Tumba del orfebre egipcio del “Dios Amón” reveló cuerpos enfermos y reliquias de 3500 años

Por La Gran Época
19 de Abril de 2019 Actualizado: 03 de Mayo de 2019

A través de la historia han existido civilizaciones humanas que dejaron un basto legado en términos de arte, cultura y conocimiento científico. Algunas otras se perdieron en bruma de los siglos, dejándonos muchas mas preguntas que respuestas. El antiguo Egipto no deja por igual de asombrarnos tanto como de intrigarnos.

Descubre, en este breve artículo, los nuevos hallazgos de tan fascinante y misteriosa civilización.

En septiembre de 2017 arqueólogos egipcios  anunciaron el descubrimiento de la tumba de un orfebre egipcio dedicado al Dios Amon, de nombre Amenemhat, que vivió durante el Imperio Nuevo, 3500 años atrás.

Durante este periodo se sucedieron reinos que dedicaron sus ofrendas a las divinidades como Amon, Ra y Aton, para luego fortalecerse de nuevo en el amonismo, como una de las deidades más importantes de Egipto.

Entre sus faraones se destacaron Tutmosis y sus descendientes, época en que probablemente vivió Amenenhat, seguidos de Ajenatón, Tutankamon, así como Ramses y sus sucesores.

Amenemhat, de hecho es un nombre propio egipcio cuyo significado es Amon está por delante.

Su tumba fue encontrada en el sitio arqueológico Kampp 390 en Luxor, donde floreció el culto por Amón, informó el Ministerio de Antiguedades, el Dr. Khaled El-Enany.

Como orfebre, Amenemhat debió trabajar en los palacios y templos directamente a cargo de oficiales designados por el Faraón. Su vida estaba dedicada a realizar objetos sagrados y de uso diario para el reino, así como los que acompañarían a los muertos a la vida del más allá. Quizás diseñó sus propios objetos o los de su familia. Muchas de sus obras de gran valor han sido históricamente saqueadas, por el afán de los comerciantes de oro y reliquias antiguas.

A la tumba descubierta se hizo un pasaje desde otro sitio arqueológico perteneciente a una anterior fecha, del Reino Medio de Egipto. Desde su entrada se observa una cámara cuadrada decorada con un nicho en un extremo.

“La estatua muestra a Amenemhat sentado en una silla de respaldo alto junto a su esposa que lleva un vestido largo y una peluca. Entre sus piernas se alza, en menor escala, una pequeña figura de uno de sus hijos”, explica el Ministro de Antiguedades, Khaled El-Enany.

Según publica la agencia EFE, a la derecha de la tumba se desenterró el cuerpo enfermo de Amenenhat, y de su esposa. El nicho de hasta siete metros de profundidad también incluía “una colección de momias, sarcófagos y máscaras funerarias talladas en madera junto con una colección de estatuillas del dueño de la tumba y su esposa”.

Un segundo nicho se descubrió del lado izquierdo perteneciente a la dinastía XXI y XXII, pero en un estado demasiado deteriorado.

Entre los artefactos descubiertos, el Dr. Wasiri menciona “restos de piedra caliza de una mesa de ofrendas, 4 sarcófagos de madera parcialmente dañados y decorados con textos jeroglíficos y escenas de diferentes deidades egipcias y la estatua de una pareja de piedra arenisca de un comerciante del templo del rey Tuthmose III llamado “Mah”.

Además se encontró otro nicho en un patio de la tumba, con un grupo de entierros anteriores, que datan del Imperio Medio egipcio.

Según explica la egiptóloga Sherine Ahmed Shawqi: “Aquí se encontró el cuerpo de una mujer de 50 años que según los especialistas debió haber sufrido una dolorosa infección bacteriana por los profundos abscesos detectados en la mandíbula”.

Sherine Ahmed Shawqi, especialista en huesos comentó que es probable que esta mujer lloró demasiado a medida que su absceso carbuncular (bacilo anthracis) crecía anormalmente”.

Los restos de la cabeza de la mujer fueron enterrados en un ataúd con un grupo de vasijas. En cambio en un segundo ataúd se dispusieron los cuerpos de sus dos hijos de 20 y 30 años, uno de los cuales fue muy bien momificado, con claras muestras de haber sufrido caries durante su vida.

En el mismo nicho se encontraron sarcófagos de madera y una sección de “reposacabezas”, con cráneos visibles.

También se desenterró una colección de 150 figurillas ushabti talladas en faience, madera, arcilla quemada, piedra caliza y ladrillo de barro. Los ushabti, son diminutas figuras humanas que según la tradición egipcia tenían la misión de realizar todas las tareas del difunto en su vida del más allá. Podían representar su espíritu o incluso a sus servidores.

El Dr. Khaled El-Enany se encuentra definitivamente entusiasta con el hallazgo porque la misión también ha desenterrado una colección de objetos funerarios que son evidencia de la presencia de otras tumbas pertenecientes a cuatro importantes funcionarios, cuya localización exacta aún no se ha encontrado.

La antigua civilización egipcia siempre ha sido un misterio, con sus pirámides sus jeroglíficos y faraones que muchas veces son relacionados con seres de muy alta inteligencia de otros mundos.

Por eso cada vez que se da un nuevo hallazgo arqueológico en el extenso valle de Nilo, es considerado un tesoro que trae consigo mucha nueva información sobre las costumbre, tradiciones y ritos de las cultura ancestral de Egipto.

Mira el video a continuación:

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