La inspiradora historia de vida del hombre detrás de la fundación Make A Wish

Por Andrew Thomas
12 de Diciembre de 2019 3:55 PM Actualizado: 12 de Diciembre de 2019 3:55 PM

Casi todos han oído hablar de la fundación Make A Wish (pide un deseo), pero muchos no conocen al hombre que está detrás de la misión.

Además, casi nadie ha oído hablar de su arduo viaje por la vida. The Epoch Times tuvo la oportunidad de hablar con el hombre que ha dedicado su vida a ayudar a los niños gravemente enfermos haciendo realidad su deseo.

Frank Shankwitz es el cofundador de la fundación Make A Wish Foundation y vive en Prescott, Arizona. Además de crear la fundación, El hombre de 76 años ha tenido una vida salvaje.

Shankwitz nació en Chicago y sus padres se divorciaron cuando él tenía solo 2 años. Cuando tenía 5 años, una mujer se le acercó en el patio de su escuela. Ella lo agarró y le dijo que era su mamá. Finalmente, lo separó de su padre, que tenía la custodia exclusiva.

Durante los siguientes cinco años, él y su mamá vivieron en un campamento en la Península Alta de Michigan. A los 10 años, su madre lo llevó a Arizona. Durante ese tiempo, su padre lo buscó desesperadamente.

Su mamá trabajaba a tiempo parcial y luchaba por mantenerlo. La comida, en particular, siempre fue un problema. La mayor parte del tiempo, Shankwitz estaba solo.

“Empecé a disfrutar de eso. Era un chico de ciudad en ese momento, y de repente, estaba en medio de la nada. Empezando a explorar. Aprendiendo a sobrevivir, en otras palabras, a cuidarme solo”, señaló Shankwitz.

Creciendo

Aprendió a nadar solo y empezó a disfrutar de la vida al aire libre. A la edad de 10 años, su padre lo encontró y buscó ayuda del sheriff local. Sin embargo, su madre arrojó todas sus pertenencias en el auto y huyó con Shankwitz a Arizona antes de que su padre pudiera recuperarlo.

Para cuando ambos llegaron al pequeño pueblo de Seligman, Arizona, se habían quedado sin dinero y sin gasolina. Un ranchero les permitió quedarse en su casa durante seis semanas, y posteriormente encontró un viejo remolque que se convirtió en el nuevo hogar de Shankwitz y de su madre. El remolque tenía agua y calefacción, pero no había agua caliente ni duchas que funcionaran.

Por primera vez, Shankwitz se matriculó en la escuela e hizo amigos en la comunidad de pequeños agricultores y ganaderos. Además desarrolló un interés en los deportes. También conoció a una figura paterna en Juan Delgadillo, que vivía en la ciudad.

Frank Shankwitz fue secuestrado por su madre a la edad de 5 años y no volvió a conectarse con su padre hasta el octavo grado. (Cortesía de Frank Shankwitz)

Delgadillo lo involucró en deportes como el baloncesto y el fútbol, le enseñó habilidades básicas de carpintería e inculcó en él la importancia de convertir una situación negativa en una positiva.

En séptimo grado, su mamá le contó que ya no podía mantenerlo y se fue con el remolque.

Afortunadamente, Delgadillo pudo encontrar una mujer con quien vivir. Trabajaba para ella como lavaplatos a tiempo completo y ganaba 26 dólares a la semana; 20 iban a parar a la mujer, y Shankwitz se quedaba con 6. Por primera vez,él tenía su propia habitación y ducha en el interior, además la mujer era la mejor cocinera del lugar.

“Todas esas cosas negativas se convirtieron en positivas”, exclamó Shankwitz.

Adaptándose

Para el octavo grado, Shankwitz pudo reconectarse con su padre por teléfono. Su padre asistió a la graduación de octavo grado y pudo pasar el verano con él en Chicago.

” El mejor momento de la vida”, recordó Shankwitz.

Cuando se estaba preparando para comenzar la escuela secundaria, su mamá le pidió ayuda. Ella quería que él consiguiera un trabajo para ayudarla económicamente y le pidió que se mudara a Prescott, Arizona. Al final consiguió un trabajo como cargador en una tienda de comestibles para ayudar a mantener a su madre.

