La lucha contra el terrorismo en Xinjiang, China, podría provocar más represión contra musulmanes uigures

18 de Enero de 2016 Actualizado: 18 de Enero de 2016

Con sus leyes para combatir el extremismo religioso, el Partido Comunista Chino podría estar creando una profecía autocomplida. Nayim Yassen, un alto funcionario del partido en Xinjiang, anunció el 13 de enero que funcionarios locales del partido están bosquejando regulaciones para “combatir el terrorismo y el extremismo religioso” en la provincia occidental de China, según el portavoz estatal China Daily.

El jefe del partido en Xinjiang, Zhang Chunxian, también prometió “intensificar la campaña de mano dura contra el terrorismo” en 2016.

El representante de los derechos de los uigures, un musulmán que habla en turco, cree que las nuevas políticas apuntan directamente a ellos. “Las creencias religiosas de los uigures están muy politizadas en China”, escribió en un email Dilxat Raxit, portavoz en el Congreso Mundial Uigur en Alemania. “Las creencias ortodoxas son ahora consideradas extremismo religioso”.

Desde los ataques de Al Qaeda en las Torres Gemelas de Nueva York en 2001, el régimen comunista chino ha estado diciendo que China, al igual que Occidente, es víctima de grupos yihadistas extremos.

El régimen volvió a recordar ante el mundo lo que califica como su propia lucha contra el terrorismo. Luego de los ataques con bombas de París por parte de ISIS el año pasado, culpó por la serie de ataques de arma blanca en China a un grupo terrorista compuesto por musulmanes uigures con supuestas conexiones internacionales.

La prensa estatal también publicó fotos de la policía china en requisas armadas en Xinjiang, la tierra natal de los uigures. Pero la posible erogación de leyes anti terror en Xinjiang podría terminar inspirando hostilidades reales de los mayoritariamente pacíficos uigures, dicen los expertos.

El portavoz del Congreso Mundial Uigur, Dilxat, teme que la legislación antiterrorismo y antiextremismo religioso, pueda ser usada para “suprimir y golpear” a los uigures que “buscan preservar su libertad religiosa”, resultando en “más conflictos” entre los uigures y las autoridades chinas han.

El régimen chino ha atribuido a terroristas uigures algunos casos esporádicos de ataques violentos con arma blanca en estaciones de tren. Pero los expertos dicen que estos ataques no sofisticados parecen ser más de individuos desesperados y enfadados que reaccionan contra la represión del Estado, que un terrorismo sofisticado y motivado ideológicamente.

Al menos un intelectual de asuntos internacionales, el profesor asociado Sean Roberts en la Universidad George Washington, duda de la historia oficial sobre el llamado Movimiento Islámico Turkestán del Este (MITE), un grupo separatista uigur que el régimen chino dice ser responsable de muchos ataques.

Max Abrahms, un experto en terrorismo y profesor en la Universidad del Noreste, siente que China “no está siendo razonable al predicar que el terrorismo pueda visitar su país”. Pero en el caso de Xinjiang, las autoridades chinas “probablemente actúen en exceso en vez de actuar de menos” cuando aprueben sus regulaciones antiterrorismo.

La mayoría de los gobiernos, explica Abrahms en una entrevista telefónica, prefieren una definición de terrorismo más amplia que sirva a sus propios intereses políticos. Y el régimen chino “usa una brocha muy gorda para describir toda clase de opositores políticos como terroristas incluso si no dan con la medida”. Este enfoque es “en realidad una estrategia políticamente riesgosa y contraproducente en general”.

Los uigures ya tienen muchas razones para estar enojados con el régimen. Algunas ciudades en Xinjiang prohiben a los hombres uigures hacer crecer la barba y a las mujeres usar velos, costumbres islámicas importantes. Los niños uigures apenas conocen su lengua madre porque sólo se enseña el chino mandarín en las escuelas. Y los chinos Han migran continuamente a Xinjiang, con acomodados puestos públicos, cambiando la sociedad uigur.

Dilate Raxit siente que cualquier conflicto inminente que pueda surgir de la propuesta ley antiterrorista puede prevenirse si el régimen “reflexiona sobre sus propias políticas y respeta la cultura, creencias y forma tradicional de vida uigur”.

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