail Borodin, en la década de 1920, esto lo aclara más”, escribió. «¿Quizás el colapso de la URSS hizo que fuera más fácil ver algunas de sus cosas, con más claridad, cosas que empezaron a imitar?».

Cowhig es un exfuncionario del Departamento de Estado de EE.UU. que tiene una amplia experiencia relacionada con China y Rusia.

Sam Cooper, un experto canadiense en las operaciones de influencia de China, respondió positivamente al estudio de caso del informe sobre Canadá. “Los hallazgos de este extenso estudio francés sobre la interferencia del Frente Unido en la democracia de Canadá son precisos y muy oportunos. Mi propia investigación ha encontrado que lo que parecen ser actores estatales de alto nivel en los grupos de WeChat y del Frente Unido de Vancouver intensificó la interferencia descarada en las elecciones municipales de la Columbia Británica en 2018, y en las elecciones federales recientes, algunos de los principales actores han celebrado la situación relacionada con una circunscripción de Richmond contra el Partido Conservador y el diputado titular, Kenny Chiu».

El Straits Times cubrió positivamente el estudio de caso de Singapur en el informe, dijo que los puntos de discusión de Beijing para el país son una mezcla de racismo y realismo -por ejemplo, el régimen dice que Singapur es «chino» y parte de la «Gran China», a la que los singapurenses deben ser leales.

El informe llega en un momento óptimo para Singapur, que está estudiando una legislación propuesta por el gobierno contra la injerencia extranjera, incluso la injerencia llevada a cabo por medio de propaganda y de representantes locales.

Beijing hasta ahora se ha reservado comentarios, aunque su embajada en Francia dijo el 22 de septiembre que el informe era una «operación de estigmatización».

El estudio francés es importante porque pone de manifiesto la creciente preocupación internacional por la influencia antiliberal de China. El PCCh se escusa diciendo que los anuncios sobre sus interferencias políticas hacen parte de una supuesta agenda anti-China en Washington. De hecho, como lo demuestra el informe, la preocupación por las operaciones de influencia autoritaria es internacional y cada vez más urgente.

Los autores, por lo tanto, no tienen excusa para dejar de lado en su taxonomía la compra de élites por parte de china, ya que describen las ideas y principios básicos del tema de la compra de élites en sus ejemplos y estudios de caso, incluida la influencia impuesta a los jefes de estado y ministros en Francia, Alemania, Gran Bretaña, Australia, Estonia, Taiwán y en las Naciones Unidas. También discuten la influencia del PCCh ante los directores ejecutivos de múltiples empresas dentro y fuera de China, incluso a través de la regulación del acceso al mercado y mediante la inserción de células del Partido en las corporaciones.

La gente camina afuera de la Bolsa de Nueva York (NYSE) en la ciudad de Nueva York, el 6 de mayo de 2019. (Spencer Platt/Getty Images)

La compra de las élites, como una forma particular de influencia económica china a niveles de élite global, incluido al nivel de jefes de estado, está más oculta. Podría decirse que es más poderosa que la influencia que Beijing puede ejercer sobre un país a través de los torpes intentos del PCCh de atraer a los votantes chinos del extranjero mediante diversos tipos de propaganda, incluida la publicidad pagada en los medios de comunicación chinos y convencionales, y las manipulaciones de las redes sociales que son relativamente fáciles de exponer y ridiculizar

Los propios autores admiten que este tipo de propaganda grosera es contraproducente para los objetivos de Beijing. Pero el enfoque selectivo de la investigación en los elementos contraproducentes de las operaciones de influencia de Beijing, en lugar de su compra e influencia económica altamente exitosa en las élites, desafortunadamente se convierte en un ruido de fondo y el público puede bostezar, darse la vuelta y regresar a dormir.

Una de las afirmaciones más controvertidas de los autores es que Beijing está involucrada en una «interferencia» en las elecciones globales, en lugar de solo una «influencia». En los círculos académicos se habla mucho de la diferencia entre influencia electoral e interferencia electoral, asumiendo que la influencia abierta no es tan dañina para la democracia como la interferencia encubierta.

Los autores plantean que el régimen aplica desde influencia «benigna», en forma de diplomacia pública, hasta influencia maligna por medio de interferencia clandestina. Pero en el caso de las contiendas electorales, un voto es un voto, independientemente de cómo lo adquiera Beijing, y cuando utiliza impuestos de ciudadanos chinos que no tienen voz en cómo se gastan sus impuestos, y gasta ese dinero de impuestos en el extranjero en un resultado electoral, el resultado es igualmente antiliberal.

Dicho esto, el nuevo estudio francés tiende con razón a utilizar con más fuerza el término interferencia. Influir en los votantes influye en la forma en que votan, que es, después de todo, una «interferencia» en el resultado de una elección. La diplomacia pública de una potencia totalitaria, como el PCCh, no debe describirse como benigna de la misma manera que la diplomacia pública de una democracia como Francia, Alemania o Estados Unidos.