A pesar de una vida familiar inestable, Shankwitz disfrutaba de la escuela secundaria. Se presentó a las pruebas de fútbol e ingresó al equipo en su primer año. Sin embargo, la escuela quería ponerlo de nuevo en octavo grado porque no podía aprobar el examen de matemáticas. Shankwitz y el entrenador de fútbol trabajaron todo el verano, y pasó el examen antes de que comenzaran las clases.

Frank Shankwitz (a la derecha) con el actor Andrew Steel, que interpreta a Shankwitz en la película “Wish Man”. (Cortesía de Frank Shankwitz)

“Una vez más, estas son las personas que me ayudan todo el tiempo”, explicó Shankwitz.

Él hizo muchos amigos y se involucró profundamente en las actividades escolares. Trabajó durante toda la secundaria, pero su empleador, Clay Smith, se aseguró de que tuviera tiempo para jugar al fútbol y asistir a bailes.

Militar y policía

Después de que Shankwitz se graduó de la escuela secundaria, se enlistó en la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en 1961. No podía pagar la universidad y sabía que podía tomar cursos universitarios en el ejército y que la Fuerza Aérea podría pagar su universidad después.

Shankwitz estuvo destinado en Inglaterra, Nuevo México, Montana, Alaska, y disfrutó de su experiencia en el ejército. Fue oficial de la policía aeroportuaria y fue responsable de la seguridad de las unidades aéreas, de la seguridad del perímetro de la base y de las investigaciones criminales. El punto culminante de su carrera fue cuando fue asignado a la guardia de honor en Inglaterra para el entierro de Winston Churchill.

Después de que dejó la Fuerza Aérea en 1965, comenzó a trabajar para Motorola en un puesto de nivel básico en Phoenix, Arizona. Luego fue promovido a un puesto de ingeniero estadístico. Fue responsable de determinar la tasa de fallos de los componentes del programa de misiles Atlas. También asistió a la universidad al mismo tiempo.

Frank Shankwitz se convirtió en oficial de la Patrulla de Carreteras de Arizona después de su servicio en la Fuerza Aérea. (Cortesía de Frank Shankwitz)

Después de trabajar para Motorola durante siete años, Shankwitz decidió que no le gustaba vivir en Phoenix. Varios de sus amigos de la escuela secundaria se habían unido a la Patrulla de Carreteras de Arizona y lo alentaron a presentar su solicitud.

De cada 1,000 aspirantes, Shankwitz se convirtió en uno de solo 50 reclutas. Cuando estuvo destinado en Yuma, Arizona, comenzó a trabajar con niños en las Olimpiadas Especiales como voluntario.

“Fue la primera vez que pensé, voy a empezar a retribuir”, expresó Shankwitz.

En la patrulla

En 1974, la Patrulla de Carreteras de Arizona puso en marcha 10 motocicleta para los responsables de patrullar todo el estado. El departamento le pidió a Shankwitz que se uniera y pensó que sería divertido.

Estuvo en el equipo durante 11 años y trabajó durante dos semanas en una ciudad antes de pasar a la siguiente. Fue una experiencia aventurera, pero también peligrosa.

Shankwitz perseguía a un conductor ebrio durante las vacaciones de primavera de 1978 y se involucró en una persecución a alta velocidad.

Durante su persecución, un segundo conductor ebrio se detuvo delante de él, y chocó contra la parte trasera de su motocicleta a 80 millas por hora (128 km/h). El compañero de Shankwitz trató de revivirlo, pero fue declarado muerto en la escena.

Frank Shankwitz (Izq) con el actor Andrew Steel que interpreta a Shankwitz en la película “Wish Man”. (Cortesía de Frank Shankwitz)

Milagrosamente, una enfermera de la sala de emergencias fuera de servicio se detuvo en el lugar y realizó RCP durante los siguientes cuatro minutos y lo devolvió a la vida.

“La primera sensación que recuerdo fue escuchar”, comentó Shankwitz.

