La mente de los millennials de Sanders

Por Mark Bauerlein
06 de Marzo de 2020
Actualizado: 06 de Marzo de 2020

Comentario

Carolina del Sur y el Supermartes pueden haber atenuado la emoción que sentías unos días antes de que llegaran esos recuentos, pero tú no te preocupas demasiado por los números.

No es que el senador Bernie Sanders (I-Vt.) no esté lo suficientemente cerca de Joe Biden como para  competir. Es que ya no confías en el proceso. No se puede creer que el pueblo estadounidense se niegue a despertar y darse cuenta de la estafa que la élite económica ha hecho a todos los demás, y después de 2016 se extendieron los estafadores al liderazgo del Partido Demócrata y a los donantes también.

El apoyo a Biden por parte de los candidatos que se han retirado es solo una prueba más de la conspiración. Los principales medios de comunicación presentan a Donald Trump como un enemigo mortal del establishment político, pero tú no lo crees en absoluto.

Por todas las reacciones extremas hacia al presidente, sabes que no es un radical. Quiere erradicar la corrupción, es cierto, pero no quiere cambiar el sistema. Solo quiere cambiar a la gente que lo dirige. Cuando denuncia al Pantano, se refiere a los individuos actuales en el cargo junto con la gente de la red de grupos de presión, periodistas, contratistas, comités de expertos, instituciones semioficiales como las ONG, académicos y expertos quienes entran y salen de las sucesivas administraciones, y miembros de la estirpe.

Bien—tú también odias la corrupción, pero el presidente Trump no va lo suficientemente lejos. Le gustan los muros y los impuestos bajos, y llama a tu candidato “El loco Bernie”.

Lo cual tomas como un elogio. Asistencia sanitaria nacional, universidad gratuita, cancelación de la deuda estudiantil(…) para ti son signos de transformaciones más profundas que vendrán si se materializa una administración Sanders. Ellos pueden llamarlo loco todo lo que quieran. Su objetivo es derribar el asunto.

Ustedes tienen 27 años y viven en Brooklyn o Boulder, Seattle o Austin, Portland o Madison. Se enfrentan a pagos de préstamos estudiantiles, alquileres altos y costos de salud, y un mercado laboral apretado en esas zonas millennial. Un político que impulsa una reforma judicial y un gobierno limitado no lo cambia [nada]. Escuelas particulares subvencionadas, libertad religiosa, Corea del Norte, derechos trans… ¡A quién le importa!

Ustedes no quieren subir el salario mínimo unos cuantos dólares. Quieren subirlo lo suficiente para perturbar el status quo de bajos salarios. No quieren aumentar los impuestos de las empresas unos pocos puntos. Quieren que sea lo suficientemente alto como para acabar definitivamente con esos obscenos paquetes de compensación de los CEO. No más tonterías sobre “esperanza y cambio”—hagamos un “New Deal” ecológico. Cuanto más sea llamado al orden extremo y fantástico, más lo aprobarán.

Quieren un político tan exasperado e indignado como tú, y atrevido en sus propuestas. Cuando Bernie Sanders responde a una pregunta sobre la financiación de sus planes diciendo que no tiene ni idea de cuánto costarán, eso no te molesta en absoluto. “¿Cómo van a pagar ustedes por ello?” es una pregunta para el sistema, una forma para que los funcionarios cómodos bloqueen la reforma.

Ustedes ya están hartos de la política ordinaria. Si mientras las primarias avanzan el senador Sanders sigue estando en un segundo lugar cercano a Biden, y si escuchan rumores de negociaciones a puerta cerrada negando los delegados que él ha ganado y las ideas que ellos representan, ustedes estarán listos para marchar sobre Milwaukee en julio.

No sabes nada sobre la Convención Demócrata en Chicago de 1968, no obstante, los disturbios y manifestaciones, el descenso de Tom Hayden y otros en la ciudad ese verano, te parecería totalmente apropiado. Podríamos ver una repetición, con la excepción de que no hay policías de Chicago con macanas listas.

Ustedes no desean que se les malinterprete. Esta no es una perspectiva política. El senador Sanders ha recurrido a otra cosa: frustración, pesimismo, traición. Nadie más que Sanders ofrece un mejor futuro con cuentas más bajas y salarios más altos. Si las cosas siguen como hasta ahora, nunca se comprarán una casa o un condominio, los cuales en las ciudades universitarias y en los barrios urbanos de moda están por las nubes. El auge de la vivienda de la segunda mitad del siglo XX no les ayudó. Esto le puso precio a la prosperidad que los Boomers disfrutaron.

Pasarán muchos años antes de que tus préstamos estudiantiles terminen, y llegue el Medicare para todos  que no tiene oportunidad en el actual Congreso para traer los pagos iniciales. Finalmente, los trabajos que tienes no te proyectan a una edad media segura, ya que todos te dicen que en esta economía dinámica e incierta debes esperar cambiar de lugar de trabajo cada tres años. A los economistas les gusta hablar de “innovación disruptiva” y “destrucción creativa”, pero esos términos solo te asustan.

Esta es una ironía que te molesta de inmediato: el Establishment afirma ser prudente y estable y con visión de futuro, pero te da ansiedad y preocupación. Promete proteger el futuro, pero tu no tienes futuro. No quieres una plataforma política; necesitas ayuda. Y si no la consigues en el 2020, podrías explotar.

Mark Bauerlein es profesor de inglés en el Emory College. Su trabajo ha sido publicado en The Wall Street Journal, The Weekly Standard, The Washington Post, TLS, y Chronicle of Higher Education.

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Las opiniones expresadas en este artículo son propias del autor y no necesariamente reflejan las opiniones de La Gran Época

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