La historia del venezolano que caminó 8000 km para ver nacer su hijo en Buenos Aires

Por Anastasia Gubin
05 de Enero de 2019 Actualizado: 05 de Enero de 2019

La joven venezolana Fabiola Navarro descubrió que estaba embarazada cuando llegó en junio pasado a Argentina a reunirse con su familia, escapando de la grave crisis con la que el régimen socialista comunista sumió al país.

Ella era una estudiante universitaria de Relaciones Industriales, vivía en Caracas y resistió todo lo que pudo en su tierra natal para no separarse de su novio, Reinaldo Perger, pero tuvo que partir. El padre del bebé cuando supo que un hijo de ambos nacería en febrero, no tenía dinero para comprar un boleto de autobús, así que hace dos meses decidió partir caminando los 8000 kilómetros que lo separaban.

El feliz reencuentro que costó sudor y lágrimas finalmente se hizo realidad esta semana, informó el medio argentino Clarín.

Sin dinero y con una brújula

Reinaldo partió sin dinero ni celular, con una brújula y haciendo dedo. Estaba dispuesto a hacer lo posible por llegar de algún modo para reunirse con su novia.

“Me enfrente muchas dificultades. Me tropecé bastante en el camino…..Pensé incluso en volver. La verdad que el viaje fue muy largo. Me encontré con lluvia, me encontré con el frio. Llegó el momento que mi cuerpo sufría hipotermia, pero me mantenía caminando, hacía ejercicios, me cubría el pecho con bolsas negras para mantener el calor corporal“, dijo a Crónica TV.

Después de Cucuta, Colombia, caminó; y haciendo dedo llegó a Perú donde se quedó 10 días trabajando en la pesca. “Estaba muy maltratado por el Sol, quería descansar. Me encontré como con cuatro personas que me vieron en las condiciones en que estaba y me ofrecieron ayuda. Me dieron alojamiento en un bote”.

Los amigos que conoció le enseñaron el trabajo y le dieron de comer. “Fue una experiencia demasiado bonita como tal porque nunca había conocido el mar”.

Venezolano camina 8000 km para llegar a Buenos Aires. (Captura de Vídeo Cri¡onica TV)

A principios de diciembre Reinaldo llamó a Fabiola mientras estaba en la costa de Perú desde un teléfono prestado. Después de haber sobrevivido de limosnas y agua que le daba la gente, descansando en las plazas o en la calle, ahora estaba más repuesto. Sin embargo uno de los automóviles que lo llevó se quedó con su bolso de ropa, después que se bajó muy rápido, así que no tenía nada más que lo puesto.

El le contó a la novia que al llegar a Perú tenía los pies hinchados y los labios ensangrentados por el Sol cuando estaba por llegar a Bolivia, señala el reporte de prensa.

“A veces se me nublaba la vista y se me pasó por la mente quedarme en Colombia a trabajar y ahorrar, pero nunca iba a juntar lo suficiente para un pasaje”, dijo Reinaldo, según Clarín.

El 28 de diciembre tras dos meses de travesía, llegó a Salta, como todos los días sin comer y sin tener dónde dormir. Pero ahí conoció a una mujer llamada Laura, una buena samaritana que lo alimentó y le regaló un pasaje para Buenos Aires, después de contactar a Fabiola.

Esta semana Reinaldo llegó finalmente a Buenos Aires y se juntó con Fabiola con quien piensa contraer matrimonio pronto.

No tengo palabras para expresar lo que sentí cuando él llegó a la terminal de micros. Estaba demasiado feliz y emocionada“, dijo la novia al medio argentino, el 5 de enero.

“Yo creo que Dios tiene sus propósitos y que todo pasa por algo. Estoy muy agradecido con toda la gente como Laura que me ayudó para que pueda llegar”, agregó el novio.

“Ahora está en nuestros planes casarnos acá en Argentina y queremos hacerlo pronto”, adelantó.

Fueron 8 mil kilómetros los que el novio recorrió para ser recibido por su mujer. Ahora viven los dos en una calle tranquila en Bella Vista, de San Miguel, en un departamento que comparten con los padres y hermanos de Fabiola.

Nuestro plan es poder darle un futuro bonito a nuestro bebé. Conseguir un trabajo estable acá en Bella Vista o donde tengamos la posibilidad de trabajar, para poder darle lo mejor”, dice la madre.

Resistió lo que pudo

La historia de Fabiola también fue emocionante y dramática. Su familia dejó Venezuela hace un año después de vender todo lo que tenían y conseguir con el dinero comprar los pasajes a Argentina.

Prefirieron vender todo a morir de hambre”, dijo Fabiola, según el medio Upsocl.

Ella estaba tan enamorada que  prefirió tomar el riesgo y quedarse con su novio, pese a que sus padres insistían que abandonara el país.

Fabiola ganaba solo 4 dólares al mes y debió abandonar la universidad. Su novio Reinaldo Perger trabajaba como ayudante de cocina en un puesto de comida.

Cuando vieron que el dinero que ganaban les daba solo para comer una semana y los alimentos eran practicamente solo vegetales, se sumó el tema de la violencia. Los habían apuntado con un arma de fuego para robarles el celular. Después de eso la pareja no aguantó más.

Fabiola dejó Venezuela y se fue a Argentina en autobús con un boleto que le enviaron sus padres, alimentándose de galletas y agua. Ella planeaba juntar dinero trabajando para el boleto de Reinaldo.

Cuando llegó a Argentina se sintió mal y supo que estaba embarazada.

Una nueva vida está a punto de nacer para ambos. La pareja dice estar muy feliz en Argentina, su nuevo hogar, tienen todo un futuro por delante y quieren poner todo el empeño en ello.

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Una historia de tragedia, fe y resistencia frente al totalitarismo brutal. Memorias de un esclavo del comunismo es el viaje de un hombre que busca revelar lo que cree que lo ha mantenido a él y a su pueblo como rehenes durante demasiado tiempo.”

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