Olió el perfume de la enfermera y pudo sentirla tratando de resucitarlo. Finalmente, abrió los ojos y vio a la enfermera que le había salvado la vida. Sin embargo, la sensación de alivio fue rápida.

Shankwitz sufrió una fractura de cráneo, una lesión cerebral traumática, un codo roto y perdió mucha piel. Durante su recuperación, un consejero le recomendó que encontrara una razón por la que se le había perdonado la vida.

Encontrando su razón

Shankwitz encontró su razón unos dos años más tarde, en 1980, en las montañas del norte de Arizona. Recibió una llamada del operador para encontrar un teléfono público más cercano para llamar al cuartel general. Llamó y le informaron que había un agente de aduanas que se había hecho amigo de un niño pequeño llamado Chris.

Chris tenía 7 años y tenía leucemia terminal. Sus héroes fueron los personajes Poncho y Jon del programa de televisión “CHiPs”. Chris mencionó que cuando creciera, quería ser un oficial de policía en motocicleta como ellos.

Shankwitz se dirigió a su cuartel general en Phoenix y llegó mientras el helicóptero que transportaba a Chris aterrizaba. Shankwitz vio a Chris saltar del helicóptero, y corrió hacia él y le preguntó si podía subir a su motocicleta.

Frank Shankwitz con su esposa Kitty. (Cortesía de Frank Shankwitz)

Chris sonreía y se reía mientras inspeccionaba todas las partes de la motocicleta, y luego tocó las alas del uniforme de Shankwitz.

“Nos unimos inmediatamente. Yo era su héroe”, expresó Shankwitz.

Chris dudaba en montar la motocicleta, y Shankwitz respondió diciendo que acababa de montar en helicóptero. El joven respondió diciendo que al menos el helicóptero tenía puertas.

Un deseo

El mismo día, un coche patrulla se detuvo, y Chris pudo sentarse en el regazo del oficial y dar un paseo mientras masticaba chicle.

Ese día, Chris fue nombrado el primer y único oficial honorífico de la Patrulla de Carreteras de Arizona. Al día siguiente le entregaron un uniforme. Chris salió corriendo de su casa y se subió a la motocicleta de Shankwitz.

“Ojalá pudiera ser un oficial de motocicletas. ¿Cómo hago eso?” Shankwitz recordó que Chris preguntó.

Chris volvió corriendo a su casa y regresó con una motocicleta a baterías. Shankwitz y los otros oficiales instalaron conos de tráfico, y Chris atravesó el recorrido. Cuando terminó le preguntó a Shankwitz si ahora era oficial de patrulla de carreteras.

“Sí lo eres, Chris”, afirmó Shankwitz.

“¿Cuándo tendré mis alas?” Chris respondió.

Shankwitz le prometió a Chris que le conseguiría sus alas. Dos días después, consiguió las alas, pero recibió una llamada telefónica informándole que Chris estaba en el hospital en coma.

Frank Shankwitz con Chris. (Cortesía de Frank Shankwitz)

Shankwitz fue al hospital, y mientras sujetaba las alas al uniforme de Chris, despertó del coma.

“¿Ahora soy oficial motociclista?” Chris le preguntó con una sonrisa.

“Sí, Chris”, respondió Shankwitz.

“Su deseo se había hecho realidad”, destacó Shankwitz. Unas horas después, Chris falleció.

Chris tuvo un funeral con todos los honores de la policía en Illinois y fue enterrado con su uniforme. Esa también fue la última vez que Shankwitz vio a su padre antes de morir.

Él y sus colegas se dieron cuenta que podían hacer realidad el deseo de Chris y que podían hacer lo mismo con otros niños. En honor a Chris, la fundación Make A Wish Foundation se creó en 1980. Desde la creación de la fundación, se han concedido más de 500.000 deseos en todo el mundo.

En junio de 2019 se estrenó la película “Wish Man”, basada en la historia de la vida de Shankwitz. La película estrenó el 3 de septiembre de 2019 y en DVD el 10 de septiembre.

“Siempre me gusta pensar que quizás esas alas ayudaron a llevarlo al cielo”, señaló Shankwitz sobre Chris.

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