La NASA investiga la existencia de burbujas invisibles en nuestro Sistema Solar

06 de Noviembre de 2017 Actualizado: 06 de Noviembre de 2017

Nuestro Sistema Solar está pleno de vida y lleno de misterios. La NASA anunció que quiere aclarar uno de estos últimos, que está formado por fuerzas invisibles de partículas electrificadas, las cuales gracias a su movimiento crean unas burbujas magnéticas (llamadas también magnetosferas).

Los científicos quieren conocer cómo el Universo creó estas burbujas, que entre todas sus funciones, nos protegen de los ataques nucleares y tormentas de radiación. Para hacerlo, espera crearlas artificialmente para mantener la vida donde pareciera inhabitable, o volar hacia más allá de los confines.

Todo parte del Sol, cuando este expulsa partículas ionizadas o electrificadas llamadas plasmas solares. Estas salen regularmente desde sus agujeros coronarios y desde las regiones activas de las manchas solares, viajando a los confines del Sistema Planetario. Como nuestra estrella también rota sobre sí misma, y también se desplaza por el Universo, su plasma solar llega a formar una larga cola.

Foto: El Sol y las estrellas tienen también sus propias burbujas invisibles con una larga cola.

Hay -en cambio- otras partículas electrificadas que viajan en torno a los astros, a los planetas o incluso las lunas, creando una verdadera burbuja para el ambiente de vida que está en su interior.

Son verdaderas barreras, burbujas invisibles que reciben el nombre de magnetosfera, y cumplen una gran función de campo magnético protector, un verdadero escudo (pero no siempre impenetrable).

Los astrónomos está estudiando lo que sucede con esta misteriosa electricidad en movimiento para crear una similar barrera invisible que proteja a las naves espaciales y a las futuras colonias en Marte u otros planetas.

Foto: Misión a Marte. La NASA prepara futuros viajeros en el proyecto HI SEAS en Hawái. (HI SEAS)

Cuando la nave espacial Juno cruzó la barrera de la magnetosfera de Júpiter, escucha el ruido que registró: Escucha el sonido aquí.

La misión Juno de la NASA recientemente demostró que en Júpiter estas burbujas invisibles hacen que la radiación solar quede almacenada en algunos espacios, los cuales también tienen su vida propia y generan ‘estas conversaciones’ (escucha el sonido aquí)Sin una burbuja protectora, ¿cómo sobrevivir a ello?

En estas zonas Juno enfrentó altas cargas de radiación que son nocivas para el ser humano. Estas barreras invisibles son un peligro para los viajes tripulados, por lo que conocer cómo funcionan permitirá al hombre viajar con seguridad, y crear su propia protección en las nuevas tierras.

Parecería simple entender que cada planeta que rote forma su magnetosfera, su propio escudo o burbuja, pero por ejemplo Marte y Venus “no la tienen en absoluto”, dice la NASA, y Plutón tiene otro sistema extraño. Todos los planetas son diferentes, lo mismo las lunas. Es como si cada astro hablara su propio idioma.

Al parecer las burbujas planetarias invisibles artificiales ya forman parte de la nueva ciencia que será vital para el mañana. Son nuestro escudo magnético contra la radiación cósmica, y contra cualquier tipo de ataque de radiación en la Tierra.

Tierra

En la Tierra la magnetosfera es la capa más externa de la atmósfera, a una altura de 500 kilómetros, pero se extiende en una cola hasta los 60.000 kilómetros.

El campo magnético se genera porque nuestro planeta está rotando. Su núcleo de metal fundido produce un movimiento de partículas invisibles que están cargadas eléctricamente y transforman a la Tierra en un gigantesco imán.

“Este invisible ‘campo de fuerza’ alrededor de nuestro planeta -explicó la NASA el 1 de noviembre- tiene una forma general que se asemeja a un cono de helado, con un frente redondeado y una larga cola que se aleja del Sol. La magnetosfera tiene esa forma debido al flujo casi constante de viento solar y campo magnético desde el lado que mira hacia el Sol”.

La masa de partículas electrificadas que rodea nuestro planeta viaja en los llamados cinturones de radiación formando -de esa manera- el campo magnético de la Tierra.

Estos cinturones son parte de estas burbujas y son los protectores que desvían la mayor parte de nuevas partículas electrificadas del Sol. Es decir que alejan los altos niveles de radiación, aunque algo asimilan.

Aurora boreal en forma de fénix. Foto: Foto: TW/ ‏@CherguiaMbark

Foto: Particular aurora boreal en forma de ave fénix. (APOD NASA)

Las auroras son causadas por estas partículas que llueven hacia la atmósfera, generalmente viajan no lejos de los polos magnéticos del planeta.

El viento solar ayuda a que la masa de partículas electrificadas que rodea la Tierra se mantenga como un escudo comprimido, lo que a su vez bloquea la entrada de más partículas y más radiación. Todo es un equilibrio.

Si el viento solar no llega con la suficiente fuerza, la burbuja se debilita, y ante una explosión de una tormenta cósmica o solar, nuestro planeta queda desprotegido. Así es el curioso ‘sistema metabólico’ planetario.

Cuando Mercurio está más lejos del Sol altera su rotación bajo influencia de Júpiter(Foto: Fayer Wayer)

Foto: Cuando Mercurio está más lejos del Sol altera su rotación bajo la influencia de Júpiter. (NASA)

Mercurio

El primer planeta del Sistema Solar es Mercurio, a un tercio de la distancia que la Tierra mantiene a nuestra estrella, y tiene un núcleo sustancialmente de hierro, con una burbuja que es solo un uno por ciento más fuerte que la de la Tierra.

Foto: Misión en Marte. Escenario árido de una posible misión en el planeta rojo. (Conversation / NASA)

Marte

Marte no tiene su burbuja protectora, por lo que algunos científicos han propuesto crear una magnetosfera artificial para hacerlo habitable para los futuros viajeros espaciales. Sin la magnetosfera, la alta radiación que llega al planeta destruye la vida tal como la conocemos. El hombre no es capaz de soportar este ambiente en modo directo.

Júpiter

Júpiter, el gigantesco planeta gaseoso tiene la burbuja magnética más fuerte y más grande del Sistema Solar. A modo de comparación, la magnetosfera de la Tierra cabe dentro del tamaño del Sol, excepto por su cola, que se extiende más lejos. En cambio la de Júpiter es 15 veces el tamaño del Sol, resalta la NASA. Qué es lo que contribuye a este efecto aún esta en estudio.

Una de las lunas de Júpiter, Io, es la que colabora en el desarrollo de su magnetosfera, al arrojar regularmente partículas desde su gran actividad volcánica. Las partículas del viento solar en Júpiter generan hermosas auroras.

No solo Júpiter tiene su campo magnético, sino también su luna Gemínides tiene su propia burbuja, aunque débil, que las naves espaciales deben afrontar. Hasta ahora la NASA la tiene considerada como la única luna descubierta con una magnetosfera.

Saturno

Este planeta tiene un sistema de anillos que lo hace especial, además de tener muchas lunas. Aquí toman parte del campo magnético las moléculas de oxígeno y agua que se evaporan. Este efecto desplaza las partículas electrificadas de Saturno y sus lunas las atrapan y las mandan afuera. Es como si se pusieran de acuerdo.

Pero hay otras lunas como Encelado, que tienen volcanes activos y geiseres, que hacen todo lo contrario, pues expulsan más partículas electrificadas fuera de las que absorben.

Urano

La sonda Voyager 2 de la NASA salió al espacio en 1977, y al llegar a Urano confirmó la existencia de su burbuja. Además descubrió que tiene un campo magnético desalineado en unos 50 grados de su eje de rotación. El de la Tierra en cambio está casi alineado.

Esto hace que en Urano las auroras pueden aparecer en diferentes lados, no solo más cerca de los polos como en la Tierra.

Neptuno

En 1989 Voyager 2 pasó cerca de Neptuno y también encontró una burbuja invisible que lo rodea. Su magnetosfera está desalineada en 47 grados y también la intensidad varia en todos los lados mostrando auroras en diferentes partes.

Fuera del Sistema Solar

La detección de las auroras cerca de estrellas fuera de nuestro Sistema Solar, ha permitido sugerir que los astros que las orbitan tienen su propia burbuja.

La NASA advierte que hay mucho aún que aprender de nuestras burbujas, para conocer las que están fuera de casa. El Universo en definitiva está lleno de burbujas, y son diminutos átomos y moléculas electrificados los que viajan para crearlas.

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