La revolución socialista se ha puesto en marcha en Estados Unidos: Trevor Loudon

Por Joshua Philipp y Ella Kietlinska
06 de Mayo de 2021
Actualizado: 06 de Mayo de 2021

Estados Unidos se encuentra actualmente en medio de una revolución comunista que está tratando de centralizar el poder poniendo todos los elementos del gobierno de EE. UU., desde los niveles más bajos hasta los más altos, bajo el control del poder ejecutivo, dijo el autor y cineasta Trevor Loudon.

“Por lo tanto, la independencia de la legislatura, la independencia de la corte suprema, la independencia de los sheriffs y de la policía deben ser destruidas, y la lealtad del ejército a la Constitución debe transferirse a la lealtad al presidente”, dijo Loudon en una entrevista con el programa Crossroads de The Epoch Times.

“Y esto está guiado por socialistas. Creo que está guiado por el Partido Comunista Chino”, dijo Loudon. La revolución usa la raza “en lugar de la clase para derrocar las estructuras existentes de la sociedad y comenzar algo nuevo”.

La teoría de la explotación de Marx divide a la gente en dos clases opuestas, la burguesía con capital que oprime al proletariado y a la clase obrera.

Debido a que existe movilidad entre clases, ya que los trabajadores pueden comprar acciones en una empresa o iniciar sus propios negocios, esta teoría no ha ganado mucho apoyo en Estados Unidos, pero la raza puede usarse para dividir a la sociedad estadounidense porque no se puede cambiar, dijo Loudon.

El movimiento Occupy Wallstreet de 2011 se desarrolló sobre la base de la opresión de clases con el objetivo de luchar contra el 1% más rico de las personas en nombre del 99% restante de la población. Aunque el movimiento ganó algo de impulso, finalmente fracasó, continuó Loudon.

Sin embargo, “hay jugadores de fútbol negros multimillonarios que se quejan de la opresión de los blancos”, dijo.

El presidente Joe Biden “está utilizando la raza como una forma de romper las estructuras de poder existentes en el ejército y en la sociedad en general”, dijo Loudon.

Desmoronando al ejército y a la policía

El secretario de Defensa Lloyd Austin (izq.) visita a las tropas de la Guardia Nacional desplegadas en el Capitolio de los Estados Unidos y su perímetro, en Washington, DC, el 29 de enero de 2021. (Manuel Balce Ceneta/Pool/AFP a través de Getty Images)

El secretario de Defensa Lloyd Austin ordenó en febrero un “retiro” de un día en el ejército para evaluar el extremismo y el racismo dentro de las filas de las fuerzas armadas y ordenó a los comandantes militares que pasaran tiempo hablando con sus tropas sobre el extremismo.

Según un informe del Pentágono (pdf) publicado en marzo, los extremistas nacionales representan una seria amenaza para el ejército de los EE. UU. al tratar de agregar miembros del servicio a sus filas y unirse a las fuerzas armadas para mejorar sus habilidades de combate.

“Además de la violencia potencial, la supremacía blanca y el nacionalismo blanco representan una amenaza para el buen orden y la disciplina dentro del ejército”, dice el informe.

El objetivo de estas políticas es crear un ejército que sea leal al nuevo régimen y a la nueva América socialista, explicó Loudon.

La mayoría de los rangos inferiores del ejército estadounidense “se recluta principalmente de la comunidad blanca y en gran parte del sur. Ellos tienden a ser bastante cristianos, tienden a ser bastante conservadores política y socialmente”, continuó.

Por lo tanto, el ejército necesita purgar o minimizar su base inferior y atraer a muchas más personas de color, izquierdistas, y personas que serán leales al nuevo régimen, dijo Loudon. El liderazgo del ejército estadounidense ya había cambiado durante la administración Obama cuando los generales leales fueron reemplazados por politiqueros, globalistas e izquierdistas, dijo.

Los pedidos de grupos radicales de izquierda como Antifa y Black Lives Matter para “desfinanciar a la policía” tienen el mismo propósito, según Loudon.

La intención detrás del movimiento “Defund the Police” es eliminar los elementos patrióticos y conservadores de las fuerzas policiales, que están en gran parte dirigidas por personas patriotas, y hacer que la policía sea leal a un gobierno socialista, haciéndolo más parecido a la policía comunista en Venezuela o Cuba, la cual puede usarse para sofocar revueltas, dijo Loudon.

Un gran obstáculo en el camino hacia el socialismo son los gobernadores conservadores y los sheriffs conservadores, explicó Loudon. El alguacil es uno de los cargos más importantes en Estados Unidos y los alguaciles del condado que son leales a la Constitución pueden proteger a sus condados de las regulaciones inconstitucionales impuestas por el gobierno federal, continuó.