El presidente francés Emmanuel Macron (centro) gesticula junto a la canciller alemana Angela Merkel (der.) y el líder chino Xi Jinping (izq.) luego de su reunión en el Palacio del Elíseo, en París, el 26 de marzo de 2019. (LUDOVIC MARIN/AFP a través de Getty Images)

Los autores también afirman, de forma controvertida, que la interferencia electoral del PCCh se dirige especialmente a las poblaciones de etnia china en los países democráticos. Dada la creciente y legítima preocupación por el racismo antiasiático y el uso de estas preocupaciones por parte del PCCh para sus propios fines antiliberales, los autores predicen razonablemente que los apologistas de Beijing dirán que es racista la investigación sobre su injerencia en el extranjero. Con razón subrayan al principio del informe que no están en contra de China ni de los chinos.

Siempre hay que repetir que los chinos a los que el PCCh apunta con injerencias son las víctimas del PCCh. Los que señalan esta victimización se añaden entonces, mediante propaganda adicional, a la lista de víctimas del PCCh.

El análisis de los autores sobre la interferencia electoral global de Beijing aborda el tema en Australia, Camboya, Hong Kong, Indonesia, Malasia, Taiwán, Canadá y Estados Unidos, entre otros países. Su afirmación de que la injerencia electoral es más evidente en las circunscripciones que son «les plus ‘sinicisées'» (las más chinas) es una perspectiva particularmente francesa, aunque también puede encontrarse en Australia y Canadá.

Charon argumentó en un correo electrónico que “la diáspora china en Francia es la más grande de Europa, un poco más grande que en el Reino Unido, pero aún por detrás de las de Estados Unidos y Canadá. Otra razón del nivel relativamente bajo de operaciones [de influencia clandestina] en Francia es que los chinos han percibido durante mucho tiempo al país como un objetivo blando, en otras palabras, uno que es fácil de romper”.

El PCCh también despliega sus recursos de acuerdo con otras métricas, y no solo intenta influir en la diáspora china en un intento de interferencia electoral, escribió, y señaló que el despliegue de recursos del PCCh entre la diáspora china “no siempre se hace para instrumentalizar la diáspora, sino, principalmente, para protegerse contra lo que llama ‘infiltración cultural’, en otras palabras, la importación de ideas liberales a China”.

A mi argumento de que las compras de las élites por parte de China y su influencia económica deberían haber aparecido de manera más prominente en la taxonomía y el análisis de la investigación francesa, Vilmer brindó una respuesta rápida, incluyendo que estos problemas eran relativamente obvios, habiendo sido abordados adecuadamente en otros lugares. Pero no he visto muchos intentos de conectar los intereses personales del presidente Emmanuel Macron, así como los de sus partidarios de élite, ya sean financieros o políticos, con su falta de una política real frente a China.

Los autores del informe sostienen que, por el contrario, la resistencia de Francia a la competencia de China se ha vuelto tan efectiva últimamente, que Beijing ha tenido que recurrir a formas de influencia más clandestinas.

«En Francia y hasta hace poco, la palanca económica era suficiente», escribió Vilmer en un correo electrónico. «Véase el ejemplo que damos… del presidente Sarkozy en 2008-9: Primero dijo que solo participaría en la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos si se reanudaba el diálogo [entre] Beijing y los tibetanos (y anunció que se reuniría con el Dalai Lama), y finalmente renunció a sus condicionamientos después de que el PCCh desplegara un arsenal de amenazas políticas y económicas. Durante mucho tiempo, Francia fue vista como un objetivo blando: La aplicación de la presión económica era suficiente para hacernos ceder, por lo que literalmente no había necesidad de operaciones de influencia más complejas/clandestinas. Desde 2019-2020, esto está cambiando. Esto es lo que llamamos «El despertar francés»… La conciencia francesa está creciendo (como lo muestra este informe)».

Esperemos que cuando Francia despierte, si se despierta después de este anodino estudio, haga un mejor trabajo al unirse con aliados estadounidenses verdaderamente enfocados, como Gran Bretaña y Australia, para derrotar decisivamente al PCCh.


Únase a nuestro canal de Telegram para recibir las últimas noticias al instante haciendo click aquí


Cómo puede usted ayudarnos a seguir informando

¿Por qué necesitamos su ayuda para financiar nuestra cobertura informativa en Estados Unidos y en todo el mundo? Porque somos una organización de noticias independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones para silenciarnos, sobre todo del Partido Comunista Chino. Pero no nos doblegaremos. Dependemos de su generosa contribución para seguir ejerciendo un periodismo tradicional. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad.