La inflación de los alimentos en China amenaza con estallar

Por Chriss Street
02 de Agosto de 2019 Actualizado: 02 de Agosto de 2019

Análisis

El éxito de China en frenar la inflación de los alimentos durante una década podría haber llegado a su fin debido a la combinación de factores tales como la peste porcina africana, el gusano cogollero u oruga militar, las inundaciones extremas y las olas de calor.

Dado que China debe alimentar a más de una quinta parte de la población mundial con solo una decimoquinta parte de la tierra cultivable del mundo, la gestión de la seguridad alimentaria durante los períodos de clima extremo y desastres naturales históricamente desempeñó un papel crucial en retener el mandato para gobernar. Cuando el Partido Comunista Chino (PCCh) llegó al poder en 1949 prometió que “ni una sola persona moriría de hambre”, sin embargo la ‘Hambruna del Gran Salto’ de 1958-1962 que mató a 30 millones de personas continúa siendo una de las hambrunas más letales en la historia china y mundial.

Desde los 80, las reformas económicas de China expandieron la producción agrícola y urbanizaron a un tercio de los agricultores. Aparte del susto causado por el 5,7 por ciento de inflación de los alimentos durante la crisis financiera mundial de 2008, las autoridades comunistas han podido mantener estable el Índice de Precios de los Productos Agrícolas de China  durante la última década.

Pero la inflación está a punto de perforar el rígido techo de inflación del uno por ciento impuesto por los comunistas chinos debido a una combinación de extremas inundaciones en el sur y calor en el norte; la peste porcina africana que mató a millones de cerdos en 32 provincias, y la invasión de la oruga militar que mastica vorazmente todo a su paso en 19 provincias chinas productoras de maíz.

Los veranos en China suelen producir sequías en el norte e inundaciones leves en el sur. Pero el Ministerio de Emergencia informó que las regiones del norte sufrieron situaciones de sequía elevada este año, mientras que las lluvias más intensas desde 1961 golpearon a China al sur del Río Amarillo.

El Ministerio informó el 11 de julio que las inundaciones del verano de este año afectaron a 19,91 millones de personas, derrumbaron al menos 34.000 viviendas y dañaron 1,75 millones de hectáreas de cultivos. Las inundaciones causaron la muerte de al menos 61 personas, obligaron a que 1,3 millones de personas tuvieran que reubicarse y 582.000 personas aún necesitan la ayuda de emergencia. Los suelos saturados de agua también causaron deslizamientos de tierra el 24 de julio en Guizhou,  los cuales mataron a otras 14 personas, y 48 siguen desaparecidas.

El Departamento de Aguas de la provincia de Hebei, en el norte de China, informó que la grave sequía afectó a casi 810.000 de hectáreas de cultivos, dejando a 15.700 personas con dificultades para acceder al agua potable y al menos a 3000 animales domésticos con escasez de agua.

Las cosechas chinas de trigo, colza, maíz, algodón y soja suelen finalizar a mediados de agosto. Los chinos muestran su gratitud a los dioses por la abundancia celebrando el Festival de la Luna de la Cosecha de Medio Otoño, que está programado para el 13 de septiembre de este año. Pero las tierras de cultivo inundadas amenazan con enormes pérdidas de producción este año.

El Centro Meteorológico Nacional de China pronostica fuertes lluvias en el norte, el este y el suroeste esta semana. La humedad traerá algún alivio a Beijing y Tianjin después de una ola de calor de varias semanas que elevó las temperaturas a 35-40 grados Celsius.

Se espera que con el aumento de las temperaturas hasta alcanzar el segundo nivel más alto en el sistema de cuatro niveles de China, un período de sequía para las zonas inundadas al sur del río Yangtsé pueda permitir a los agricultores salvar algunas de sus cosechas.

La Agencia de Noticias estatal Xinhua informó el 30 de julio que el mandatario chino Xi Jinping dio instrucciones a los negociadores comerciales de comprar “millones de toneladas” de soja estadounidense desde que se reunió en privado con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en la cumbre del G20 en Osaka, Japón.

Antes de las negociaciones entre el representante de Comercio de Estados Unidos Robert Lighthizer y el secretario de Hacienda Steven Mnuchin con el viceprimer ministro Liu He los días 30 y 31 de julio en Shanghai, la prensa estatal china anunció que las compras de productos agrícolas de China a Estados Unidos forman parte de “esfuerzos infatigables para mostrar buena voluntad”.

Pero con los precios de la soja estadounidense bajando alrededor de 18 por ciento y los precios del maíz bajando alrededor de 12 por ciento desde que comenzó la guerra comercial entre China y Estados Unidos a mediados de 2018, los negociadores chinos que enfrentan un desastre de producción y el aumento de la inflación de los alimentos podrían estar listos para comprar enormes cantidades de cultivos estadounidenses.

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