Aunque Biden no está de acuerdo con los llamamientos para poner fin a la policía, él instó al Senado a aprobar un proyecto de ley de reforma policial que prohibiría las tácticas policiacas controvertidas, como los estrangulamientos y las órdenes judiciales de allanamiento, y eliminaría la inmunidad calificada para los agentes del orden, facilitando que los ciudadanos puedan presentar denuncias por mala conducta policial.

Durante su campaña presidencial, Biden prometió crear una comisión de supervisión de la policía nacional, pero recientemente suspendió este plan y, en cambio, presionó para que se aprobara el proyecto de ley de reforma policial.

Inmigración ilegal y gastos masivos destruyen a Estados Unidos

Un grupo de extranjeros ilegales encontrados por agentes de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. al norte de Laredo, Texas, el 16 de abril de 2021. (Oficina de Aduanas y Patrulla Fronteriza de EE. UU.)

Fomentar la inmigración ilegal en la frontera sur es también una estrategia comunista destinada a crear “un bloque de votantes masivo” para el Partido Demócrata con el objetivo de transformar Estados Unidos en un estado de partido único, dijo Loudon. “Todo el plan es inundar la base de votantes conservadores”.

“La mayoría de las elecciones se ganan o se pierden por 5 millones de votos o menos”, dijo Loudon, y agregó que 18 o 20 millones de nuevos votantes demócratas pueden hacer que estados conservadores como Texas o Arizona sean “permanentemente azules”.

Las estimaciones del número de inmigrantes ilegales que residen en los Estados Unidos varían según la metodología utilizada. Por lo general, se ha estimado en aproximadamente 11 millones, pero un estudio realizado en Yale en 2018, con la intención de hacer un “control de cordura” sobre la estimación existente, mostró que el número real de inmigrantes ilegales puede ser más de 22 millones.

El gasto masivo en infraestructura hundirá el dólar estadounidense, provocando un aumento en las tasas de interés y destruyendo el negocio estadounidense, dijo Loudon. “La nueva infraestructura estará ahí para absorber a los trabajadores que son desplazados, por lo que todos recibirán un salario de subsistencia, como un ingreso básico universal (…) [eso está] formando un ejército de jóvenes totalmente dependiente del estado”.

“Es un programa del que Stalin se habría sentido orgulloso. Esto terminará con la industria energética como la conocemos en este país, destruirá la economía, destruirá el presupuesto militar de Estados Unidos”, dijo Loudon.

Biden propuso un paquete de infraestructura de USD 2,3 billones, también conocido como American Jobs Plan (“Plan de Empleo Estadounidense“), que tiene como objetivo no solo reparar carreteras y puentes, sino también facilitar el cambio hacia una energía más limpia y un mayor bienestar social.

El paquete de infraestructura, junto con el paquete familiar y educativo de USD 1.8 billones y el paquete de ayuda por COVID-19 de USD 1.9 billones, ascienden a un total de USD 6 billones en nuevos gastos y exceden aproximadamente 4 veces el presupuesto federal total, según el senador Mitt Romney (R-Utah).

El objetivo de todas estas políticas es la destrucción completa de la república constitucional estadounidense, dijo Loudon, y agregó que el objetivo final es el comunismo mundial.

Loudon predice que Estados Unidos se encamina hacia un modelo socialista que será un cruce entre el sistema chino y el de Brasil bajo el expresidente comunista Luiz Inácio Lula da Silva, conocido como Lula.

“Brasil tiene una especie de composición racial similar a la de Estados Unidos (…) Lula enfrentó a esas minorías étnicas entre sí, y elevó a algunas a expensas de otras para lograr su revolución. (…) Pero el modelo definitivo es el modelo chino”, dijo Loudon.

A las élites estadounidenses y los globalistas estadounidenses les gusta el modelo chino porque trae un estado autoritario que puede mantener a los trabajadores bajo control y al mismo tiempo dejar espacio para que los ricos ganen mucho dinero, dijo Loudon. Sin embargo, él cree que eventualmente “los alinearán contra la pared y les dispararán como a todos los que se oponen al sistema”.

Pero Loudon cree que el pueblo estadounidense aún puede detener la revolución y revertir las tendencias socialistas. Él escribió su estrategia para hacer esto en un artículo escrito para The Epoch Times.

Según el consejo de Loudon, los estados que tienen legislaturas republicanas o buenos gobernadores como Ron DeSantis en Florida y Greg Abbott en Texas deberían formar una coalición de estados para contrarrestar las acciones inconstitucionales del gobierno federal, pero no separarse, dijo Loudon.

Loudon también aboga por boicotear a las empresas no patrióticas y apoyar a las empresas patrióticas, así como boicotear “todo lo que provenga del Partido Comunista Chino de China, ahora, cada producto, cada inversión”.

La batalla contra el socialismo “tiene que librarse política, intelectual y espiritualmente; tenemos que entender que estamos en una batalla, aquí, entre el bien y el mal. Tienes que elegir de qué lado estás”, concluyó Loudon.

Con información de Tom Ozimek e Isabel van Brugen.

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